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Palabras desde Londres

La pionera: Isabel Oyarzábal

¿Qué te puede deparar el destino cuando naces en la calle Peligro? ¿Incertidumbre? ¿Terror? ¿Aventuras? ¿Simple casualidad? ¿Exploradora?

Si añadimos que dicha calle está cerca de La Alameda de la maravillosa y cosmopolita ciudad de Málaga, introducimos una variante, nos imaginamos a familia acomodada y más en 1878. Tuvo una educación bastante abierta para su época, seguramente porque su padre cedió muchas licencias a su madre, una huérfana británica que siempre hizo lo que le apeteció. Esto nos suena raro ahora (excepto para las mentalidades fascistas), en aquellos tiempos una mujer no tenía prácticamente ningún derecho y salir sola de casa sin familiares o sirvientes, principalmente las damas de clase media-alta, era propio de mujeres de no muy buena reputación. El marido o el padre debía autorizar desplazamientos, controlaba las cuentas bancarias y cualquier acción administrativa de las mujeres hasta la saciedad. Las mujeres con voz eran vistas como cacatúas, ruidosas y coloridas, pero  a las que no se les prestaba atención.

Isabel era bilingüe, su dominio de las lenguas era excelente, tanto  era así que trabajó como corresponsal en los periódicos The Staandard y Daily Herald.

“I must have liberty- Una obra suya en inglés”

Fue representante en la Organización Internacional del Trabajo donde presentó diferentes propuestas para mejorar la calidad del trabajo realizado por las mujeres, como protecciones sociales y aumentos de salarios. También participó en la Asociación Nacional de Españolas en el Congreso de la Alianza por el Sufragio Universal en Génova y realizó un papel muy destacable como vicepresidenta del Club Liceo con Victoria Kent, otra mujer admirable y controvertida.

“My mind, my body, my power”

Durante la Guerra Civil dio numerosas conferencias a lo largo de Estados Unidos, Canadá, Suiza y varios países más para ganar adeptos y fondos para la II República española. Al mismo tiempo denunció el fascismo y el ostracismo al que eran llevadas  las conquistas sociales conseguidas, haciendo regresar a  la sociedad, literalmente, a la Edad Media.

En New York habló ante más de 25.000 almas, siendo la primera andaluza y ciudadana española en hacerlo en el Madison Square Garden.

Isabel no solo vivió en la monarquía parlamentaria (escueta en democracia) de la Restauración de Cánovas del Castillo (al que muchos equiparan como el Felipe González del siglo XIX), también le tocó vivir durante la dictadura de Primo de Rivera, y desde su trinchera, Isabel luchaba por el asociacionismo, la cultura, la libertad, la igualdad… No crean que le temblaron las piernas cuando personalmente le reclamó al mismísimo Primo de Rivera el voto femenino y la igualdad entre ciudadanos de diferentes géneros en 1923. ¡La cara del Dictador sería un poema, con certeza!

Su feminismo fue una larga travesía  por el desierto,  abriéndose camino contra viento y marea. Como columnista reflejó en muchísimas ocasiones las dificultades a las cuales las mujeres se enfrentaban en cada momento. Su marido, llamado Ceferino Palencia, debía ir a un juez para autorizar su tránsito libre al extranjero y concederle permiso para controlar los derechos de autor de sus obras. ¡Habría algo más rimbombante! A su marido lo conoció en 1905, año  en que se traslada a Madrid para emprender su carrera de actriz, ya había fallecido su padre, digamos el último obstáculo para conseguir sus propósitos. Aunque su carrera teatral fue fugaz, le ayudó para ser crítica de teatro e incluso dirigir alguna que otra obra.

“We can do it”

Algunos de los medios de comunicación impresa para los que trabajó fueron El Heraldo, La Esfera, Nuevo Mundo y EL Sol. Previamente había fundado junto con su hermana en 1907 la primera revista feminista, promovidas por andaluzas y de todo el estado, La Dama  y La Vida Ilustrada, publicación que duró cuatro años y en la que escribió con el seudónimo de Beatriz Galindo.

Isabel fue una mujer con una capacidad intelectual grandiosa, con un liderazgo y una gallardía de titanes, con estos galones, forjados a base de lucha diaria, nuestra pionera (palabra que la define por sus hazañas) fue la primera mujer embajadora, desarrolló este cargo durante la II República en Suecia, de 1937 hasta 1939. Posteriormente Suecia rompería relaciones con el gobierno de  Franco durante 24 años; nunca dejó de denunciar a la dictadura franquista en ámbitos internacionales, apoyando a los grupos democráticos opositores.

“For most of history anonymous was a woman- V. Woolf”

El tiempo que vivió por el Reino Unido, concretamente por el condado de Sussex, fue profesora de español, intérprete en el Instituto Internacional de Estadística, trabajó como corresponsal de prensa y para la revista Laffan News Bureau. Tradujo, por lo que sabemos, la obra de George Eliot Silas Marner.

Al finalizar la Guerra Civil se desplaza con su familia a un exilio definitivo a la República Mexicana, este país ayudó en todo lo que pudo a la democracia española, acogiendo tanto al pueblo llano como a la cultura viva,  que en España y en Andalucía había sido masacrada (como le ocurrió a Lorca) o reprimida (como le ocurrió a Vicente Aleixandre y a tantos otros).

Desafortunadamente muere un año antes que Franco, no pudo regresar más a Andalucía. Su vida fue desterrada de la memoria pública por su afiliación feminista, sindical, socialista y demócrata; como tantas de su generación, sus logros son inversos a su popularidad. Muere en Ciudad de México el 28 de mayo de 1974. Desde hace tiempo se está recuperando todo el patrimonio intelectual que nos dejó.

Coetánea de Clara Campoamor, Margarita Nelken, Victoria Kent, Carmen de Burgos, Julia Peguero…Eran un grupo de intelectuales que abogaron por el feminismo, entendido desde sus posiciones y creencias pero en una única dirección progresiva. Todas influenciadas por la Institución Libre de Enseñanza que creó varias generaciones casi irrepetibles.

Me gustaría destacar otro de sus libros: “En mi hambre mando yo”.

Sobre el autor

Fran Pereira

Fran Pereira

Natural de Sevilla; en la Rábita, el mar me bautizó; aprendí a caminar y hacer travesuras como cazallero; en Dos Hermanas la escuela me dio alas, la Hispalense un motor; luego en México, bravura y tesón, y por ahora, en Londres, surfeando a contracorriente en la ola del Brexit.

Comentario

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  • Que capacidad de interpretación ,narración y objetividad Tienes Fran. Creo que es importante decir también que fue una guerrera en contra de Franco y era como una piedrita en el zapato. Desafortunadamente, falleció antes de tiempo. Pero dejo principios y valores para continuar la lucha contra la injusticias y la reivindicación de los derechos de las mujeres. En conclusión: Una gran Mujer. Gracias, por esa aportación. Te felicito, Amigo Fran.

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