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Yo escribo, tú escribes, ella escribe… ¿Quién lee entonces?

Estimado lector, si usted tiene en mente escribir un libro, de aquí a ná, piénselo dos veces-o siete-antes de aventurarse en esta Odisea, a no ser, que quiera hacerse historia.

En enero de 2019 se publicó un estudio sobre  la lectura en España, y los resultados no  son muy alentadores:  se lee poco, casi nada o nada, aunque se sigue prefiriendo el libro a la lectura digital.

¿Porqué no se lee?  ¿No será que el libro está muy caro?

Algo habrá que hacer al respecto.  Todos tendremos que poner de nuestra parte, también las editoriales. Un poco de imaginación como esas “librerías ambulantes” que financió la agrupación de editores españoles (AEE), liderados por Rafael Jiménez Siles y que, con un camión-librería, recorrió 57 localidades andaluzas vendiendo libros en tiempos de la Segunda República.  Con este “camión-librería” las editoriales conseguían no solo vender sus últimos volúmenes, que ya habían logrado abaratarlos, y distribuirlos en quioscos y ferias del libro, donde se crearon las primeras casetas de madera provisionales, sino acercar la cultura a los pueblos a través de la participación de las autoridades locales y los maestros de escuela. Promovieron la lectura, enriquecieron las bibliotecas locales y ganaron dinero. Si los lectores “no vienen” a las librerías, las librerías tendrán que “salir” a su encuentro.

También en enero se celebraron  las I  Jornadas de Literatura Fundación Caja Rural del Sur “ESCRIBIR Y PUBLICAR HOY” dirigidas por el escritor Antonio Puente Mayor, quien nos anunciaba que el número de publicaciones al año en España pasaba de los 90.000, lo que hace 40 libros diarios. ¡Imposible que sean todos  buenos!  Ni  que se lean todos, tal y como está hoy el panorama del libro:  se cierran muchas librerías, se crean pequeñas editoriales que, con  una tirada máxima de 100 ejemplares, facilitan  a los”escribidores” que se lancen a la aventura de ver publicado “su libro”. La mayoría, en palabras de una editorial, ”una mierda”. No es la primera vez que oíamos esto, ya lo dijo Mariano José de Larra (1809-1837)  uno de los escritores románticos más importantes del siglo XIX, en la revista EL POBRECITO HABLADOR”. ¿No se lee en este país porque no se escribe, o no se escribe porque no se lee? (Carta a Andrés escrita desde las Batuecas) 

“Terrible y triste cosa me parece escribir lo que no ha de ser leído; empero más ardua empresa se me figura a mí, inocente que soy, leer lo que no se ha escrito.¡Mal haya, amén, quien inventó el escribir! Dale con la civilización, y vuelta con la ilustración. ¡Mal haya, amén, tanto achaque para emborronar papel!¡Maldito Gutenberg! ¿Qué genio maléfico te inspiró tu diabólica invención? ¿Pues imprimieron los egipcios y los asirios, ni los griegos ni los romanos? ¿Y no vivieron, y no dominaron?

 ¿Por qué no se suscribe a los periódicos? ¿Por qué no compra libros, ni fiados siquiera?

– ¿Qué quiere usted que haga? -te replicará-, ¿qué tengo de comprar? Aquí nadie sabe escribir; nada se escribe: todo eso es porquería.

La mitad de las gentes no lee porque la otra mitad no escribe, y ésta no escribe porque aquélla no lee. Y ya ves tú que por eso a los batuecos ni nos falta salud ni buen humor.  No hay día que algún libro malo no se publique (…)

¿Y con aquello se han de mantener un sin número de hombres, sin más oficio ni beneficio que el de literatos? (…) No es aquí, en fin, profesión el escribir, ni afición el leer “

Estarán ustedes de acuerdo conmigo en que no todo lo que se publica es bueno, y que algún talento quedará para siempre sin publicar nada, porque así lo ha querido o porque ha tenido mala suerte (¿quien no tiene padrino no se bautiza?).

En Sevilla no se lee, se quejaba un ponente de las Jornadas, o al menos no se leen nuestros libros. Y es que en Sevilla como en cualquier otra ciudad de España, los escritores “nos miramos el ombligo” en vez de preocuparnos por qué escriben los demás.

Preguntaba por el “mantendor” de la sala, por quiénes conocían a los escritores allí presentes, nadie respondió y cuando se pidió que levantaran la mano los escritores, todo el mundo la levantó, bueno menos una muchacha y yo, porque nos dio “corte” reconocer que escribíamos-¿para qué estábamos allí entonces, dado el nivel que reinaba en este encuentro? La mayoría la mayoría escribe sobre “La Semana Santa” y otros tópicos locales.

