Portada » Gabinete del doctor Tulp » Los españoles frente al COVID-19
Coronavirus / Sanidad
Gabinete del doctor Tulp

Los españoles frente al COVID-19

En su obra “España invertebrada” (1921) Ortega y Gasset señaló como una de las constantes de nuestra Historia la ausencia de una clase dirigente ilustrada y capaz frente al valor del pueblo español. De esta idea se deriva su famosa cita: “aquí lo ha hecho todo el pueblo, y lo que el pueblo no ha podido hacer se ha quedado sin hacer”. Desde que empezó la epidemia de coronavirus los españoles han demostrado una vez más su capacidad para afrontar con valentía y responsabilidad las adversidades, en este caso, frente a la mala gestión y los errores del Gobierno de Pedro Sánchez y Pablo Iglesias.

Me siento orgulloso de ser español cuando compruebo el heroísmo de nuestros sanitarios y de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado… Pero me indigna saber que han estado trabajando sin la protección adecuada por la negligencia gubernamental. El Gobierno debería haber hecho acopio de mascarillas, guantes y del material sanitario necesario en febrero, cuando lo aconsejaba la OMS y era más barato y fácil adquirirlo. Trabajar sin la protección adecuada es el motivo por el que los sanitarios y los cuerpos de seguridad han registrado más contagios en España que en otros países. El 20 de abril habían fallecido al menos 40 sanitarios por coronavirus y hoy, 22 de abril, la cifra de contagiados sintomáticos en este colectivo asciende ya a 33.153. Nuestras Fuerzas y Cuerpos de Seguridad han tenido que trabajar sin guantes de nitrito, mascarillas y EPI. Algunos medios de comunicación dieron a conocer el 10 de abril que había más de 10.000 policías y guardias civiles infectados por el COVID-19. Sin embargo, las Fuerzas de Seguridad y los funcionarios de prisiones siguen sin ser reconocidos como grupos de alto riesgo. Las Fuerzas Armadas también están realizando una labor encomiable. Más de siete mil militares están realizando labores de desinfección de instalaciones y servicios esenciales, colaboran con las Fuerzas de Seguridad y están distribuyendo alimentos. Hasta el 12 de abril habían caído en acto de servicio por la epidemia siete guardias civiles, cuatro policías y dos militares. Siento admiración por todos ellos.

Me siento orgulloso de ser español cuando veo la valentía de los empleados de los comercios, que no han dejado de sonreír a sus clientes; la profesionalidad de los docentes, que están atendiendo a sus alumnos cada día con sus recursos particulares; el amor al prójimo de los voluntarios de Caritas que siguen ayudando a los desfavorecidos… Durante años tendremos que dar las gracias a los operarios de la limpieza, a los transportistas, a los taxistas, a los periodistas locales, a los empleados de correo, etc. Ningún español ha desertado de su trabajo. Los religiosos han extremado su compromiso con los más necesitados y han asistido espiritualmente a los infectados por el COVID-19, exponiendo su salud. Los capellanes de los hospitales han dado compañía y han administrado la extremaunción a los enfermos terminales. Hasta el 17 de abril habían fallecido veinte sacerdotes por coronavirus (aunque solo aparezcan en las cifras oficiales los doce a los que se les hizo el test) y solo en Madrid se habían contagiado 130. Su fe les llevó a dar consuelo a los que sufren.

Me indigna que algunas televisiones traten de banalizar esta tragedia colectiva causada por el COVID-19 y le dedicasen más tiempo al sacrificio del perro Excálibur en 2014 que a homenajear a los fallecidos por la epidemia actual.

Me siento orgulloso de ser español cuando veo cómo no pocos empresarios han hecho generosas donaciones o invierten en medidas de seguridad para sus empleados y clientes. Podemos citar muchos ejemplos… El Corte Inglés e Ikea han ofrecido ropa de cama para el hospital de IFEMA y las residencias de ancianos. Mercadona ha destinado cien millones a proteger a sus clientes y sus trabajadores, hundiendo el beneficio un 90%. El 31 de marzo Amancio Ortega ya había donado material sanitario por valor de 63 millones, había puesto su sistema logístico al servicio del Gobierno y había ordenado que se fabricasen batas y mascarillas en sus fábricas… Y todavía es criticado por destacados políticos podemitas. Las empresas españolas han demostrado ser más eficientes que el Gobierno a la hora de conseguir mascarillas y material sanitario en el mercado internacional.

España es un gran país que en momentos de zozobras siempre se eleva por encima de sus gobernantes. Ya va siendo hora de que, con al menos 21.717 muertos, se decrete luto nacional y los miembros del Gobierno lleven corbata negra.

Sobre el autor

Javier Jiménez

Javier Jiménez

Profesor de Bachillerato. Miembro fundador de la Asociación Padre Flores y autor de numerosos trabajos de Historia local.

Escribir un comentario

Escribir un comentario

El tiempo en Sevilla

Suscríbete a Sevilla Actualidad

* indicates required