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Palabras desde Londres

Brexit: ¿Ahora qué?

Esta semana, a contrarreloj, un grupo de parlamentarios rebeldes de los Tories han votado, junto a la mayoría de los grupos opositores al gobierno, en contra de un Brexit a las bravas, la opción prevista del Prime Minister si la Unión Europea no aceptaba un nuevo acuerdo según sus exigencias para iniciar la desconexión el 31 de octubre. Para tal caso, jugó la baza de suspender el Parlamento de sus funciones con la aprobación de la Reina. Esta vez la coordinación entre varias fuerzas y los malos augurios económicos, junto a la deriva totalitaria de la democracia neoliberal británica han hecho posible, en un breve periodo de tiempo antes de su cierre, que se vote una propuesta que impide la salida sin acuerdo. Básicamente se ha votado que el día 19 de octubre, si no hay acuerdo, se obligue al gobierno británico a pedir otra prórroga para preparar una salida ordenada y pactada:

“Over and over again”

El pijo Prime Minister se ha llevado un tapabocas de consideración sideral y le han arruinado su estrategia de absorber todo el espectro Brexiteer victoriosamente. Su plan de acción era un Brexit consumado y luego su propaganda electoral de ser un hombre que cumple con un mandato nacido de un referéndum y legitimado para ir a unas elecciones como un buen británico conservador. El escollo de las elecciones que al ser anticipadas necesitan 2/3 de los miembros del Parlamento de Westminter. La debacle de Theresa May en las anteriores elecciones generales la dejaron en minoría apoyada por la versión de VOX de Irlanda del Norte, grupo probritánico al que le importa más una Union Jack  -la bandera británica- y el crucifijo que los derechos humanos.

Para sumar los 2/3 necesitan a los Labour de Corbin. El descafeinado líder, carente de simpatías proeuropeistas, no concebía unas elecciones en un ambiente postBrexit donde las ventajas de Boris Johnson serían mayores. Obviamente fuera ya, el debate no se centraría en salir sino en cómo relacionarse, cuando todos sabemos que en una ruptura abrupta, pactar cualquier cosa con la contraparte (Unión Europea) sería mucho más difícil:

“No way in hell”

El humillado Prime Minister ha sido abandonado como una rata callejera hasta por su propio hermano, según él: el ambiente familiar y los intereses nacionales están matando la armonía en la millonaria familia Johnson. Y renunció como diputado y ministro. Le honra si es sincero, quizás no quiere quemar su carrera política y al ver cómo ha alcanzando su hermano el gobierno, ¿quién no descarta que está esperando su turno? Total, todo queda en casa y con los amiguetes del club.

En Andalucía, se nos presenta un futuro negro, principalmente, en el Campo de Gibraltar. Ya que 15.000 almas trabajan en la andaluza colonia británica en una empobrecida comarca, siempre mal gestionada por la Meseta, y a eso le sumamos la población británica de alrededores, como en la Costa del Sol, que se verían igualmente afectados por una salida a las bravas como los que residimos en la Islas Británicas. Y nuestros hermanos, los llanitos, que dejarán de invertir y gastar en nuestras tiendas y supermercados. Me guste o no, en un sistema capitalista y con un paro escalofriante parece acecharnos un panorama espeluznante, incluyendo que el narcotráfico esta enraizando por la falta de oportunidades. La Junta ha vuelto a ser una comparsa de la Meseta otra vez. ¡Cómo se entienden de bien los centralistas para no atajar los problemas de Andalucía!

Esto del narcotráfico me recuerda a esa “anécdota” de Pablo Escobar en la toma de posesión de un presidente a principios de los 80, quién sabe si veremos en tres décadas una serie donde un narco con tentáculos en el Campo de Gibraltar también asiste a las actuales investiduras:

Shame on all of you!

Lo fácil que hubiera sido conceder la misma categoría fiscal al Campo de Gibraltar como a Ceuta o Melilla. A veces creo que en la Meseta hay mas interés por mantener el status quo de esa zona que de mejorarla y me duele cómo los gobiernos andaluces no sacan los dientes por su gente. Y qué cómico era ver al Rey emérito vestido de general de Guardia Civil en Algeciras, cuando al mismo tiempo, el yerno visitaba la Roca. No paro de reír (modo ironía).

El mes de octubre está siendo de los más entretenido en las Islas Británicas pero entre ronroneos, los que vivimos aquí vamos ya notando en el aire un cierto tufillo. Ya se habla de nosotros (Brits) y de ellos (EEA nationals). Esa canción la repite mucho la ultraderecha, por qué hablar de cambio climático y de mejora sociales, según ellos no existen. Para los ajenos, EEA Nationals somos todos los que tenemos un pasaporte de un país de la Unión Europea más Noruega, Suiza, Islandia y Lietchenstein.

Por ahora tendremos una ley que prohibe no tener un acuerdo para dejar la Unión Europea y en breve unas elecciones que serán a cara o cruz. El problema es el fondo y ahí nadie está aportando soluciones.

Me pregunto cuándo habrá una propuesta para mejorar la vida de las personas decentemente, y salga un bus por la calle y diga que con el 2% del PIB podemos luchar contra el cambio climático, con el 2% sanidad universal, con 2% educación universal de calidad…Con menos el 10% del PIB tendríamos de sobra para vivir en una sociedad digna para todos.

Seguimos en London, seguimos con los nuestros desde la lejanía y desamparados por los corruptos de aquí y de allí.

Sobre el autor

Fran Pereira

Fran Pereira

Natural de Sevilla; en la Rábita, el mar me bautizó; aprendí a caminar y hacer travesuras como cazallero; en Dos Hermanas la escuela me dio alas, la Hispalense un motor; luego en México, bravura y tesón, y por ahora, en Londres, surfeando a contracorriente en la ola del Brexit.

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