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Palabras desde Londres

Churchill e Infante: Padres de la Patria

Este sábado se iniciará, como cada año, la conmemoración del asesinato de Blas Infante, Padre de la Patria, juzgado cuatro años después de ejecutarse tal vil acto, así era la justicia franquista española y muchos de sus herederos copan los puestos claves a día de hoy.

Un tuit: miles de euros y/o pena de cárcel con antecedentes penales y te olvidas de opositar, en un país donde la empresa privada es una calamidad en calidad laboral. Que dos policías hablen de meter casquillos en cacerías humanas, se archiva y ni llega a tanto. Otro quiere matar al presidente español y tiene un rifle mira telescópica, ¡es un bromista!

A Blas Infante nunca le perdonaron que supuestamente traicionara a la clase social  a la que el poder establecido rendía pleitesía. Eso de defender en los tribunales a jornaleros, obreros y otros parias con harapos y sin pan que llevarse a la boca era una osadía, en una Andalucía analfabeta, con una llama ardiente que se incendiaba a la mínima ocasión, ante el temor de la Guardia Civil y  del ejército, que respondía cómo nunca. Promulgar humanidad era y es una locura, cuando todo se cuantifica en plata y cobre. Una línea roja inquebrantable o te levantan. Dejo cita:

“Nosotros tenemos por hombres honrados únicamente aquellos que ofrecen en su conciencia hospitalidad al pueblo, a aquellos, que solo no se abstienen del mal, sino que crean y luchan por el bien” – Manifiesto Centro Andaluz”

En cambio a Churchill, le aplaudieron aunque apoyara a Mussolini antes de atacar el Eje al Reino Unido, que describiera, en su primer destino en el ejército, cómo masacraban a los pueblos Pastunes en la India colonizada, incluso la limpieza étnica y  la reubicación de cientos de miles de personas en Kenia, haciendo todo lo contrario que se entiende por derechos humanos actualmente; al final, tal como decía, tenían que reconocer la superioridad blanca:

“Prepare hunter troops for a butcher-and-bolt reign of terror.”

Obviamente sus errores fueran cruciales en el Desembarco de Gallipoli, y de ahí: “The Gallipoli’s butcher”. También en el hundimiento del RMS Lusitania aportó su saco de arena, ambos en la Gran Guerra. Aunque en las escuelas solo se enseña cómo lo apodaron los rusos en la Segunda Guerra Mundial: “The Bulldog”.

Luego de la Segunda Guerra Mundial no dudó en mantener en el poder al Caudillo y apoyarle, ya que prefería una carnicería allí antes que unas elecciones en las que el resultado fuera en contra de sus intereses. A sabiendas de que 20.000 soldados españoles, a la fuerza y voluntarios, ayudaron indirectamente a combatir al Reino Unido en favor de Hitler.

Fue político de ida y vuelta, al principio conservador, luego liberal y regresando a casa por Navidad, conservador otra vez. Ya sin careta.

Blas Infante navegó por la tormenta ibérica junto a otros personajes que la escuela Andaluza olvida, tales como: Juan Álvarez Ossorio, Emilio Lemos Ortega, Alfonso Lasso de la Vega, José Caballero Fernández de Labandera, Rafael Ochoa VilaManuel EscobarJosé Llopis SanchoAntonio Llopis Sancho, José María RufinoLuisa GarzónEnrique SalgadoJosé Rodríguez Escobar, Hermenegildo Casa, mi vecino oripense (nazareno) Manuel Rubio Doval de Dos Hermanas, y una larga lista de hombres con sus familias, pasadas por las armas o exiliadas después de la guerra.

Al contrario del prototipo británico imperialista de aquella época, y me atrevería a decir que actual, en Andalucía surgieron del campesinado, de los muelles, de las fábricas, de los barrios, de la pequeña burguesía, sin contar el mundo intelectual desde María Zambrano a Lorca. Un cúmulo de gente con ansias de cambiar el presente por una Andalucía próspera e influyente en un nuevo concepto de la humanidad. ¡Cuánto trabajo queda aún!

