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Palabras desde Londres

Grande, lluvioso y enrabietado camino

“Todo pasa y todo queda” podríamos decir después de una semana de las elecciones generales. Con una aplastante mayoría, la Ley de la activación del Brexit ha sido modificada y aprobado su cumplimento para el 31 de enero del 2020. Luego empezará el período de transición, que según esa ley, finalizará el último día del año entrante. Las primeras dos víctimas a resaltar son los derechos laborales y los menores extranjeros tutelados,  se han caído de la actual modificación. ¿Para qué queremos derechos? Con lo gratificante que es ser un esclavo. Y si mi sobrino vive en un país en guerra, provocada por potencias que quieren petróleo, ni se le ocurra venir si le han matado a sus padres (Léase con ironía).

“To tell the truth”

“Pero lo nuestro es pasar” de puntillas por este estado que ya nos dice que no somos bienvenidos. Nunca lo fuimos, nos soportan e incluso algunos nos aprecian. Los más afortunados podremos obtener la ciudadanía de Su Graciosa Majestad y jugar a dos bandas, tanto para lo bueno como para lo negativo. Donde hay crisis, hay oportunidades, quizás si hay una desbandada de ciudadanos europeos y viendo las pocas ganas de trabajar del personal, tengamos hasta más opciones de progresar. ¡Qué sé yo!

“Another point is that”

Esta es la esperanza de muchos de los nuestros, sin embargo esto me crea una gran  incertidumbre.

“Pasar haciendo caminos” es justamente lo que muchos andaluces y europeos hemos hecho en la Gran Bretaña. Gente de todos los colores, de muchas formas de vivir la vida que hemos ofrecido con una amplia sonrisa nuestra cultura de ilusión por la vida. Nuestra cultura infinita, la cantera de sabiduría directamente opuesta a la calidad de nuestros gobernantes, la gastronomía infinita que con un trozo de pan duro, ajo y aceite te hace un salmorejo de lujo, ¡vaya almuerzo! Y dándoles la bienvenida para que vayan a conocer nuestro país de verdad y olviden esa ruta de indiferencia de hoteles con Fish&Chips y borrachera de garrafón. El trabajo bien hecho, con eficacia permanente y a la vez la  constancia maratoniana de quienes deben aprender a vivir en otro idioma, otros quehaceres y en definitiva, empezar de cero, pero obteniendo resultados. Los emigrantes no somos como la realeza, impuesta por sanguinarios dictadores y militares que acaban trabajando en multinacionales o jefes de estado sin mérito alguno,  si no valemos, no comemos; sin generar, no vives en London querido.

 “Caminos sobre la mar”, quienes venían en barco, aquellos para los que la frontera siempre será el horizonte, pioneros en un mundo obtuso, pero con la gallardía del que sabe que el campo no tiene puertas y el aire no se puede agarrar.

Privilegiados de puentes aéreos que la revolución no supimos armar y sus consecuencias pagamos en la lejanía con nuestra soledad. Lazos firmes y de terciopelos, algunos hemos atado en esta parte del mundo. Tan cerca, pero a su vez, tan lejos de nosotros y de nuestro hogar. Cariño se le agarra pero no me preguntes a qué. Es un ciclo, una rutina, un dinamismo diferente,  pero engancha, te atrapa y cuesta mucho dejarlo ir, es decir, abandonar esta metrópolis de babel.

“To sum up”

 “Caminante, son tu huellas” es nuestro día a día. La fuerza de mejorar, de aprender y de ser embajadores de una tierra que ni nuestro propio Estado, ni nuestros hermanos quieren comprender, pero aquí, con todo lo que nos cae, nos valoran.

Dejamos en otros nuestra impronta, compañeros de aventuras encontrados por estas lindes, colegas de trabajo que se abrieron como flor de primavera con el tiempo y negacionista de la amistad a primera vista, peninsulares que se desaprendieron de tópicos para enfrentar una realidad que ni es de pandereta, ni castañuela y mucho menos de toros.

“El camino y nada más” es la vida plena que ambicionamos alcanzar, también  fomentar entre los nuestros valores de humanidad, de solidaridad con el prójimo, de cooperación y asociacionismo para crear comunidad hacia las personas y vuelvan a ser lo que fuimos, gente de luz, de progreso y raciocinio en esta vorágine de locura con sectarios y psicópatas de poco cerebro que lloran con muñecos de barros y matan por trapos de grana y oro, suplicando la esclavitud y el “vivan las caenas”.

“Caminante, no hay camino” es la doctrina que desde pequeños nos hacen tragar para justificar las tropelías que sufrimos. La justificación de que lo nuestro es suyo por derecho. Llamar blanco a lo negro, mérito al robo, objetivismo a la usurpación.

“To draw the conclusion, one can say that”

“Se hace camino al andar” con la experiencia, las enseñanzas, los tropiezos, las puñaladas traperas, las injusticias en tu cara, los enfrentamientos de cualquier índole… cuando los minutos son años y se vive fuera del hogar.

Los Machados no murieron en el Mediterráneo, sino en Francia y en el terror franquista; tampoco fueron afortunados por ello, pero sus escritos han germinado en el campo de la cultura Andaluza con frutos y vida. Y escuchando a Serrat , el gusano de la curiosidad me llevó hacia ellos, y por supuesto la selectividad. Los senderos de la vida son ella misma, llenos de gozos y de peligros, pero atentos paisanos, cuiden a su gente, reúnanse y olvídense de lo material que a la tumba no nos lo podremos llevar.

¡Feliz Solsticio de Invierno! Y regalen mucho amor en la próxima Saturnalia.

Sobre el autor

Fran Pereira

Fran Pereira

Natural de Sevilla; en la Rábita, el mar me bautizó; aprendí a caminar y hacer travesuras como cazallero; en Dos Hermanas la escuela me dio alas, la Hispalense un motor; luego en México, bravura y tesón, y por ahora, en Londres, surfeando a contracorriente en la ola del Brexit.

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