Comen y comen y vuelven a comer

En los últimos años se ha convertido en una cita obligada contar en la agenda con una media de 10 comidas de Navidad: la de los compañeros del...

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Un Ministerio de sevillanas maneras

Este jueves conocí sorprendida, sentada precisamente en un velador de La Buhaira, que nuestro insigne Zoido se quitaba su sempiterna chaqueta de...

maria-jose-santos-noviembre-16

Reflexión de jornada

Cada jornada electoral en mi familia celebrábamos nuestra particular fiesta de la democracia. Nos levantábamos a eso de las 8 con nuestras papeletas...

La vuelta de tuerca

maria jose santos 120516

Gracias

Apenas pude verte. Cuando llegué él ya estaba dentro y solo a través de una pequeña rendija de la puerta pude ver tu silueta. Eras una mujer. Desde entonces, para mí un ángel con bata blanca que acertó a dar con la dolencia de lo que a mí en aquel momento más me dolía.

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Primavera eterna

Si podemos calificar a Sevilla, sin ninguna duda, tenemos que hacerlo usando el adjetivo dual. Aquí nacemos a este o al otro lado del río; nuestros colores son el rojo o el verde; soñamos con ver a Macarena o a Triana; y la mayor de todas las dualidades: somos más de Semana Santa o de Feria.