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Palabras desde Londres

La noche de las Hogueras

Hace un poco más de dos semanas celebramos Halloween, una fiesta propaganda desde la órbita estadounidense donde  es un hito social.

A pesar de ello, su origen parece ser europeo, fue llevado al continente americano por los emigrantes campesinos donde pudieron mantener sus creencias con mayor autonomía que en la cristiana Europa, reaccionaria y bipolar.

Esta fiesta convive con la Bonfire Night, que a su vez se conmemora la semana del 5 de noviembre por toda Inglaterra; podríamos decir que es una de los festividades inglesas más antiguas de la época moderna, ya que se celebra en el este de  Inglaterra desde principios del S.XVII. En dicha noche, o a lo largo de esa semana, las manzanas caramelizadas y los toffees achicharrados son muy populares junto a las Jacket Potatoes, papas asadas.

Para los ciudadanos de a pie no hay mucha disimilitud entre una y otra, suelen coincidir los dos eventos la misma semana. En el Bonfire Night los ayuntamientos que constituyen el Gran Londres hacen hogueras en espacios públicos con fuegos artificiales, aunque menos se suelen quemar muñecos de Guido Fawkes y del Papa, sin embargo este último difícilmente se puede ver en la capital británica.

“The children oozed and awed the spinning lights and the fireworks in the sky”.

¿En que consiste esta celebración?

Esta ceremonia de llamas y ruido coloreado de explosiones tiene su origen en el Gunpowder Plot y el intento de acabar con el gobierno y la persona de James I of England and V of Scotland en 1604, alrededor del 5 de noviembre, cuando hicieron explotar una sala del Parlamento de Westminster con barriles de pólvora, creando un vacío de poder y favorenciendo el alzamiento de una candidatura católica al  trono de ambas naciones británicas, unidas por la misma jefatura de estado moderna.

El personaje icónico, cuya imagen ha sido tomada como emblema por algunos grupos en contra del absolutismo, era Guido Fawkes. Su cara afilada, con su barba mosquetera y el gorro del decimoséptimo siglo inglés, que solo era la moda de su época, han dado vida a distintos personajes en el cine y en la literatura.

“The joyful day of deliverance – Act of Parliament to commemorate, 5th of November”.

Guido Fawkes era un soldado oriundo del norte de Inglaterra. La vida le llevó a participar en el desembarco comandado por Robert Dudley, primer Earl of Leicester, supuesto amante y protegido de la Reina Inglesa Elizabeth I, en los Paises Bajos, dominados por la Monarquía Hispánica, con la ayuda de los rebeldes o patriotas, según las distintas versiones de la historia.  La expedición es derrotada por el bando hispánico, el líder fue expulsado a la mar y parte de su tropa, especialmente los católicos, se adhiere al ejército de Su Hispánica Majestad.

“Get on like a house on fire”.

La Aventura del primer Earl of Leicester había fracasado estrepitosamente. Nuestro protagonista con unas raíces y fe católicas participó en el Asedio de Calais alcanzando el grado de alférez y fue recomendado para capitán, como Alatriste. Entonces se trasladó a la corte ibérica para conseguir el apoyo económico-militar en su aventura de reponer a un soberano católico en Inglaterra y Escocia. Aunque conoció a Thomas Wintour, otro miembro del complot de la Pólvora, luego se  aliaría con su hermano Robert Wintour y su primo Robert Catesby.

Felipe III se niega a darle ese apoyo. No olvidemos que todo esto se desarrolla en el contexto posterior a la catastrófica derrota de la Armada Invecible en 1598 y la Contraarmada Inglesa de 1599, ambas nefastas, arcabuceando las finanzas y un sin fin de vidas humanas, tanto para el Reino como para el Imperio. El nuevo tratado de paz entre ambos gobiernos se estaba cuajando y daría a luz en 1604, Tratado de Londres.

Todo esto sucede en medio de la Rebelión de las Alpujarras  y el intento separatista de 1640 de Andalucía. Obviamente, los altos impuestos, la radicalidad del catolicismo, la cacería de brujas, la escasa posibilidad de una vida próspera, y la sangría de jóvenes fueron las consecuencias del reinado de unos monarcas que apenas se movían de su burbuja. Felipe III ha sido visto como un soberano decadente, pero la ferocidad del Imperio tocó techo, así como su expansión y su poderío militar. Solo una hacienda rota evitó la ayuda a Guido Fawkes y sus amiguetes católicos.

“To clutch straws”.

El grupo de aventureros católicos empieza aglutinar a más miembros y basan sus planes en dos acciones. Primero, hacer explotar desde abajo el salón del rey James I de Inglaterra y V de Escocia junto a su gobierno y corte; segundo, llevar a cabo una rebelión en el centro-norte de Inglaterra. Para ello alquilan un sótano en las dependencias del Parlamento de Westminter para ir almacenando la pólvora con una pila de madera. Guido Fawkes es el vigilante del  almacén durante la noche del 4 de noviembre de 1605 pero fue hecho prisionero. Uno de los miembros era cuñado de William Parker 4º Baron de Monteagle, quien recibe una carta para que no vaya ese día a la corte, la supuesta carta fue escrita por Francis Tresham, que a su vez tuvo una confrontación con Thomas Wintour y Robert Catesby, pero curiosamente lo dejaron libre al creer en su inocencia. Caro lo pagaron después.

Guido Fawkes era lo que hoy conocemos como un militar profesional. Curtido en las guerras de los 80 años en los Paises Bajos,  alto, físicamente fuerte y con una mente especializada en resolver situaciones violentas, defensivas u ofensivas. Quizás su fanatismo y confianza sirvieron para que fuese la cabeza de turco.

“To have a finger in every pie”.

Al caer prisionero, varios de sus camaradas escapan al centro-norte de Inglaterra para seguir con el plan y empezar la rebelión que nunca llega a ser realmente peligrosa para la integridad de las fuerzas de la corona inglesa. La mayoría serían apresados, torturados y descuartizados.

Guido Fawkes fue el primero en ser torturado, confesó parte del plan, cuando lo trasladaron a la horca se tiró de la estructura al suelo partiéndose el cuello y muriendo al poco tiempo. De esta forma evitó una muerte agónica.

El rey James I decide hace explotar la pólvora como júbilo por su salvación y se promulga el Acta del 5 de noviembre, basado en este intento de regicidio.

Anecdótica pero influyente ha sido la imagen de Guido Fawkes como símbolo en contra del autoritarismo y del orden establecido, quizás no por el contenido de sus ideas y planes, pero sí por el continente. Si un gobierno o parlamento no está a la orden del pueblo, no lo es.

Sobre el autor

Fran Pereira

Fran Pereira

Natural de Sevilla; en la Rábita, el mar me bautizó; aprendí a caminar y hacer travesuras como cazallero; en Dos Hermanas la escuela me dio alas, la Hispalense un motor; luego en México, bravura y tesón, y por ahora, en Londres, surfeando a contracorriente en la ola del Brexit.

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