La mayoría de las explotaciones de albero, que la Ley de Minas denomina “recursos de la sección A)”, han desarrollado su actividad, incumpliendo, total o parcialmente, la normativa que regula las labores propias de la minería.
En los últimos tiempos, la proliferación de obras en el área metropolitana de Sevilla, sobre todo carreteras, está demandando un volumen de áridos cada vez mayor, y el método más rápido y lucrativo es su extracción en los cercanos cerros de Los Alcores, a veces, sin ningún tipo de autorización, medida de seguridad, protección del medio físico, paisajístico, arqueológico y ecológico. Que se vea afectado el acuífero 28 “Sevilla-Carmona”, o los valores paleontológicos que encierra la calcarenita, o que el patrimonio arqueológico no se tengan en consideración, no importa, para los implicados son otras las prioridades.
Los trámites administrativos son lentos para ejercitar el derecho al aprovechamiento de recursos mineros de la sección A). Antes del comienzo de las labores de explotación deberá obtenerse Declaración de Impacto Ambiental favorable por parte de la Delegación Provincial de Medio Ambiente de la Junta de Andalucía, autorización de explotación de la Delegación Provincial de Innovación Ciencia y Empresa de la Junta de Andalucía y Licencia Municipal del Ayuntamiento correspondiente, sin menos cabo de cuantos informes favorables sean preceptivos, debido a la ubicación de la explotación: Agencia Andaluza del Agua, Delegación Provincial de Cultura, etc., trámites que es más fácil no cumplir.
El trío de administraciones, especuladores y constructoras, confunden valor y precio. El valor de Los Alcores, como hemos manifestado, es muy superior al precio que se paga por el aprovechamiento de su albero. Dicha contradicción obedece a parámetros de rentabilidad económica inmediata, no a criterios de sostenibilidad.
Las canteras más cercanas al núcleo de población están sirviendo para un segundo “pelotazo”, el inmobiliario, hoy frenado por el declive del sector. Para ilustrar esta afirmación podemos recordar la cantera del Zacatín, Sevilla 2000... Las extracciones de albero que se realizaron con total impunidad donde hoy se ubica la gasolinera de La Retama y el vivero “D y C Jiménez Jiménez, S.L” o en las extracciones que se efectuaron desde el El Punto hasta el arroyo del El Zacatín, en tiempos de la Expo 92, pueden compararse hoy con otras frente al Club de Tiro, urbanización paralizada por la crisis inmobiliaria o La Isla, donde nos cuentan, en un cartel puesto al efecto, que se trata de “trabajos de explanación”.
Desde Andaluces de Alcalá consideramos que el negocio del albero ocasiona un impacto medioambiental enorme, hipoteca un futuro sostenible para nuestro pueblo, contribuye al desarrollo del transporte privado en detrimento del público en el área metropolitana, genera una irreparable pérdida de identidad, afecta al acuífero... entre otros muchos perjuicios.













