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El Graderío de la Catedral

A mí tampoco me gustaMercedes Serrato

A veces hasta es doloroso no seguir la corriente, no contagiarse de lo que los medios vomitan y la masa refrenda. Es esa sensación alienígena cuando ves la lista de TT y no conoces la mitad de cuestiones, o cuando te etiquetan en alguna publicación sin que entiendas por qué a ti.

El Mirador

ConstituciónManuel Visglerio

Han pasado ya casi cuarenta años de la aprobación de la Constitución Española y no son pocos los que, no sólo plantean la necesidad de reformarla, los hay que ni siquiera se plantean una reforma, aspiran abiertamente a su abolición y la redacción de una nueva; lo hacen arrogando a la Constitución del setenta y ocho la responsabilidad de [ ... ]

Marea escorada

‘El mar’ de John BanvillePaco Ramos

Hace unos días leía una entrevista en la que Javier Marías afirmaba que John Banville poseía la mejor narrativa anglosajona de la actualidad. Entre las muchas obras de este autor irlandés, decidí hacer con El mar, una novela publicada en España en 2006 por la editorial Anagrama y que recibió el premio Booker Prize como mejor novela de l [ ... ]

Lo que nos hace humanos

¿No te das cuenta?Eduardo Parody

La historia se encarga continuamente con sus acontecimientos de susurrarnos al oído “¿no te das cuenta?”, y, en algunos momentos, cansada de no ser escuchada, nos pega una leche para confirmar que la estamos oyendo.

Rueda de reconocimiento

Selfgo: La búsqueda de uno mismoFrancis Segura

No había visto cosa igual desde que la aplicación para móviles y tablets Pokémon Go resucitara aquellos horrorosos muñecotes que había que reunir no me acuerdo cómo (de pequeño nunca me interesé en buscarlos).

El patio

Andalucía, más viva que nuncaDaniel Gallardo

Dejadme que os cuente una breve historia sobre nuestra tierra. En un día como hoy, 4 de diciembre de 2016, los acontecimientos que voy a narrar son tan importantes para todos nosotros que, a riesgo de contaros algo que ya sabéis, merece la pena recordar (y no olvidar).

La Sevilla Moderna

Otro obituario a Rita BarberáGermán Jiménez

Reconozco que, pese a nuestras diferencias, siento cierta empatía por Mariano Rajoy y me imagino lo difícil que ha tenido que ser esta última semana para el presidente, amigo y admirador de Rita Barberá.

La vuelta de tuerca

Un Ministerio de sevillanas manerasMaría José Santos

Este jueves conocí sorprendida, sentada precisamente en un velador de La Buhaira, que nuestro insigne Zoido se quitaba su sempiterna chaqueta de alcalde para cambiarla por una casaca de ministro.

Opinión en Sevilla Actualidad

Yo aquí y ellos en las antípodas

Miércoles, 24 Octubre 2012 10:00

Alejandro Balbuena

Esta semana se ha puesto de manifiesto algo que ya se conocía. El PSOE no está resquebrajado, está roto, hundido y con una base social que huye hacia fuerzas políticas del entorno. No debe ser ninguna sorpresa porque es un fenómeno que ya se constató hace meses, con la mayor derrota electoral de su historia. Sin embargo, el desapego ¿es exclusivo del PSOE o afecta por igual al resto de representantes políticos?

La tensión en las cúpulas del PP y del PSOE debe ser máxima. Desde hace tiempo saben que están lejos de los ciudadanos, más allá de sus aférrimos seguidores, pero aún no han hecho nada por invertir esta situación. El PP, gracias a sus medidas "en favor de la recuperación económica", está abriendo una inmensa brecha con la ciudadanía a un ritmo inaudito. Por si fuera poco, su campaña recentralizadora, defensora de la unidad nacional y su todos a una, está haciendo un favor increíble a las fuerzas nacionalistas, que se convertirán en adalides de movimientos independentistas en los próximos meses. Se salvan, de momento, gobiernos regionales como el de Feijoó que han matizado el férreo programa impuesto por la dirección nacional y se han encontrado sin una oposición capaz de hacerle sombra.

Por su parte, en el PSOE están observando cómo el barco se hunde sin saber dónde está la fisura y sin averiguar con qué materiales pueden sellarla. El principio del fin comenzó en 2008 y se aceleró a partir de mayo de 2010. Desde entonces, los votantes ya no saben si el PSOE es un partido socialista, de izquierdas, de centro, europeísta o simplemente, antiMerkelista. Tampoco ha servido, a la luz de los acontecimientos, la regeneración exprés que se hizo en el último congreso federal situando en uno de los baluartes de Zapatero a la cabeza del partido. La sombra de ZP es todavía muy alargada.

Mientras en estos partidos se suceden los estudios y las encuestas sobre cómo afrontar sus respectivos problemas, otros como Izquierda Unida, a medio camino entre lo constitucional y lo revolucionario, siguen aumentando su respaldo. ¿Se puede extraer alguna conclusión de este fenómeno? La proliferación de votantes hacia posiciones nacionalistas y otras más reformadoras evidencia algo obvio: la gente quiere alternativas a lo conocido. Todavía no la inmensa mayoría, pero sí, una buena parte de los españoles cada vez más nutrida.

Hay otros datos muy importantes que están en la base de todo este fenómeno. La abstención electoral. En las últimas elecciones vascas y gallegas, el porcentaje de población que no se acercó a las urnas superó el 34%, más alto que en los últimos comicios regionales y tres puntos más que la abstención de las elecciones generales de 2011. Una ausencia de votos que empieza a ser significativa y que se está canalizando en otras formas de participación en política que, no obstante, están siendo criminalizadas por el Gobierno.

Los ‘Rodea el Congreso’ que se están produciendo en estas semanas, son una forma más de presión hacia el enemigo identificado: los representantes políticos. Sus reclamaciones tienen mucho que ver con la crisis financiera y la forma en la que los gobiernos están afrontando las medidas, cargando la gran parte del coste económico, sobre la clase media. Pero en lugar de informar de forma transparente y tender una mano a los ciudadanos más críticos con el fin de rebajar la tensión, gran parte del arco parlamentario se enroca en discursos indescifrables y establecen la etiqueta de 'golpista' a todo aquel que protesta a las puertas del Parlamento.

Los partidos tradicionales no están respondiendo a las necesidades de los ciudadanos y están demostrando no estar a la altura para lidiar con la mayor crisis de la Historia. La connivencia más o menos consciente con la especulación inmobiliaria y financiera, la corrupción política, la incapacidad para frenar el padecimiento de la clase media y la falta de alternativas reales a la situación actual, están provocando que la distancia entre pueblo y políticos sea abismal. Y lo peor de esta crisis está aún por venir. O cambia la actitud negacionista y lejana de los representantes políticos, comenzando por el Gobierno de la nación, o la fractura social llegará a un punto irreversible que coqueteará con lo peligroso. Una situación que puede estar más cerca de lo esperado.

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