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sara iglesias 230616
Mente sana

Cómo elegir mi futuro profesional

Como todos sabemos, acaban de celebrarse las convocatorias para las Pruebas de Acceso a la Universidad (PAU), a las que se han presentado más de 200.000 alumnos. ¿Has elegido qué quieres hacer?

“La vida le ha sido dada a cada ser humano para un propósito muy especial.
Este secreto, ha de descubrirlo cada ser humano por sí mismo.”
-Sri Chinmoy-

El propósito de este artículo es encontrar las claves que nos ayudarán a saber elegir más apropiadamente, o con menos riesgos de equivocarnos en nuestra decisión por ampliar las opciones laborales. El proceso para elegir una carrera lo podemos dividir en tres fases:

•    Fase 1. Conocernos a nosotros mismos: es el primer punto y casi el más importante. Para decidir qué carrera cursar, lo principal es saber cuáles son nuestras características personales; si nos motiva más trabajar en equipo o a solas. Si somos más de pensar que de hacer. Si nos gusta más estar rodeado de gente o trabajar frente a un ordenador. Otro aspecto a tener en cuenta son nuestros hobbies; detrás de una afición puede encontrase una verdadera carrera profesional.

Analizar nuestras virtudes y nuestras debilidades; tanto a nivel académico como a nivel personal. Por ejemplo nuestra capacidad de expresión o nuestra habilidad para solucionar problemas o conflictos. Así como tener presente qué puede ser una barrera insalvable para una determinada carrera: si nos mareamos con la sangre, cursar enfermería no es una buena idea.

Conocer nuestras asignaturas hueso y nuestras asignaturas favoritas, también puede ayudarnos. Y por último, imaginar cómo sería nuestro trabajo ideal; si valoramos más no tener que sufrir estrés, o si damos preferencia a un trabajo en el que no tengamos que viajar, o no aguantamos estar en una oficina. Pensar que tipo de trabajo nos gustaría realizar.

•    Fase 2. Conocer las ofertas: la mayor ventana para conocer que opciones de estudios podemos cursar es Internet. A través de él, podemos investigar sobre todas las alternativas que más se adaptan a todo lo que habíamos recapitulado en la primera fase.

No solo tenemos que ceñirnos a lo habitual: magisterio, derecho, medicina, economía… Existe una gran cantidad de titulaciones que ni siquiera conocemos, y evidentemente, nadie puede querer estudiar o ser aquello que no conoce. Lo ideal es buscar información en centros especializados, o en las universidades que imparten los estudios que nos interesan, incluso también aprovechar la experiencia de amigos y familiares. Cuanta más información tengamos sobre las carreras que nos atraen, más fácil nos resultará compararlas y más fácil será la elección.

•    Fase 3. Valorar todas las opciones y decidir: Después de haber investigado sobre un buen número de carreras profesionales, podremos barajar entre las dos o tres que más nos interesan. Para decidir qué titulación cursar y en qué centro formarnos deberíamos valorar algunos puntos. Principalmente la dificultad de la formación. Tenemos que tener claro si queremos dedicar más o menos esfuerzo.

El plan de estudios, es otro de los puntos a tener en cuenta. Es importante investigar el programa específico de la titulación que queremos estudiar. No todos los programas de una misma universidad tendrán la misma calidad, ni la misma reputación en el mundo laboral.  También no debemos olvidarnos del enfoque de la carrera, en el sentido de si buscamos una titulación con más peso en la parte práctica o, por el contrario, una en la que predomine la teoría.

Hoy en día, las prácticas son una de las principales puertas de entrada al mercado laboral. La empleabilidad que nos ofrece esa titulación. Es verdad que determinados estudios por su flexibilidad o alta preparación ofrecen más posibilidades de inserción laboral. Dentro de este punto podríamos incluir la flexibilidad de la formación. Un tema a tener en cuenta es la diversidad de salidas que puede tener una determinada carrera.

Cuanto más abra nuestro abanico de posibilidades, mejor será. Si no encontramos el trabajo para lo que estamos estudiando, estaremos preparados para hacer otro tipo de trabajos. Para algunos alumnos la ubicación geográfica es una de las cuestiones que más le preocupan. El estudiar cerca de casa o no, no debe ser un condicionante para elegir nuestra formación. Pensemos que a lo largo de nuestros estudios, haremos amistades y entablaremos contactos para un futuro profesional, que puede verse beneficiado por el entorno donde estudiemos.

Si después de haber llevado a cabo las 3 fases, seguimos indecisos o llegamos a equivocarnos en la decisión, no hay que angustiarse. Tenemos más oportunidades y podemos aprovecharlas. De hecho, posiblemente, ese “fallo” a la hora de decidir, nos haya hecho más sabios y nos ayude a elegir mejor.

Abusamos del pensamiento de que con la vocación se nace, pero no hay idea más errónea que esta. Las vocaciones surgen con la especialización. Cuanto más sabemos de un tema, más nos apasiona. Por lo que la vocación no se espera, ni tampoco surge, sino que se construye.

Sobre el autor

Sara Iglesias

Nacida en Aracena, Huelva, siempre ha estado muy vinculada a la ciudad de Sevilla y su idiosincrasia particular. Se instala en ella hace nueve años para formarse como educadora en lenguas extranjeras. Actualmente, está especializada en Coaching Social para la Motivación y los procesos de Cambios.

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