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Palabras desde Londres

Volviendo al trabajo en London después de una cuarentena

Esta semana va a terminar con más de 3.000 muertos en el Reino Unido. La mayoría en la región de Greater London, obviamente, donde la densidad poblacional es  más elevada, lo cual ayuda mucho a la propagación de la pandemia.

No hay que contabilizar las muertes de los territorios dependientes de la Corona, como la isla de Man, los ultramarinos, como Gibraltar (Andalucía Británica) y Malvinas, los cuales se contabilizan aparte.

A toro pasado podremos saber con exactitud cuál fue la mejor manera para contener la propagación del coronavirus. Lo que sí conocemos con datos oficiales en estos momentos son las ratios (rate) de muertes en el tiempo de aplicación de algún tipo de medidas gubernamentales y el número de fallecidos. Reino Unido supera con creces a Andalucía, Alemania,  España, Francia…solo es superado por Italia en Europa.

La palabra masacre es una galicismo que proviene de massacre y la primera definición, según la RAE está relacionada con la muerte abrupta de personas:

  1. f. Matanza de personas, por lo general indefensas, producida por ataque armado ocausa parecida.

Si buscamos el significado de la primera palabra de su definición, sus dos  primeras acepciones se podrían atribuir a la pandemia.

  1. f. Acción y efecto de matar.
  2. f. Mortandad de personas ejecutada en una batalla, un asalto, etc.

Nos enfrentamos a una masacre que nos deja cada día una gran cantidad de víctimas, como si un avión transatlántico se estrellara o incluso a un número mayor de muertes.

En esta situación, estar aislado parece ser lo más prudente, pero no todos podemos cumplirlo. Somos muchos los que tenemos que ir a nuestro puesto de trabajo; tomar un bus o un metro donde hay un número reducido de personas, pero encerradas en un habitáculo el tiempo suficiente para contagiarse.

 “Don’t worry about a thing, ‘cause every little thing gonna be alright”

Las medidas de precaución de nada sirven si no conllevan una actuación rigurosa de cada ciudadano. El teletrabajo no se ofrece para muchos como una opción viable en el tiempo. La falta de material para protegerse y no propagar el virus es alarmante y además evidente; muchos trabajadores de la salud no disponemos de él porque está llegando a cuenta gotas, solo los más afortunados. A ciertos miembros del personal se les obliga regresar a trabajar sin que el lugar de trabajo cumpla los requisitos mínimos de protección. Los recortes de personal de la limpieza, generalemente realizados por empresas que prestan servicios externos, agudizan esta situación, y ese es solo un ejemplo entre varios.

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Así mismo, una misma limpiadora pasa de limpiar una zona a otra con la única protección de mascarilla, de insuficiente calidad para detener el contagio, y guantes de plástico. Es ridículo que se cierren cafeterías pero sigan abiertos los espacios communes para el almuerzo. Se cierran salas de junta pero las oficinas masificadas siguen repletas.

Estar 14 días en tu casa, si vives con más gente o solo, está comprobado que no valen de nada. La falta de pruebas para aquellos que venimos de la cuarentena te hace dudar de ti mismo, tanto que te sientes como una bomba de relojería con patas; no por estar enfermo, sino por ser un posible portador.

“Singing’ don’t worry about a thing, ‘cause every little thing gonna be alright”

La única atención médica son formularios en internet o charlas con el médico de cabecera a través una aplicación de móvil o por teléfono. Solo son consejos, quizás buenos, pero se alejan de la veracidad, ¿Nos sabemos oscultar realmente?¿Sabemos distinguir una gripe, un costipado, el covid-19 u otra cosa al 100%? Llámenme loco, pero con una pandemia lo considero muy deficiente.

“Rise up this mornin’, smiled with the risin’ sun”

Por último, la opacidad en la informaciones que se ha transmitido al público y a los mismos trabajadores en ciertos hospitales ha traspasado la línea de la negligencia. Mucho de los auxiliares de enfermería han estado trabajando sin protección alguna durante semanas, sin estar informados de que estaban atendiendo a enfermos altamente contagiosos; otro ejemplo.

