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Palabras desde Londres

¿Por qué Londres?

Ya son varias las primaveras desde que vine a London (Londres), sí, prefiero llamarla por su nombre real, las traducciones no siempre encajan y, en este caso, nos cercioran de su identidad.

Desde Andalucía me preguntaban: ¿por qué Londres? Y lo curioso ha sido comprobar cómo los propios londinenses, londoners, me cuestionaban el que me haya mudado a su hogar, su ciudad, por parecerles un lugar ruin y gris. La razón es bastante obvia, ambos  pueblos han padecido constante guerras y sus políticas internas se han coaccionado mutuamente, siempre desde la visión del ganador, más poderoso y sin piedad cuando el otro ha sido o es más débil. Ahora aquí: “Let the cat out of the bag”.

Al ser ciudadanos europeos tenemos un amplio número de ciudades a las que dirigirnos para desarrollar nuestra vida profesional, desde Lepe a Praha(Praga), o desde Krakow(Cracovia) hasta Porto(Oporto), y por en medio Lille(Lila), Wien (Viena), Ljubljana (Liubliana) por no citar las capitales, porque doy por hecho que las conocemos.

Comenzaré por el mundo laboral. Hay varios factores que aún hacen de London una ciudad amiga para el trabajo. Es, por ahora, la capital económica europea, la capital estadounidense en Europa, y es la heredera de lo que anteriormente se conoció como Imperio Británico, el cual existe en la mente de algunos todavía y  es  hoy mamado desde la escuela como en el siglo XIX, cuando la Reina Victoria aún reinaba, y tal como un zombie ambulante buscando un cerebro fresco para sobrevivir: ‘¡Imperio!¡Imperio!’

Sectores financieros, servicios, sedes de grandes empresas se expanden en un abanico donde se da cobijo a ciertos trabajos difícilmente asequibles y bien remunerados.

No todo lo que reluce es oro. El famoso contrato de cero horas, que algunos politicuchos quieren importar, es tedioso, manipulador y hace estragos en las familias y los empleados que lo sufren, dejándolos solos y desesperados muchas veces. No todo lo legal es justo, ni la justicia debería estar basada en legalizar la explotación.

Ciertamente, la autonomía laboral encontrada en tu entorno hace bastante llevadera la vida laboral, máxime cuando  se le suma la flexibilidad para las vacaciones y además si eres de fuera también te lo tienen en cuenta.

 La conciliación de la familia es posible en muchas empresas, el sector privado no es caudillista como el andaluz.

Otro dato es la edad. Aquí no estás muerto a los 40, ni a los 50, ni a los 60. En la presentación de un currículo vitae no te miran el DNI, principalmente no existe ese concepto en el mundo británico, tampoco comprueban el pasaporte.

Al desplazarte a un país que no comparte tu idioma, te conviertes, al menos en la teoría, en bilingüe. Ser plurilingüe está valorado y mucho en esta ciudad. La mala educación en idiomas y la apatía hacen del Reino Unido junto USA un país de muchos analfabetos en un mundo global. “Think twice”.

Haber celebrado unos JJOO es un logro institucional para un estado, untado de manteca a quienes corresponda, por supuesto, pero haber sido sede tres veces, incrementa eso logros. Disfruté mucho como vecino de Newham (Ciudad dentro de Londres y sede del estadio Olimpicode 2012, sede West Ham United FC, el tercer estadio Olimpico. El primero fue derruido y ahora se encuentra la BBC y el segundo fue Wembley). Aprende Sevilla, aquí los duces futboleros no mandan, lo que se firma, se cumple. Sin contar con el Mundial de Rugby,  el Cricket, el Tour de Francia, Wimblendon y un largo etc.

La cartelera cultural es amplísima, aunque tiene el truco del manco. Hay muchos museos, pero las exposiciones temporales no son para todos por sus elevados precios para el gran público. Podrás ver infinitamente la exposición permanente de algunos grandes museos como del British, National Gallery o Museum of London, pero ahí se acaba lo gratis.

