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Palabras desde Londres

El orden del caos

El caos institucional  organizado es la vía más rápida para el desapego de las clases medias y trabajadoras de las organizaciones privadas, llamadas partidos políticos,  que gruñen como una manada de perros salvajes en los parlamentos con moquetas aterciopeladas,  validando mentiras y soltando bulos a diestro y siniestro para confundir y generar un hastío social.

Esa imagen se queda en la memoria colectiva, que en un análisis simple acaba por entender que todos son iguales. Un grupo de rateros enchaquetados, odiosos y prepotentes  que viven en una burbuja, lejos del grueso de los mortales, donde sus problemas nunca son los nuestros. Aquellas prioridades están lejos de ser resueltas para un bien común. Esa parafernalia insultante y bastante cara, pagada con el erario público al cual se le añade el mantenimiento de la peor calaña que existe, los otros políticos profesionales que no se eligen, como son las familias reales.

¿Y quién nos defiende?

Obviamente casi nadie. Papá-estado es usado para exprimir a las masas para que su sudor, sangre y esfuerzo mantengan a una elite de privilegiados a cuerpo de rey, nunca mejor dicho.

 Ahora que tras años de estafa (crisis económica) la reorganización de ciertos movimientos sociales haya hecho temer al stablishment que no todo está atado y bien atado, nos asustan con la próxima crisis para que vivamos con una incertidumbre inmensa y constante. No demos ruido y ni se nos ocurra sacar los pies del tiesto. Y señalan con un dedo, desde las televisiones, hacia la pantalla para que quien vea la noticia se dé por aludido: confórmate con lo que te queda y cállate.

A nivel supracional lo vemos en el gobierno de los estados y de la Unión Europea. Situados entre dos corrientes abusivas diferentes, la americana y la chino-rusa,  se ha desvirtuado el origen teórico de su creación para convertirlos en piezas de un mercado que no quiere ser país y que sólo llega a ser un ente cuasi confederal sin cabeza dirigente (no se elige un jefe de estado Europeo directo democráticamente) y sin dientes (OTAN subordina a los ejércitos de sus estados miembros a su merced).

¿Será el karma? Quizás en Europa nos merezcamos esta colonización desde el final de la II Guerra Mundial. No fueron buenos embajadores en el mundo, más bien, arrasadores y exprimidores de recursos naturales y humanos. Creo que hay esperanza para sostener el estado del bienestar, mejorarlo e importarlo como modelo para un mundo sostenible y donde todos tengamos nuestro lugar. ¡Ay Europa! ¡Quién te ha visto y quién te ve! Siempre en la mano y el corazón la esperanza y la paz por bandera.

“Once you choose hope, anything is posible”

En las tierras de su Graciosa Majestad seguimos con el espectáculo del Brexit. Nuestro Trump-oso Prime Minister orgullosamente nos había presumido de su acuerdo con la Comisión Europea (Gobierno de la UE) pero éste debía ser aprobado por el Parlamento Británico y luego ratificado por el Parlamento Europeo.  Al igual que las otras veces, el acuerdo no llegó a consenso por lo que el gobierno en minoría vio reflejada su impotencia por enésima vez. No sé a día de hoy si Boris Johnson será el Prime Minister que transcienda a la historia por el Brexit o por el número de derrotas en el Parlamento, pero lo que pienso con certeza es que al final del día le da todo igual. Él ya tiene y tenía la vida resuelta.

“Try it again. Fail again. Fail better”

Debido a la negativa del Westminster de aprobar el acuerdo, ha contactado con el líder de la oposición para adelantar las elecciones generales. Como curiosidad en el Reino Unido, su democracia parlamentaria sólo permite convocarlas con una amplia mayoría del Parlamento, y no es función del Jefe de Gobierno. Por ahora Corbyn clama que es una medida electoralista y que no tiene intención de apoyarla y por consiguiente la abstención o el voto en contra puede ser lo más posible que hagan los Labour, aunque le reclama a Boris Johnson que renuncie definitivamente al No Deal, es decir, salirse sin acuerdo con la UE.

Un acuerdo entre Labour-SNP-Liberales con los rebeldes que le salieron a Johnson aprobó en el Parlamento que el gobierno de su Británica Majestad tenga que pedir una extensión de la prórroga, si no hubiera acuerdo, pero ¿quién se puede fiar de un Prime Minister no electo que cerró el Parlamento para no discutir sobre la salida del Brexit? Nunca ha tenido problema por incumplir las leyes y decir mentiras. Quizás si retira definitivamente esa opción, el camino se allanaría para que el Parlamento apruebe la convocatoria de elecciones generales.

Sin duda, una nueva campaña electoral donde Prime Minister habrá perdido su dos grandes bazas, el Brexit realizado a 31 de octubre con la soberbia de no querer un acuerdo y dañar a la UE, aunque sufriera un cataclismo en su propio país; pero al mismo tiempo, con un estado roto, su revolución conservadora neoliberal arrasaría como un rodillo para inaugurar una nueva época donde las  leyes de DDHH no frenen a ninguno de sus jueces en la Europa continental. Por ende, ¿empezaremos a comer pollo con cloro? ¿lechuga de chernobil envasada en Texas? O quién sabe.

Seguimos en el Reino Unido expectantes  a la telenovela que nos ofrecen a muy alto precio nuestros no-amigos los políticos. Y qué lástima que cada vez que surja un movimiento desde arriba sea para agrandar el escalón entre las clases sociales, y eso que tenemos retos mundiales a los que debemos atender ya como el cambio climático, las migraciones  y las guerras creadas por el lobby armamentístico con el patronazgo de los gobiernos y esos miserables de jefes de estados que se enriquecen a costa de ello.

Por último, mi total apoyo a los manifestantes que se subieron al metro en London para visualizar el cambio climático, que sufrieron ataques violentos por esa gente que “todo le da igual”.

“You only live once, be decent”.

Sobre el autor

Fran Pereira

Fran Pereira

Natural de Sevilla; en la Rábita, el mar me bautizó; aprendí a caminar y hacer travesuras como cazallero; en Dos Hermanas la escuela me dio alas, la Hispalense un motor; luego en México, bravura y tesón, y por ahora, en Londres, surfeando a contracorriente en la ola del Brexit.

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