Yo no puedo ser otro. Si hay algo que sé, es esto.
Federico Fellini
Dicen que fue un ejemplo, uno malo sin duda. Menos mal que la fase ejemplificadora de la CEOE sólo duró 24 horas y corrieron prestos a desmentir cualquier maledicencia al respecto de posibles visos de realidad. ¿Ellos? ¿Proponiendo algo así? Pero que va hombre.
La terraza de la cocina da a un patio; bueno, más que un patio es un pasillo alargado entre hileras de bloques en paralelo. En las silenciosas noches de domingo se oye un piano; alguien repite las mismas partituras domingo tras domingo. Yo conozco a ese alguien, lo he visto por la ventana.
Blas Infante Pérez (1885-1936), el reconocido con el decimonónico y libertador título americanista de Padre de la Patria Andaluza, tanto por el Parlamento de Andalucía (abril de 1983) como por el Congreso de los Diputados (noviembre de 2002), nació en la localidad malacitana de Casares el 5 de julio de 1885.
Generación Papel. Yo también me declaro una nostálgica del color, del perfume, del tacto, (¿del sabor?), de la forma del libro frente al e-book. Yo también soy de los que se vuelcan como lluvia en los parques a leer. De los que se acercan los libros nuevos a la nariz, de los que los manosean y los coleccionan. De los que los fotografían. Pasión por el libro. Pasión por el contenido y por su continente. E-book, sólo el nombre me da escalofríos. Frío metálico. Tecnología, evolución y pragmatismo. Movilidad y autonomía VS Fetichismo del papel.
Ella: He abierto la cama, me he quitado la ropa y me he puesto su camiseta, la que uso para dormir, con lágrimas amenazantes de lluvia en mis ojos. Me siento pequeña en un mundo de trozos de ensalada demasiado grandes.
Sr. Director:
Mientras los pueblos cercanos a nuestra capital, Sevilla, andan reclamando justa y necesariamente su derecho al desarrollo y al progreso, exigiendo motores de desarrollo local para sus pueblos como por ejemplo los trenes de cercanías, el metro, etc. que sin lugar a duda, a parte de su desarrollo como entidades locales generarán calidad de vida para sus ciudadanos, aquí, en este rincón del sur, en esta denostada, oculta, reprimida y castigadas Doñana sevillana, uno de los lugares de la geografía española con más trabas y cortapisas al desarrollo de los pueblos, concretamente en este de donde os escribo, Villamanrique de la Condesa, donde el tren del progreso lo tenemos cancelado de antemano por parte de la Junta de Andalucía con la connivencia de ecologistas, protecciones y otros muchos subvencionados que en su día se apuntaron al negocio puro y duro del ecologismo radical, de despacho y remunerado que ahoga a nuestro pueblo y silencia la voz del manriqueño, poco acostumbrada a la protesta y a la sublevación.
Querido Umberto Eco: no lo sabes, pero aquí estoy, escribiéndote. Hoy nos hemos clavado los ojos. Hoy has pasado a formar parte de mi colección de retratos. Retratos de las personas que me importan quizá un poco, quizá demasiado. Sí, desde que te leo. Sí, desde que descubrí tu sombrero italiano. Sí, desde que te siento próximo. Sí, desde que consigues que forme parte de tus letras. Lector in fabula. Sí, por facilitarme el valor que necesitaba como lectora.
Era también una mañana como hoy. Quizás no tan oscura, es posible que sí. Una mañana romántica al fin. Es difícil de recordar, porque su espectro sólo son hoy miles de toneladas de tinta sobre papel. Gustavo Adolfo Bécquer nació un 17 de febrero, en lo que hoy es la calle Conde de Barajas, hace 174 años. Quizás esta mañana algún joven aún lea en la escuela alguna de sus rimas o leyendas.
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