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La era

De series y otras distopías

¡Yo soy de serie!

«Llevo un  retraso de series…», escuché en una conversación entre dos jóvenes.

-Yo ahora estoy viendo The Crow pero me falta ver La casa de papel aunque me la he descargado…

-Nosotros estamos apuntados a todas las plataformas.

-Pues pagarás mucho…

-No entre la familia, compartimos…

Confieso que no me van las series. Soy incapaz de ver dos capítulos seguidos. La única serie que pude ver fue «La Peste». Y solo conseguí ver enteros los dos primeros capítulos de la primera temporada y los dos primeros de la segunda.

No puedo creerme que haya gente que no salga de casa porque está enganchado a las series y se  ve dos o tres capítulos seguidos. O que llegue con cara de sueño al trabajo y confiese que le dieron las cinco de la mañana por culpa de Netflix, Amazon o Filmin.

Mi madre, que escuchaba en la radio-única plataforma de entonces- Matilde, Perico y Periquín y otras radionovelas como Lucecita, La rata blanca, Ama Rosa o Simplemente María mientras cosía o planchaba, nos tiraba las «fotonovelas» que escondíamos debajo del colchón de lana para que no perdiéramos el tiempo con “las revistas”.

-¿Cuándo se hacen las cosas de la casa, entonces? nos reñía.

Mucho después llegaría la tele y nos embobaríamos durante las pocas horas de emisión con las noticias, los programas y las pelis de indios y vaqueros de entonces.

Con mis hijos pequeños asistí al nacimiento de la tele matinal y me pareció una temeridad dejarles ver los dibujitos antes de ir al cole.

Ahora ya son mayores y, como todos los jóvenes disponen, a cualquier hora del día de plataformas, redes en el ordenador y en el móvil al que consultan en todo momento y se permiten ver series en casa  a cualquier hora que tengan libre. La nueva tecnología ha irrumpido inevitablemente en sus vidas ¿se la van a perder?

Estos muchachos de hoy, «hijos del agobio y del dolor», que sueñan con una España de colores, como los jóvenes de los ochenta que escuchaban al grupo Triana…estos estudiantes que  piensan antes en adoptar un perro que en tener un hijo y que no pueden pasar sin las redes sociales, ¿cómo han caído en la misma trampa que sus bisabuelas, cómo se han enganchado a series que la hacen vaguear de un capítulo a otro, en vez de estar releyendo a Cernuda,  Machado o Bécquer?

Claro que, lo mismo se preparan un examen de sociología que hablan de lo último de  Gran Hermano o de OT.

¿Sueñan estos jóvenes con un  mundo mejor que pretenden encontrar de una manera distópica, en una sociedad ficticia que le enfrenta a la real, donde  viven a disgusto?

Quizás temamos, sus padres, que esta manera de ver cine, en la pequeña pantalla, en solitario la mayoría de las veces, a la carta, acabe con La Gran Pantalla. Espero que no sea así. También tuvimos miedo por el libro de papel cuando apareció la tele y más tarde el e-book y ¡ahí sigue, vivito y coleando!

Estos chicos son de series (que aman la series) como Élite , Modern family. The society, Glow, La casa de papel, The crown, Paquita Salas,  Las chicas del cable, Outlander, Sabrina… Mindhunter o The good doctor junto a las clásicas Juego de tronos, Friends, Vivir sin permiso, Cuéntame cómo pasó, El equipo A,  La peste, La casa de papel o Sabrina.

En 2019 se calcula que solo en Estados Unidos se han estrenado más de 500 series. Hay ficción excelente, buena, regular y mala. Y la hay para todos los gustos.

Para poder verlas todas…hay que ser una “fuera de serie”.

Sobre el autor

Lucre Romero

Lucre Romero

Maestra, especialista de francés. Titulada por la Escuela Oficial de Idiomas, colabora en La Voz de Alcalá desde el año 2003 y en el periódico local 'La higuerita' de Isla Cristina desde el año 2010. Desde 2014 coordina El Club de Lectura en Francés en la Biblioteca José Manuel Lara.

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