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Tesis doctoral de Pedro Sánchez /SA
Tesis doctoral de Pedro Sánchez /SA
La era

Universo máster: surrealismo o esperpento

Cuando yo estudiaba no se había inventado todavía eso de los “másters”. Creo que “master” tendrá que ver con “maestro”. Según la Wikipedia, Maestría, máster o magíster, ​ del latín magister, es un grado académico de posgrado que se consigue al completar un programa de uno a dos años.

Entonces estudiábamos para médico o para maestro. Aunque algunos, muy raros, hacían ingeniero de caminos o perito agrícola, la mayoría, después del bachiller entraba en  “una oficina” de una de las tantas fábricas que había por aquel entonces-la era del desarrollo-

Yo escogí el camino más corto y después de hacer “la selectividad me matriculé en la escuela “normal”, ahora “Ciencias de la Educación”, que queda más fino, y se ha convertido en otra “facultad”. También se estudiaba Magisterio en San Telmo- colegio privado y religioso- Los demás  iban a la “facultad”, a la Universidad. El que vale, vale y el que no pa maestro-escuela, decía el refrán. Ni siquiera se nos reconocía el rango de “universitarios”. Total que con el título y tó, “no fui nadie” hasta que no aprobé las oposiciones. Es decir, que después de llevarme toda mi vida estudiando, de repetir el último curso con 3 asignaturas y haber perdido “la beca” que tenía desde primero de bachiller… no era todavía maestra ¡Qué decepción! Pero como “a la tercera va la vencida”, al  tercer año de “encierro” en casa, grabándome con el radiocasete para la prueba oral  obtuve una  plaza de maestra. Lo que anduve después para conseguir estar en mi pueblo es otra historia que duró más de veinte años  por esos caminos, que hasta pensé en sacarme el carnet de taxista, porque lo que sabía hacer era dar clases y conducir.

En mis tiempos poca gente iba a las academias particulares a prepararse las oposiciones. Las Academias han sido siempre un negocio seguro en épocas de crisis. Ahora los opositores hasta disponen de“un preparador personal”.

Tampoco existía nada de pos-grado o de máster. ¡Maestra rasa y mucho era!que, mis hermanos no habían podido estudiar. Algunas amigas, esperando aprobar oposiciones se habían matriculado en psicología, en pedagogía…Yo lo que quería era trabajar “ya”, de lo que fuera y donde fuera, dando clases particulares, acudiendo a las campañas del algodón, repartiendo propaganda o haciendo encuestas para Estadística. Había que llevar algún dinero a casa como hacían todos, y devolverles, en cuanto pudiera el esfuerzo que toda la familia estaba haciendo para que yo pudiera estudiar.

¿Cuándo empieza eso de los “másteres”? Cuando empieza la crisis. Sí, también había muchísimos titulados, licenciados o diplomados que estaban sin trabajar o si lo hacían era en un puesto que no tenía que ver con su titulación.

La gente empezó a hacer, en vez de una, dos carreras,  luego vinieron “los grados” y la exigencia de dominar un segundo Idioma. Las academias particulares, sobre todo de inglés, hicieron  “varios agostos” y aún están en ello. Las Escuelas Oficiales de Idiomas, no tenían plazas suficientes para tanto alumnado solicitante.

Los Universitarios continuaron adelante y comenzaron a prepararse y especializarse aún más. Llegaron los Másteres. Mira por dónde,  “La Normal”, donde yo estudié Magisterio, es hoy ¡una escuela de “másteres”! Los había que hacían uno, otros dos, y otros lo que podían pagarle sus padres. Y así apareció un grupo de estudiantes “masteurizados” que competían con cualquier ciudadano europeo para poner cafés en un Pub Inglés o en una cervecería alemana.