Con la música y el teatro ocurre casi lo mismo, pero con un matiz. Si sabes buscar, encontrarás precios adecuados a tu bolsillo fuera de fines de semana o festivos, vendrán artistas de tu país, y ahí la accesibilidad sea hace realidad.

El transporte público es caro pero une  trenes, buses, tranvías, cercanías con la misma tarjeta o crédito contactless; el servicio de bicis está correctamente, no el carril-bici. ¡Andalucía gana en eso!

Si prefieres el coche o la moto, allá tú, no te lo aconsejo y menos si debes ir al centro, porque deberás abonar felizmente Congestion Charge y los impuestos lo hacen menos rentable. Ni un bocachancla que va para Prime Minister se atrevió a quitarlo. ¡Ay la meseta que durilla de mente!

La vivienda es casi imposible, los alquileres tienen cierto control pero la mensualidad crece como la espuma. Los controles de las agencia suelen ser severos, en su mayoría, y la mediación con el casero es fría y suena solo a cobre; la red de pisos pateras es la desesperada solución de recién llegados.

La red de VPO depende de la ciudad de London en la que vivas, la cantidad de hijos y tu salario. No te la regalan y menos desde 2014 cuando Cameron le dio un tijeretazo de los Arts Attack de Jordi Cruz.

¿Es London una ciudad elitista y clasista?

En principio sí. La pasta gansa te designará barrios, escuela, actividades y moldeará tu vida. Cuanto más tengas, menos crisol de culturas verás. Pasaporte para todo, pero nada más.

Aunque la promoción en los trabajos es una constante. Prácticamente en cualquier sector podrás crecer y en un lustro, si trabajas y aguantas carros y carretas, tu salario habrá alcanzado unos niveles  muy lejanos a los  de nuestra querida Andalucía.

Luego tenemos al autónomo, es de risa comparándolo con el de nuestro país. Inicialmente te registras y pagas una cuota entre 15 y 60 euros, además no pagas impuestos hasta que no generas ingresos. Eso quita mucho paro y da fluidez a la sociedad. Para registrar una asociación cultural o de cualquier índole es muy parecido también,  pero menos papeleo.

London es un punto de transporte mundial. La conexión de vuelos te pone a  disposición un buen número de destinos, la convierten en el apeadero entre los cinco continentes, más allá de relaciones históricas. A los “culinquietos” nos engatusa como Medusa.

Luego nos encontramos con las establecidas clases sociales donde tu lugar de nacimiento, en este hormiguero human, va determinar tu futuro y tendrás muy pocas opciones de ascender, si eres caribeño, africano, asiático por tu entorno y la tradición de dependencia sobre las ayudas sociales,  (menos los originarios de Pakistán, India y Bangladés que pertenecen a  dinastías comerciantes) .

Me gustaría terminar escribiendo sobre la corrupción, aquí no se percibe que afecte directamente al ciudadano o al súbdito británico, pero existe y legalizada. Son numerosas las posesiones de ultramar bajo soberanía británica que la llevan a cabo, un nudo de descentralización, constituciones locales, señoríos medievales y hasta el infinito en posible y  aún más allá, tales como las Bermudas, Islas Vírgenes, Islas del Canal de la Mancha, Gibraltar, Monserrat…

En esto opino igual que Saviano, el escritor heroico napolitano, el país más corrupto, pero con “dulzura”. Sin embargo, suelen dimitir sus políticos y cargos de responsabilidad del gobierno cuando son puestos en evidencia. ¡Aprended espabilaos!

London es el como el cuento de la buena pipa; suena interesante pero entras en un bucle difícil de salir:

 “¿Quieres que te cuente el cuento de la buena pipa? No te digo ni que sí, ni que no…

Sobre el autor

Fran Pereira

Fran Pereira

Natural de Sevilla; en la Rábita, el mar me bautizó; aprendí a caminar y hacer travesuras como cazallero; en Dos Hermanas la escuela me dio alas, la Hispalense un motor; luego en México, bravura y tesón, y por ahora, en Londres, surfeando a contracorriente en la ola del Brexit.

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