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La era

La prensa escrita: ¿se acabó el papel?

( Al periódico “El Correo de Andalucía”)                                                                                                                    

Cuando eras joven tu ilusión era llegar a ser un día corresponsal del “Correo ”, nombre con el que se conocía la publicación centenaria de El Correo de Andalucía . Te publicaron una carta en la sección  “correo del lector”  el 17 de abril de 2009 y volvieron a ponértela el 17 de mayo del mismo año: EN DEFENSA DEL LENGUAJE: “Tiene un acento que parece un chiste”, dijo una (diputada) a otra(ministra). Se pusieron como “doscientos trapos”. Dieron qué hablar: “que si hay que defender el español, que si el andaluz es o no es…”Pero, ¿quién defiende mejor nuestro idioma o hace buen uso de él? ¿Se convertirá nuestra lengua en un puro SMS? Los medios de comunicación ponen el acento donde les viene en gana o comenten incorrecciones lingüísticas y gramaticales por doquier. En esta farándula del “buen hablar” no se salva más que el lenguaje futbolístico cuya imaginería es de una plasticidad comparable a la de las fiestas primaveral o carnavalesca.

-¿Se puede hablar o estamos en el colegio?, dijo la ex-ministra.

El lenguaje, oral y escrito, debe defenderse desde la propia escuela y los institutos, para que los niños se expresen , no digo ya con corrección, sino sin miedo, y no se den casos como el de parlamentarios que se insultan o el de chavales que no saben ni contestar a las preguntas de un tribunal.

El Juez de Menores de Granada- Calatayud-se ve en la obligación de condenarlos a “sacarse el graduado escolar”¡Qué vergüenza! ¡El sistema judicial denunciando el fracaso escolar como posible origen de la violencia juvenil!

Ayudemos a defenderse a nuestros jóvenes con la palabra, ofrezcámosles un mínimo cultural con el que poder hacer frente a la violencia. Es dentro de la propia familia y desde la escuela donde esta labor de “prevención” tendrá sentido y no en la “represión” que tanto demandamos hoy a los jueces y a la sociedad.”

Y…¡parece que fue ayer! Hoy, cuando el periódico está más allá que pacá, es decir que va a desaparecer en el formato papel,  porque la empresa editora-Morena Vallejo- ha presentado un ERE, un despido colectivo, explicando que ya no se sostiene a causa de “las elevadas y persistentes pérdidas”-parole, parole, parole– este periódico centenario, que cumpliría 120 años el 1 de febrero de 2019  se ha convertido en el último “bastión” a defender. Se acabó el papel, a leer en digital, que es lo mismo que  el refrán que repetía mi padre ante un acontecimiento irremediable. “se acabó el carbón, a guisar con leña” Y creo que nadie va a hacer nada por remediarlo.

Ya no se lleva eso de comprar el periódico, ni siquiera el domingo por las mañanas, cuando decías:

-voy a buscar el periódico. Y venías con una bolsa cargada de papeles, el suplemento cultural, el de deportes, el de ocio…para toda la mañana del domingo y parte de la tarde. Usabas la prensa contra el tedio de las tardes de domingo-leer contra la nada- que se hacían grises a base de anunciarnos las pocas horas que le quedaban para ser reemplazado por ese indeseado que nos ponía de malhumor  nada más nombrarlo.

-Hoy es  lunes. Y todos, chicos y grandes con cara compungida, acudiendo a sus obligaciones: el colegio, la fábrica la oficina…

Eso sí, tu cara cambiaba de color cuando te tomabas, apresurada, una taza de café en el bar de la esquina,  y te leías algunos artículos de la prensa-Diario de Sevilla, El correo de Andalucía-qué ha sido de él-o ABC, a veces El País o La Razón que había que estar enterado de lo que dicen los demás, lo mismo te están dando la razón y tú no te enteras. Había columnas por los que no te importaba echar una ojeada a sus páginas: “La Tribu” de un tal Barbeito, que,  por Santa Lucía vino a Alcalá al teatro Gutiérrez de Alba a leer un cuento a beneficio de S. Juan de Dios-13/12/2011- y te firmó tu primer libro- “Para Lucre, de quien soy gustoso y honrado telonero- impreso a la manera antigua y que te habían regalado tu familia: Quizás así se te quitaran las ganas de escribir un  libro de verdad. Nada más lejos: aquel libro firmado por tu “articulista de cabecera” te dio alas para escribir más y más y atreverte a hablar de tu niñez, de tu pueblo de su gente, del campo-la era y las estrellas-aunque con menos resultado. ¡Con lo que a mi me gustaba ver mi nombre escrito en un folio, en la página de un libro o en una columna de un periódico!

Al final conseguiste formar parte de esos “voluntariosos colaboradores”, auténticos vanidosos de la palabra escrita…

Cuando te jubilaron-tú dices que pediste la cuenta-, dejaste de frecuentar los bares cercanos al colegio; pero de cuando en cuando volvías “a pasar revista”, para que no te borraran del “almanaque de la memoria” y dar fe de que todavía estabas dispuesta a tomar el mundo por las páginas de un diario… no fueran a hacer un ERE contigo también, como el que han hecho con El correo de Andalucía.

Un día fue una amiga, otro día fue un periódico, y al siguiente ya no había con  quien comentar las noticias.

Ha desaparecido una publicación centenaria. ¡Que pena, ahora los periodistas no tienen donde escribir sus artículos y los colaboradores no tienen quien le preste un “rinconcito” para sus reflexiones o sus ejercicios de poesía!

El correo ha venido a desaparecer en los mismos días que el señor del bar donde leías la prensa y de paso te tomabas un café, siempre acompañada por un rosario de parroquianos fijos que se hicieron tus amigos y entre los que eras una más. Él te daba su parecer-cómo está el mundo, ¡y los políticos! Y tú le le dabas la razón o le rebatías sus comentarios. Y él señor pretendía que le dieras alguna propina, un día. Y tú que te pusiera un café gratis, alguna vez. No ocurrió ni lo uno ni lo otro. Y después de un mes sin pasarte siquiera una mañana-te costaba trabajo volver- decidiste entrar en el bar y pediste un café: hoy no estaba el correo y el señor del bar faltó también. Ninguno de los dos volverían ya más.

Te sentaste en la misma silla de siempre y cogiste uno de los periódicos que todavía quedaban en el mostrador y te arrinconaste, hundiendo tus ojos en algún articulo o una noticia que ahora no recuerdas, para que el camarero, su hijo,  no notase las lágrimas en tus ojos. Tú lo sabías, desde el Instituto. Lo habías aprendido en los libros: “todo pasa y todo queda/ pero lo nuestro/es pasar…”, nos decía Antonio Machado.

Y pasaste, apenada otra página, que tampoco estuvo impresa.  Y en un mes no leíste nada, ni escribiste nada, por no faltar a la verdad.

Sobre el autor

Lucre Romero

Lucre Romero

Maestra, especialista de francés. Titulada por la Escuela Oficial de Idiomas, colabora en La Voz de Alcalá desde el año 2003 y en el periódico local 'La higuerita' de Isla Cristina desde el año 2010. Desde 2014 coordina El Club de Lectura en Francés en la Biblioteca José Manuel Lara.

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  • Un artículo muy bien llevado. Es el mejor homenaje que yo he leído al efecto del paso del tiempo y lo duro que se hace verlo pasar.. Enhorabuena, Lucrecia. Un admirador admirado

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