“Three little birds, pitch by my doorstep”

Desafortunademente, las quejas acaban en saco roto, porque todo esta saturado y no hay tiempo para nada.

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Hay empresas que tienen detalles para los trabajadores sanitarios; nos traen pizzas, no para todos, pero se agradece; nos regalan café ciertas empresas que tienen sus cafeterías dentro del mismo hospital y la empresa de transporte de London(TFL) nos permite viajar gratis, es cómico que una empresa semipública te regale un billete que hemos pagado con  nuestros impuestos.

¡El copago no es nuevo! ¡Y lo hemos normalizado como el aire que respiramos! La guinda del pastel viene con la recolocación de trabajadores. Si los miserables, que los hay dentro del sistema de salud, ya no te dejan pizzas o café, imagínate con los criterios oficiosos de las reubicaciones, el factor amiguismo se impone a los criterios meritorios y prioritarios, que son los oficiales.

“Singin’ sweet songs… of melodies pure and true”

Expliquémoslo. Debido a la nueva situación de anormalidad, muchos puestos de trabajo no se pueden llevar a cabo telemáticamente, la antigüedad del sistema, no unificado de datos y de equipos, lo hace impracticable a cualquier nivel. Se está delegando en resposables que están eligiendo a dedo quién se va y quién se queda,y lo hacen por motivos nada profesionales. Te puedes encontrar dos recepcionistas en el mismo ala para atender a un par de pacientes de oncología mientras que a otros profesionales de un perfil más cualificado, dado el panorama, se le reubica en tareas no fundamentales.

“Saying’, (this is my message to you)”

Se supone que hay un control riguroso, pero vuelvo a lo anterior, todo está desbordado y las vidas humanas son una prioridad, obviamente, pero no hay recursos ni para muchos ni para pocos. El nepotismo campa a sus anchas, principalemente en hospitales secundarios, donde los controles son menos percetibles y donde los responsables secundarios llevan hasta 25 años actuando como virreyes o virreinas.

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“Singing’ don’t worry ‘bout a thing, ‘cause every little thing gonna be alright”

Aparte de la nula planificación para el regreso del personal que viene de una cuarentena y con garantías de no ser un semillero infecioso, me gustaría que se reconociese a aquellas personas que se la están jugando un día sí y otro también. Un hospital lo componen muchos departamentos; sanitario, administrativo, limpieza, seguridad, mantenimiento…Cada persona de cualquier departamento que vuelve al trabajo está expuesto a ser infectado, pero sigue aquí aportando su grano de arena en esta pesadilla.

“Rise up this mornin’, smiled with the risin’ sun”.

Ahora estamos notando la fragilidad de un sistema que llegó a ser el mejor del mundo. Si queremos que funcione y  que sea eficaz, debemos apoyarlo.

Recordad en estos días de encierro que al mismo tiempo que tú no puedes salir de casa, otros van a morir por curar a terceros. El procentaje de personal sanitario infectado aunmenta cada día, pero ahí seguirán. Si cae uno, será sustituido por otro.

“Three little birds, pitch by my doorstep”

Hagamos entre todos que esas vidas que se van perder nos sirvan como escarmiento por no haber tenido un sistema más capaz, con más recursos y desterremos de los puestos claves de gestión a aquellos que lo han ido minando.

“Singin’ sweet songs…of melodies pure and true”

Seamos fuertes, solidarios y aprendamos esta severa lección.

Y perdonadnos, porque no os podemos salvar a todos como quisiéramos.

Siempre sanidad universal, vivir es un derecho, y la salud es esencial en la vida.

“Sayin’, this is my message to you”-Bob Marley.

Sobre el autor

Fran Pereira

Fran Pereira

Natural de Sevilla; en la Rábita, el mar me bautizó; aprendí a caminar y hacer travesuras como cazallero; en Dos Hermanas la escuela me dio alas, la Hispalense un motor; luego en México, bravura y tesón, y por ahora, en Londres, surfeando a contracorriente en la ola del Brexit.

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