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sara iglesias 28abril2016
Mente sana

El atractivo de los errores

Posiblemente sea esta la primera vez que escuchan hablar del ‘Efecto Pratfall’, lo que sí es seguro, es que habrán vivido sus resultados en alguna que otra ocasión.

“El único hombre que nunca se equivoca es el que no hace nada”

-J. W. Goethe-

Se trata de un fenómeno psicológico por el cual una persona que, ocasionalmente resulta ser muy competente, se torna más atractiva a los demás a causa de cometer un error.

El por qué es sencillo: las persona que nunca fallan nos transmiten frialdad y lejanía e incluso nos resultan antipáticas. Lo mismo ocurre con el que comete errores muy frecuentemente, nos provoca rechazo. Sin embargo, sentimos empatía por quien normalmente es hábil pero, que también se equivoca, puesto que nos infunde cercanía y humanidad y esto la hace más simpática y atrayente.

El Efecto Pratfall nace en 1966 en la Universidad de Minnesota. Para poder probar este fenómeno, un grupo de investigadores llevaron a cabo el siguiente experimento:

Pidieron a un grupo de estudiantes que participaran en un concurso de conocimientos. A cada uno de los voluntarios se le dejó ver una grabación de un supuesto competidor que también haría la prueba. En realidad este supuesto competidor no era mas que un actor.

Realmente había cuatro vídeos, aunque a cada candidato se le había dicho que era uno solo. En una de las cintas estaba grabada la imagen del supuesto competidor en la cual aparecía como un candidato absolutamente competente y que tenía un promedio de aciertos del 92%. En otra, el candidato era más bien discreto y mostraba un porcentaje de eficiencia del 30%. La tercera cinta mostraba al mismo competidor brillante, pero esta vez había una escena en la que se le caía el café y le manchaba el traje. El último vídeo representaba la misma escena, pero esta vez con el candidato menos eficaz.

Al final, se le preguntó a cada uno de los estudiantes si querían competir con el supuesto rival que se les había presentado.

Las respuestas revelaron que quien más simpatías despertaba y animaba a los estudiantes a participar con él en el concurso, era el competido eficiente que había tenido un accidente. Por el contrario el que menos motivó a los demás fue el candidato que cometía más errores.

Lo que probaba este experimente es que, las personas sentimos mayor afinidad por aquellos que son más eficientes pero, que de vez en cuando, comenten errores.

La explicación la encontramos en la autoestima y en nuestra tendencia a comparar. Cuando nos comparamos con personas que tienden a hacerlo todo perfecto, nos sentimos inferiores, lo cual daña nuestra autoestima. Al salir perdiendo, tenemos la tendencia a sentir menos empatía por el otro.

Sin embargo, cuando una persona comete un error, la comparación se equilibra y nuestra autoestima deja de sentirse amenazada. Por tanto, se convierte automáticamente en una persona más cercana y logramos identificarnos con ella con mayor facilidad. De esta forma, es probable que le juzguemos como alguien más simpático y agradable.

De este modo, podemos dejar de tomar nuestros fallos como una tragedia y disfrutarlos y aprovecharlos como un punto más en nuestro atractivo personal

Sobre el autor

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Sara Iglesias

Nacida en Aracena, Huelva, siempre ha estado muy vinculada a la ciudad de Sevilla y su idiosincrasia particular. Se instala en ella hace nueve años para formarse como educadora en lenguas extranjeras. Actualmente, está especializada en Coaching Social para la Motivación y los procesos de Cambios.

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