Wiston Churchill fue Prime Minister en dos ocasiones no consecutivas desde 1940 al 45 y otra vez en intervalo de 1951-55, quiso bombardear a los irlandeses estando en el gobierno británico para apaciguar sus aspiraciones políticas. Desde el inicio de su carrera, tanto militar como política, no tuvo tapujos en ser despiadado con el débil en sus diferentes etapas; profanando al jefe enemigo y carente de piedad con los vencidos, como en la Batalla Umdurman donde la Caballería Británica actuaría por última vez, o arrasando pueblos en 45 minutos, escupiendo al valor de la vida humana:

“And it never runs out of ammunition”

Quiero mencionar que Churchill aportó a la literatura una colección de libros que merece mucho la pena leer, tales como “The Story of the Malakand Field Force” donde nos narra sus pillerías en la India;  “The River War” con sus dos extensos volúmenes. Fue galardonado con el Premio Nobel de Literatura. ¿En el reino de mesetalandia pueden reclamar lo mismo? ¡Qué lujo de políticos tenemos ahora!

Otro dato fue de subir la edad de escolarización obligatoria dos veces, hasta los 11 y luego a 14 años. Un apunte, el aristocrático Wiston Churchill, tercer hijo del Duque de Marlborough, estudiante aclamado de la Academia de Sandhurst (sí, la del Manifiesto de Alfonso XII) en la que le costó ingresar, fue muy leal a la corona, tanto que no participó y se opuso al destronamiento de Edward VIII. Eso huele a golpe de estado encubierto,  se pinte como se pinte.

No negoció el tratado de paz con la Alemania nazi (sí, la que le ganó la guerra al Caudillo) y resistió solo en la batalla de Inglaterra ganando el tiempo adecuado para obtener la ayuda militar americana y la derrota del frente ruso de los alemanes, URSS y USA fueron los verdaderos ganadores de la Segunda Guerra mundial. Esa testarudez le dio el beneplácito para ser un Padre de la Patria británica, de otra manera, aquí se hablaría alemán, pero no tal como ellos lo venden en sus películas.

La película de Blas Infante no irá a los Oscar, y seguramente no llegará a la calidad de la de Churchill. No salió victorioso de ninguna guerra, ni como cola de león o cabeza de ratón, pero vio a muchos amigos o conocidos ir a guerras en Marruecos y Cuba, donde Churchill fue corresponsal de prensa; se abstuvo de participar y convocar a los suyos en la Guerra civil española, la cual le costó la vida. Esas guerras que imploran la grandeza de un imperio, pagadas con la sangre de los pobres y los méritos para los señoritos, quienes se reparten el “Botín”, como Santander ¡jajajaja..!

En la Andalucía británica, Gibraltar, nació la palabra chachy que viene a ser la pronunciación en Andalûh de Churchill, connotada como algo valioso o genial.

Prefiero un Padre humano, que me enseñe a vivir, a respetar, a creer en la solidaridad, en la humanidad frente a otro para quien el elitismo justifica el fin, donde la violación, la rapiña, la usurpación se tapa con una corona y sombrero de copa.

Este 10 y 11 de agosto conmemoraremos su muerte otra vez, juntándonos, un pueblo, diferentes gentes, grupos diversos que creemos que un mundo mejor es posible porque:

“Un pueblo no se improvisa. Es la estatua que más se tarda en modelar, la que más constancia y derroches de inspiración requiere” – La Dictadura Pedagógica.

Sobre el autor

Fran Pereira

Fran Pereira

Natural de Sevilla; en la Rábita, el mar me bautizó; aprendí a caminar y hacer travesuras como cazallero; en Dos Hermanas la escuela me dio alas, la Hispalense un motor; luego en México, bravura y tesón, y por ahora, en Londres, surfeando a contracorriente en la ola del Brexit.

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