¿Para cuándo un censo de escritores sevillanos, andaluces? Ni siquiera en la Feria del libro de Sevilla se cuenta con una caseta dedicada expresamente a autores sevillanos -no digamos de provincias-.

Porque escribir…escribe cualquiera:

-¡Cualquiera escribe un libro!, dice mi amiga, sobre todo si es colaborador de algún programa televisivo es un famoso y “tiene quien le escriba”!

El escritor Fernando Iwasaqui, nos contaba  una vez que en La Casa de La Cultura de Alcalá de Guadaíra a presentar uno de sus libros que  un editor tuvo que hacer una crítica a un escritor y estas fueron sus palabras: Fulanito ha escrito un libro, ¿por qué?

Los problemas en cuanto a escribir y editar en Sevilla, en España, no son nuevos, ya lo venimos arrastrando desde el siglo XIX.

¿Por qué escribir? ¿qué es lo que nos impulsa a ponernos delante de la famosa “página en blanco” y echarle horas  hasta que salga algo “medio qué”?  Empachas a los amigos mandándoles el manuscrito o te paseas por las editoriales, que como mínimo tardarán un año en contestarte o si no puedes esperar, haces una autoedición, y tú te encargas de todo. O sea, cargas otra vez a familiares y amigos para que te ayuden: a) con la corrección, b) con la ilustración-si se te ocurre ilustrarlo-, c) con la maquetación, d) tú te encargas de sacar el ISBN por Internet-y pagarlo- de llevarlo a una imprenta que te haga un presupuesto asequible a tu bolsillo…Y ahora, espera medio año a que todo esté listo y que te llegue a casa “la cajita” con los 100 ejemplares que previamente has pagado… ¡Pues ahora empieza lo gordo! Primero lo presentarás en tu pueblo, claro está: Busca antes un lugar público, la biblioteca es lo más propio en estos casos,  y encuentra un hueco para tí…Te ayudarán con las invitaciones, con el público-llegados de los Clubes de lectura– y te dejarán una mesita para que expongas los ejemplares. Ocúpate tú de invitar a los familiares y  amigos de siempre –¿Otro libro?– y en verdad acuden todos porque quién sabe si,  dentro de unos días no serán ellos los que te inviten a la presentación del suyo.

En mis primeras presentaciones siempre preguntaba :

-¿Quienes no ha venido “obligado”?

Si se trata de un libro de poesía, deberás buscar algunos voluntarios que quieran leerte de una manera digna un poema y/o hacerte acompañar por a algún amigo que sepa “tocar” o “cantar” -gratis, claro-

Una vez preparado todo: lectores, músicos, escenario…¡Qué menos que dar “una copita”! que para eso sí, todo el mundo está dispuesto.

Total, a veces, lo comío por lo servío: te puedes dar con un canto en los dientes con no haber puesto dinero encima.

Si optas por una Librería, y no te conocen de nada-aunque acabes de dejarle tus libros en depósito-contra un 30%-dirán que la programación está completa y que ya no tienen hueco para ti.

La primera vez que me publicaron unos versos en una Antología-finalista del II Premio Plumier de versos 2006,  que organizó el ahora archiconocido Fran Nuño, acudía a una de las librerías que todavía vendía en Alcalá, y la encargada me dijo:

-¡Ah, un libro de poesía! Y eso, ¿quién va a leerlo?

A lo que yo le respondí:

-Señora, si lo que tengo en mis manos fuera un atún, ¡lo hubiera llevado a una pescadería!

Ya te veo yo “mendicando” por la feria del libro, abordando a desconocidos para que te compren un ejemplar.

Bueno,  ésta es mi aventura, pero espero que a vosotros os vaya mucho mejor. Yo no me quejo, pues las dos impresiones de mis tres títulos publicados-El Paso de las Horas, La Fuente del Duque y De higos a Brevas, se vendieron y cubrieron los gastos de sobra.

También podéis hacer caso de las recomendaciones de los escritores que participaron en las Jornadas a las que me he referido antes y que pueden ayudaros a la hora de tomar la decisión de publicar. Es el caso “GUÍA BÁSICA PARA VIVIR DEL CUENTO” de Fran Nuño o CÓMO ESCRIBIR UN BESTSELLER de Nerea Riesco.

¡Buena suerte y al toro, digo al manuscrito!

Sobre el autor

Lucre Romero

Lucre Romero

Maestra, especialista de francés. Titulada por la Escuela Oficial de Idiomas, colabora en La Voz de Alcalá desde el año 2003 y en el periódico local 'La higuerita' de Isla Cristina desde el año 2010. Desde 2014 coordina El Club de Lectura en Francés en la Biblioteca José Manuel Lara.

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