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eduardo parody 091215
Lo que nos hace humanos

Pacto de perdedores

Se acerca el fin de la campaña electoral. Pronto votaremos, al día siguiente sabremos el vencedor, y al siguiente se celebrará el sorteo de Navidad. En tres días podemos tener nuestro más maravilloso final de año, o el más triste y duro de los mismos.

Ante este evento, llevan bombardeándonos desde tiempo inmemorial con infinitas encuestas, en las que se aprecian las subidas alternas de naranjas y morados, la bajada continua del verde, la desaparición del rosa, las subidas y bajadas del rojo, y la hegemonía siempre, a pesar de corrupciones y recortes, del partido azul. Pero no con mayoría absoluta.

Es entonces cuando don Mariano y su equipo nos presentan su nueva estrategia electoral: debe gobernar la lista más votada, independientemente de que consiga o no mayoría absoluta. Lo contrario sería un pacto de perdedores, muy peligroso para España.

Nos ha gobernado durante cuatro años un partido que se ha caracterizado por seguir una actitud por encima de todas: no hacer amigos. A todo lo que viniese del País Vasco lo consideró ETA; a todo lo que viniese de Cataluña, independentista irracional; a todo lo que viniese de la izquierda, comunista radical bolivariano venezolano terrorista con ánimo de romper España; a todo lo que viniese de un espectro ideológico más cercano, inexpertos, con brillantes críticas como la del famoso “¡no quiero que me gobierne alguien que se llama Albert!” de nuestro maravilloso delegado del gobierno. Y lo malo de esa actitud es que es fácilmente contagiosa, pues en política y sociedad, lo que dicen los líderes lo acaban asumiendo sus votantes como verdad indiscutible. Con eso no sólo consiguen que la crítica de la población se dirija a cualquier líder de partido vasco, o a Más, o a Pedro Sánchez, o a Pablo Iglesias, o a Aberto Garzón, o a Albert Rivera, sino a los vascos, a los catalanes, a los socialistas, a los podemitas, a los comunistas o a los naranjitos. Una autentica fábrica de odio en la que gente critica a gente que no conoce por lo que dice otra gente que tampoco conoce. Como en la guerra, pero afortunadamente aún, sin matar.

Hay algo que está por encima de todo en democracia, y que se llama consenso, eso que con el tiempo tanto se ha alabado de Adolfo Suárez, que paradójicamente ha sido escogido por Mariano como referente para comenzar su campaña electoral haciéndose una foto en un monumento suyo y con Suárez hijo. Un partido que se ha caracterizado durante toda su historia por ser incapaz de consensuar y por aprovechar de manera inclemente las mayorías absolutas de las que ha disfrutado, nos intenta convencer de que debe gobernar el que no puede ni sentarse con media España. El partido azul bien haría en revisar su personalidad, en darse cuenta que sólo no se puede mandar porque se genera una tensión popular insostenible, que somos muchos en este país, que algunos piensan muy distinto a ellos, y que no por eso significa que seamos etarras, independentistas cegados, comunistas bolivarianos, socialistas hipócritas, inexpertos novatos o qué se yo más.

Practicar el consenso se aprende desde pequeñito, y es probable que ya, con casi cuarenta años de vida, sea demasiado tarde para que un partido que siempre ha actuado con esas formas cambie de actitud. Quizás es imprescindible que los azules ganen las elecciones con mayoría simple y que el resto de partidos se pongan de acuerdo, lleguen a los consensos que Mariano no ha sabido gestionar y alcancen una mayoría absoluta compartida, gobernando en coalición (ya sabéis, en equipo, como nos enseñaban desde pequeño, “compartir es vivir”), para que se den cuenta de que quizás, siendo un poco más asertivos, podrían haber alcanzado mejor sus objetivos.

El poder absoluto concentrado en un solo partido es el camino más fácil para pervertir la democracia. Más gente, más partidos, más puntos de vista diferentes para solucionar los problemas que se nos presentan rebajará el clima casi bélico que adquiere en ciertos momentos la política. Y eso siempre es bueno.

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Sevilla Actualidad

Eduardo Parody

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