Todo empezó con la Ex-presidenta de la Comunidad de Madrid, Cristina Cifuentes que,  aunque le costó trabajo reconocerlo, después de negarlo primero y presentar falsificaciones de notas más tarde, tuvo que dimitir. Ahora le ha tocado a la ministra Montón, la de Sanidad, que dimitió en el mismo día que negaba haber recibido un “master de regalo”. Los del Intermedio dicen que esta ministra ha durado más o menos tres “Maxin-Huertas”. Si es que el que no se ríe es por que no quiere, porque temas hay, y nivel…no te digo ná: todos presumen de “másters” que es lo último en “Titulitis”, enfermedad que siempre hemos padecido en esta España. Otra cosa es que haya honradez o no-eso nadie lo tiene en cuenta-Parece ser que para estar en política basta con “comprar” algún título de más y engrosar un “curriculum” que, ni siquiera te lo exige ningún reglamento. ¡Pero es que somos tan presumidos! Para ser buen político no hay que saber ni más ni menos que los demás, sino en primer lugar ser honrado-y demostrarlo-y tener altura de miras para trabajar por los ciudadanos.

Y qué coincidencia…todos o casi todos estos políticos que  adquirieron los dichosos máster de una manera fraudulenta, “estudiaron” en la misma Universidad-Juan Carlos I- Vaya cómo va a quedar el Rey emérito, que nos ha salido un poco rana; pero lo peor es cómo ha quedado LA UNIVERSIDAD, en entredicho por dos o tres-quizás mientras escribo esta página, irán saliendo más-niños de papás que estudian en la privada a base de talonarios que sus “papis”, extienden como el que firma una letra de un piso o un televisor¡si hombre, como que no hay que echar horas para comprarse un electrodoméstico o un coche! Y a esta gente, que no “ han doblado” nunca la espalda”  se los regalan. Y decían que éramos iguales, que ya no existían las clases sociales…¡No, ni, ná! si lo dijo la ministra, y lo repitieron las noticias:”no todos somos iguales”. Y ella, ministra de igualdal se ha servido de “los privilegios” que ¿le otorga su cargo?

Flaco favor al Sistema Educativo, que ya cojea por sí solo. Está en entredicho el prestigio de una universidad, el profesorado, la institución…, que vamos a descubrir ahora que es un sitio donde se continúa aún con “el antiguo régimen del “amiguismo” y el “clientelismo”. Aquí, lo que hay es “una panda de tunantes”.

Dicen ahora los dirigentes de la UJCI que quieren limpiar la imagen de la Universidad. Pues, les van a tener que echar zotal.

¡Pero qué poca vergüenza! Y mientras algunos, sin querer poner el ventilador o la calefacción, según la estación, para no aumentar el recibo de la luz, o la bombona,  que a penas si pueden pagarlo, a no ser que se quiten de comer.

Y para colmar el vaso o poner la guinda al pastel, llega ahora La Tesis del Presidente, que enseguida ha entrado al trapo y  la “ha defendido” delante de todo un país¡qué suerte! ¿quién le iba a decir a Pedro Sánchez que tanta gente leería su Tesis, el último Best-Seller en el Congreso…si es que esto es un patio.¿Cortina de humo para no hablar de los verdaderos problemas del país: paro, fracaso escolar?

Hay “burbuja académica”. Todo el mundo quiere diplomas; sin embargo a veces, hay que ocultarlos en el curriculum porque si no,  no te contratan en un supermercado. Hay inflación de “maestrías” con poco o ningún rigor, en las que lo importante es facturar y lo difícil es suspender-el poder del dinero  o todo tiene un precio…La mayoría de los cursos de posgrados los imparten las Universidades privadas. Y mientras tanto, en la Universidad Pública, los “maestros”-profesores, catedráticos, adjuntos-malviven sin a penas recursos para la investigación, la enseñanza y la divulgación. Y todos ellos son profesores extraordinarios, aunque no tengan tanto “máster” en su expediente.

¡Así nos va! De mal en peor,  nada nuevo bajo el sol, pero ya deberíamos aprender de nuestra historia…¡ah, si no tenemos memoria!

Pero,  a pesar de la actuación de la Fiscalía, lo que sigue sin estar claro, es “el máster de Casado”.

Sobre el autor

Lucre Romero

Lucre Romero

Maestra, especialista de francés. Titulada por la Escuela Oficial de Idiomas, colabora en La Voz de Alcalá desde el año 2003 y en el periódico local 'La higuerita' de Isla Cristina desde el año 2010. Desde 2014 coordina El Club de Lectura en Francés en la Biblioteca José Manuel Lara.

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