Pensamos en el carnaval, en el baile de máscaras, en la cacería de los colores. La hora en la que las ciudades se disfrazan de ruido y de risa. Pero cómo nos gusta celebrarlo todo, mascar fuerte la juerga y no escupirla. Mirar a las personas del revés, embriagados por la sangre que sube a la cabeza. Sangre y vino en las venas. El artificio de la fiesta.
Gritos y susurros
La doble vida de...
La rentrée
Volver a destiempo. Con retraso. Y con resaca. Con sueño. Con hambre. Volver porque en infinitivo siempre resulta más cómodo, enredando el verbo con lo anónimo, con la máscara indeleble. Volver porque es más fácil que no hacerlo. Porque significa escribir. Volver enhebrando letras como algo atemporal, inconmensurable.
Sobre la seducción
Labios rojos, labios húmedos, labios de seda. Me preguntas: ¿qué es la seducción? Saborear las palabras antes de dejarlas escapar entre las comisuras. Masticar el soplo, derramarlo. Un escalofrío. Adoptar la postura estratégica. Mover las manos así, dulcemente. No una mirada, sino la mirada. Los párpados que reclaman una caricia, el tacto del otro. Susurrar exactamente lo que cada uno quiere escuchar en su momento preciso. La seducción es un darnos por completo, una entrega ceremoniosa.
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Gritos y susurros


Llorando
“Siempre estoy fotografiándolo todo mentalmente para practicar”






