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Palabras desde Londres

¡S’acabo! Todo tiene su fin

“Siento que ya llega la hora”. Anoche en un acto de rancio nacionalismo barato se descolgó la bandera europea en el Parlamento Británico como el primer acto de la salida oficial de la Unión Europea. Una congregación de grupos de extrema derecha, derecha racional, ignorantes con afán de protagonismo, vividores de chiringuitos, y un sinfín de todos los movimientos que han apoyado el Rightexit, mal calificado Brexit fueron los asistentes al acto.

 “Que dentro de un momento” Soy ya extranjero oficialmente. Pertenezco a una minoría muy plural a la que llaman despectivamente europeos. Soy quien profesa una religión no cristiana en Santander, el chicano de San Francisco que debe justificarse ante la policía en mitad de una calle, el negro que transita por la meseta y al que insultan por mi color de piel, un día tras otro, el gallego nacido en Uruguay pero que echó los dientes en Valencia. Todos aquellos a quienes siempre le preguntan: ¿De dónde eres? ¿Qué haces aquí? ¡Vete a tu país! Me niego a irme por la puerta de atrás.

“That´s not in my book!”

 “Te alejarás de aquí”. Piensan en sus pequeñas mentes. Pero haré todo lo contrario, junto a mis compatriotas andaluces, 50.000 almas. Llevamos trabajando y pagando los impuestos para sostener este estado, al cual le agradecemos mucho, pero también le exigiremos dignidad y respeto.

 

“Quiero que tus ojos me miren” y me justifiquen lo que te hace pensar con odio, ¿la discriminación, la sumisión al neoliberalismo, el clasismo, el neo-feudalismo traerán la justicia social y el bienestar a tu gente que son mis vecinos, mis amigos, mis colegas de trabajo, mi compañeros de gimnasio…?

“You are so old-school!”


“Y siempre recuerdes el amor que te di”.
La comunidad andaluza si por algo se ha caracterizado es por su solidaridad, su compromiso social y su generosidad con lo poco o mucho que tenemos, la puerta abierta para entrar (y salir), el buen anfitrión, pues donde caben tres  hay lugar para seis. Magníficos embajadores de nuestro país, al cual añoramos, de cuyos éxitos  nos orgullecemos  pero a la vez somos severos críticos con sus defectos.

“Pero quisiera que ese día al recordar comprendas” que primero vinieron por los caribeños, la generación Windrush; luego por los gitanos rumanos y búlgaros, deportados; más tarde por los musulmanes, por considerarlos terroristas; ahora por los europeos. ¿Qué harás cuando vengan a por ti y no haya nadie que te defienda? ¿Quién atenderá tu hospital con una preparación universitaria? ¿Quién enseñará a tus hijos en las escuelas? ¿Quién te venderá esa fruta de origen? ¿Quién construirá tus casas ladrillo a ladrillo? ¿Quién servirá tus cafés? ¿Quién pagará sus impuestos para mantener tanta ayuda social (Benefits), ya que tu aristocracia se lleva sus dineros a los paraísos fiscales? En definitiva, ¿quién hará lo que tú no haces?

“Lo que has hecho de mí”. Y de mi gente, que seamos solidarios, abolicionistas de fronteras; no reconstructores, trabajadores en tierra ajena pero colaboradores para el bien común. Los que aún colgamos el pañuelo verde y marchamos en el homenaje a la catástrofe irresponsable y burocrática de la torre de Grenfell, cuando tus celebrities (famosillos), la prensa, las autoridades gubernamentales y la justicia los están ignorando. Gente que valoramos las virtudes de la autonomía laboral, el cumplimiento de la palabra, la puntualidad como interacción social, las ganas de conocer mundo más allá de nuestro ombligo, celosos de buen corazón de lo que funciona aquí y nos llevaríamos allí.

“Kucle down!”.


“Sólo me queda la esperanza que como el viento al humo, te apartes ya de aquí”.
Toda separación necesita un tiempo de adaptación al nuevo status. El sentimiento de frialdad ya es un hecho. La apatía de la conversación con el vecino es generalizada. El engaño de que éramos iguales, también. No quieres ser un país de colores donde brille el intelecto, sino una antigua pieza de museo en manos del gigante americano. Vanagloriando aún aquel imperio que trajo sangre, violaciones, terror, exterminio, pobreza, desigualdad, racismo, como un abusón de patio de escuela. Aunque olvidas que de aquellas cenizas no saldrá ningún ave fénix, solo una marioneta a servicio del Tío Sam. ¡Qué futuro para la sociedad! Oliver Twist podría volver a las calles, ya que los DDHH (Derechos Humanos) no son una prioridad para ese nuevo status de estado. En cambio, querrás que las mercancías y  los productos tengan pasaporte diplomático, entonces, ¿en qué quedamos?

“Juro quererte y no comprendo porque no ha sido así”. Iluso de mí que pensé en ese Brexit sirviera para abrir un debate de los errores de la Unión Europea. Encauzar un rumbo para una sociedad más justa  donde se combata la pobreza, la corrupción, el cambio climático y olvide saquear al débil. En conclusión, una profunda reflexión para forzar la máquina que transformará la Unión Europea en la República Social de Europa. Para que de una vez mandemos al paro a los chupópteros monarcas, solo ciudadanas y ciudadanos, un nuevo proyecto, aunque ya no estarás en él. Has sido un submarino americano para buscar otro horizonte y remarcar con rotulador fluorescente todos los errores de la Unión Europea para asumirlos como credo para esta nueva sacralización del neoliberalismo que aplicas con mano de hierro en tu sociedad, en la mía también. Aquí vivo, aquí trabajo, pago impuestos, y me niego a resignarme, mi respuesta será la de crear comunidad cuando se apague el fuego que avivas. La cooperación con quien quiera ser ciudadano en vez de súbdito. El comunicador que trae un mensaje Infantiano (En Andalucía no hay extranjeros) a aquellos  a los que su ignorancia les hace abrazar el racismo e intenta invertir la propaganda neoliberal. Ardua tarea y poco gratificante nos espera.

 

“Todo da igual ya nada importa, todo tiene su fin”. Egocéntrico por nostalgia, pero Escocia ya ha empezado a caminar y ahora tiene ese apoyo internacional que cualquier nación que desee ser independiente requiere. Irlanda del Norte nunca ha solicitado tanto pasaporte de la República de Irlanda como ahora. ¿Qué crees que pasará en una generación? ¡Ay de los andaluces británicos!, Gibraltar,  dura tesitura les dejas. Incertidumbre a granel junto a los otros 15.000 andaluces que cruzan la raya para encontrar lo que el reino de la Meseta les niega. Eso sí, si me sobra un pasaporte, ¿para qué quiero otro? aunque tenga todo el derecho a solicitarlo; pero como la ola de entusiasmo neoliberal viene acompañada de fascismo, mejor tener todas las llaves que abran puertas en la mano.

“I’ll catch you on the flipside”.

 

Sobre el autor

Fran Pereira

Fran Pereira

Natural de Sevilla; en la Rábita, el mar me bautizó; aprendí a caminar y hacer travesuras como cazallero; en Dos Hermanas la escuela me dio alas, la Hispalense un motor; luego en México, bravura y tesón, y por ahora, en Londres, surfeando a contracorriente en la ola del Brexit.

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