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Palabras desde Londres

Desamparo institucional

Las instituciones están al servicio de quienes las controlan. La teoría la conocemos todos de sobra, pero la práctica, casi siempre, no concuerda con quienes la aplican. Aunque en este caso no se le puede reprochar nada a Boris Johnson, realmente, no ganó unas elecciones para el común de la gente, solo para que una minoría gestione la escasez y una mayoría salga perjudicada.

Empezaron con los europeos, derogando la obligación del Estado británico de cumplir el tratado de los DDHH después del Brexit (Rightexit),  porque la tradición legislativa es más amplia que la declaración de la misma. Ahora les toca a los más vulnerables.

Un claro ejemplo es el cambio en la Care Act 2014 bajo el paraguas de Coronavirus Act 2020 del 31 de marzo del mismo año. En el anexo 12, el cual la renombra, Care Act easements, el modo en que deben proceder de los ayuntamientos en definitiva.

“Ooh, ooh, ooh/Ooh, ooh…Somewhere over the rainbow/Way up high/

And the dreams that you dream of/Once in a lullaby”.

Antes de nada, recordemos que estamos alrededor de los 20.000 muertos contabilizados sólo en hospitales. Una cifra que, seguramente y por desgracia, sería mucho mayor si se contabilizasen las residencias de ancianos y los casos de personas que nunca tuvieron acceso a la atención médica. El continuo descuartizamiento del Estado Social británico está desamparando a muchos ciudadanos, que curiosamente, han apoyado y apoyan a este Prime Minister. ¿Ahora qué? Si se es consecuente con lo que se vota, habría que apechugar,  pero me niego a que perdamos esa humanidad y se deje en la estacada a los más débiles.

“Somewhere over the rainbow/Bluebirds fly/And the dreams that you dream of/Dreams really do come true”.

La Ley del Coronavirus 2020 ampara la modificación de la atención a personas vulnerables para evitar, cínicamente, lo que está promoviendo, el incumplimiento del respeto a los Derechos Humanos de muchas  personas.

El Defensor del Pueblo y la oficina de quejas municipales suelen trabajar para que se denuncie el incumplimiento a los Derechos Humanos, entre otras cosas. Obviamente, en la situación que nos encontramos es comprensible que se dilaten los procesos, ya que esos trabajadores pueden verse desbordados, además por ejercer su tarea  telemáticamente, pero lo incomprensible es la suspensión de la línea de denuncias telefónicas desde el 18 de marzo de 2020. ¿Cómo se denuncia un abuso y/o un mal funcionamiento de la autoridad local, Council, en este caso?

“Someday, I wish upon a star/Wake up where the clouds are far behind me

Where trouble melts like lemon drops/High above the chimney top/That’s where you’ll find me».

Aunque la Care Quality Commission (CQC-Comisión de Calidad de la Asistencia) sigue funcionando telemáticamente, sus servicios presenciales se suspendieron el 16 de marzo de 2020. Según dicen, en determinados casos muy puntuales podría haber algún tipo de inspección, algo tan vago y sutil que, por mi experiencia laboral, dudo que se lleve a cabo. Cuando un servicio se minimiza tanto, en la práctica es una suspensión. En la administración la teoría no es igual a la práctica.

“Somewhere over the rainbow/Bluebirds fly/And the dreams that you dare to

Oh why, oh why can’t I?”

Básicamente la Ley de Coronavirus de 2020 traspasa el sistema de ayudas a los ayuntamientos, Council, dándoles potestad para que ellos sean quienes sostengan el apoyo a los más vulnerables cuando lo vean conveniente, con los recursos que generen y dispongan.

Abre la puerta a las personas que se pueden autofinanciar, todo tipo de facilidades. Perfecto. ¿Y quienes no puedan?

“Well, I see trees of green and red roses too/I’ll watch them bloom for me and you

And I think to myself/What a wonderful world.”

Otra peculiaridad que se reconoce es que “quizás” no se puedan cumplir los servicios básicos en ciertos aspectos, principalmente por la carencia de todo: dinero, personal, material, lugares propicios…

Estamos viendo la falta de capacidad de las instalaciones sanitarias para atender a todos. Es un problema que afecta a muchos estados. Los recortes han minimizado la capacidad del NHS, a medio plazo se ha apostado por un sistema de salud como el estadounidense, la externalización, privatización encubierta. Un Council no tiene capacidad para abrir por sí solo un hospital o mantenerlo.

Los medicamentos de urgencia o gravedad no son asequibles para todos los que lo necesiten. No hay,  corto y claro. Incluso medicamentos de otro tipo escasean. Si vas a una farmacia te dicen que ellos te enviarán un sms cuando esté disponible.

No está garantizado el soporte de cuidadores que atienden a enfermos mentales que pueden llegar al suicidio o a comportamientos descontrolados; si esas personas no tienen familiares o amigos que las acojan, nadie lo hará.  Al mismo tiempo, si esas personas viven aisladas de sus amigos o familiares, el gobierno no permite ir a   visitarlas. ¿Entonces qué se hace? Ni cuidan, ni dejan cuidar.

El sector social  más débil está integrado por autónomos, personas con contratos de cero horas, pensionistas, aún son más vulnerables quienes viven solos y además con movilidad reducida ya que no tienen garantizado el acceso a la comida si no tienen alguien que les ayuden. También están las víctimas de violencia doméstica, de abusos sexuales muchas de las cuales no hablan el idioma.

Algunas de las ayudas que ofrecen son menores a las £200 semanales, y no todos acceden a ellas. Quienes no tengan ingresos cómo pagarán las facturas como Council Tax, agua, calefacción, electricidad….

 “Well, I see skies of blue and I see clouds of white/And the brightness of day

I like the dark/And I think to myself what a wonderful world”.

En definitiva, todo depende de tu Council. Los servicios sociales prácticamente trabajan desde casa, han derivado el servicio de atención a bolsas de voluntarios y  ONGs que, obviamente, no garantizan la calidad del servicio, pero sí el entusiasmo. Finalmente los Council enfocan la situación a su conveniencia, tienen carta blanca para decir: no hay dinero ni material. No atienden a los problemas, sigues pagando tu Council Tax y más te vale. No les importa y los ampara la Ley.

“The colors of the rainbow so pretty…-Isidoro Hochberg”

Sobre el autor

Fran Pereira

Fran Pereira

Natural de Sevilla; en la Rábita, el mar me bautizó; aprendí a caminar y hacer travesuras como cazallero; en Dos Hermanas la escuela me dio alas, la Hispalense un motor; luego en México, bravura y tesón, y por ahora, en Londres, surfeando a contracorriente en la ola del Brexit.

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