Cuando vamos a hacer un viaje lo primero que pensamos, directa o indirectamente, es qué tiempo hará. Da igual que sea un viaje corto, largo o indefinido, siempre se convierte en la gran incógnita del viajero. También fue una de las cosas que más me preocuparon a mí cuando supe que nos vendríamos a vivir a Helsinki, ¿me tendré que encapar cual cebolla o habrá una forma de no parecer una chica de gimnasio de ésas tan cachas que no pueden pegar sus brazos al cuerpo? Y, por supuesto, la pregunta que todos los que han venido a visitarme me han hecho: "Marta, ¿qué ropa me llevo?"
Andaluza por el mundo
El jueves pasó. Un reportero de Andaluces por el Mundo se puso en contacto conmigo solicitando colaboración para un futuro reportaje desde Finlandia. Y la cosa no es que no me haga ilusión, sino que no considero nada de lo que hago aquí lo suficientemente interesante como para llenar treinta o cuarenta minutos de programa.
La sanidad en Finlandia
Hace unos días estaba mirando mi correo electrónico y me llamó la atención uno de esos anuncios pequeñillos de Google que te salen a la derecha. En él se anunciaba una empresa formada por finlandeses que llevan 20 años residiendo en la Costa del Sol y que se ofrecen como enlace entre la población escandinava, concretamente la finlandesa, y los hospitales de esa zona malagueña en cuestión. Es decir, ofrecen a la comunidad nórdica la posibilidad de acudir a hospitales malagueños para tratar sus asuntos de salud y de cirujía estética.
Día de bandera
Cada vez que he viajado con la compañía Finnair me ha encantado leer el artículo que mensualmente escribe el Ministro de Asuntos Exteriores finlandés, Alexander Stubb, en la revista Blue Wings. Alexander es un ministro joven, con ideas frescas y con mucho desparpajo para acercarse a sus lectores. Sus sencillos textos persiguen acaparar el interés por su país y mostrar aspectos de la vida finlandesa que de otro modo quizás no se te ocurriría indagar como, por ejemplo, el día que habló de la bandera nacional.
De vuelta
El domingo regresé a Helsinki. Casi un mes en España que me ha sabido a casi nada. Es lo que tiene estar cinco meses fuera y volver a tu tierra, coincidiendo encima con las frenéticas fiestas navideñas: mucha gente a la que ver, las típicas compras con todo atestado de gente, cenas desmesuradas para celebrar las fechas señaladas, las correspondientes 'ITVs' médicas y sacar algo de tiempo para hacer fotografías. Pero no me puedo quejar. Vengo con las pilas cargadas y un chute de energía emocional que dan para otro rato lejos de todo aquello que añoro.
Vuelvo, a casa vuelvo ¡por Navidad!
Desde hace ya un mes nos vienen recordando que diciembre es un mes de fiestas y celebraciones. Es como cuando en pleno agosto tenía que ver por todos lados anuncios de la vuelta al cole. Todos los escaparates de las tiendas, las luces que decoran las calles principales, las calles del centro abarrotadas de gente comprando compulsivamente y los mercadillos navideños. Pero ahora ya sí que están aquí: dentro de pocos días será Nochebuena, al otro Navidad y una semana después cambiaremos de año. Todo parece similar a lo que se cuece en Sevilla pero hay sutiles diferencias que marcan la tradición en la capital de Finlandia.

Inmersión lingüística en Finlandia
En Finlandia son dos los idiomas oficiales: el finlandés y el sueco. Los motivos de este bilingüismo son históricos ya que, hasta principios del siglo XIX, Finlandia fue una provincia sueca más pero cuando pasó a formar parte de Rusia, lo rusos hicieron co-oficial el suomi para restar influencia a los suecos. Actualmente, la comunidad suecoparlante de Finlandia representa alrededor de un 5% de la población de un país con tan solo 5 millones de habitantes.
Frío, nieve y mar congelado
Este año, el frío tenía prisa por aparecer tras un verano más caluroso de lo normal en Helsinki y un otoño corto pero con temperaturas bastante agradables. El invierno se ha adelantado nada menos que un mes y ya en noviembre se han registrado mínimas similares a las que se dieron durante todo el invierno pasado. Y, como es obvio, una manta de nieve recubre ya, desde hace un par de semanas, todo el centro de la ciudad, todo Helsinki, todo el país.
Suicidios en Finlandia: desmontando un mito
A todo el mundo nos encantan las estadísticas. Nos ayudan a mantenernos informados sobre cómo piensa, vive y se relaciona la gente y a establecer unas coordenadas en la realidad que nos rodea. El problema es cuando el objeto de estudio es relevante y de interés público y los datos, o no se actualizan, o no nos molestamos en actualizarnos nosotros mismos. Entonces se afianzan leyendas urbanas como que Finlandia es el país del mundo donde más suicidios ocurren. Y esto hace ya varios años que dejó de ser cierto.
Una de cal y otra de arena
La semana pasada os contaba lo que me indigna la situación de mi país sobre todo ahora, viviendo en Helsinki, porque veo que otra realidad es posible. Pero, para qué engañarnos, no todo es de color de rosa y estos finlandeses son, para algunas, azul marino tirando pa´negro. La última: una amiga convertida en 'homeless' porque la Policía y un cerrajero jugaron a pasarse la pelota.
Así de simple
Que una sociedad funcione y las relaciones entre los individuos del conjunto se desenvuelvan en un ambiente de buena armonía, suele venir acompañado de buenos modales, educación y civismo. Y a los finlandeses se les puede tachar de muchas cosas pero nunca de no ser respetuosos, tanto con el prójimo, como con el bien ajeno. Y no estamos hablando de deberes ni obligaciones que cumplir, es algo innato, natural, aprenden que es lo mejor desde pequeños y lo asimilan como una pauta más de conducta. Por ejemplo, es tan fácil como que si le preguntas a un finlandés el porqué aquí las cosas no 'desaparecen como por arte de magia', te responderá: “es curioso, esa es una pregunta que sólo nos hacéis españoles y sudamericanos”. Cualquier otra respuesta habría dolido menos, nos tienen fichados...
Solo se trata de diseño
Hace un par de días leía como IKEA, una conocidísima firma de mobiliario y decoración sueca, abrirá una nueva sede en Sevilla y dará trabajo a unas 4000 personas. El diseño escandinavo está de moda y esta noticia, en tiempos de crisis, no hace más que confirmarlo. Y también lo confirma la elección de Helsinki como Capital Europea del Diseño en 2012.
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