mercedes-serrato-5-diciembre-2016
El Graderío de la Catedral

A mí tampoco me gusta

A veces hasta es doloroso no seguir la corriente, no contagiarse de lo que los medios vomitan y la masa refrenda. Es esa sensación alienígena cuando ves la lista de TT y no conoces la mitad de cuestiones, o cuando te etiquetan en alguna publicación sin que entiendas por qué a ti.

En el ambiente se notaba que se aproximaba una de esas cosas que por su naturaleza serían intrascendentes, pero que la novelería convierte en rituales: el anuncio de la Lotería de Navidad.

Desde el minuto uno me llevaban los demonios… ¿Qué clase de bazofia era esta? ¿Qué mensaje se pretendía transmitir? “Miente, y vuelve loca a tu madre de paso” o “La mentira absurda es preferible a tu triste realidad”. Vamos, que casi prefería aquella dantesca canción coral de Raphael, Caballé y cía.

Por supuesto, un querido compañero de este medio me etiquetó en una publicación buenista al respecto, esas cosas nunca faltan. Rápidamente manifesté mi profundo desacuerdo. La sociedad no lleva bien el criterio a la contra, por lo que tacharme de insensible fue la respuesta. Desde aquí te lo digo, Adrián: soy la persona más sensible que vas a conocer en toda tu vida, pero por el aro de la publicidad absurda con pretensiones moñas, no paso.

Me parece impresionante que la gente pueda considerar adorable que toda la familia engañe a una mujer, que quitando un pequeño despiste, está en pleno uso de sus facultades. Este tratamiento de las personas mayores me pareció indignante, al igual que a muchos colectivos de este sector, que ya han manifestado su indignación con el retrato que les hacen en el anuncio de marras.

Por otra parte, no podemos ni debemos olvidar que no se anuncia un champú o un vino. Se anuncia un producto estatal, del cual, a su vez, nuestro Estado se lleva un pico curioso. Es paradójico que desde ahí, se nos venda que es mejor vivir de ilusiones, que el buen ratillo es lo que cuenta, y lo demás…

Tal vez esa es la sinceridad del anuncio, que mejor que no te toque porque la crujida de impuestos en ese caso, es para tenerla en cuenta. 

No hay una conversación seudointelectualoide de nuestros días, en que no se hable de postverdad. Concepto renovado de la mentira piadosa, forma moderna de aludir a la rumorología, o cómodo eufemismo para decir que no se está mintiendo, sólo que no se está contando la cosa tal cual es.

El mundo de la comunicación ha visto el cielo abierto con este concepto, a guisa de excusa, y para colmo de lustre, la palabra ha sido elegida palabra del año por el Diccionario Oxford. Esta gente el año pasado eligió el emoticono de “llorar de risa”, pero se ve que este año se buscaba un carácter más profundo, pues con este panorama sociopolítico, ya no hay otro icono más descriptivo que la caca con ojos.

La aplicación honorable de la postverdad es vender la mentira como algo inherente al ser humano, que está arraigado en la sociedad, y que no tiene que ser malo por definición. Suavizando tanto las líneas del concepto, casi acabas agradeciendo la manipulación, que a fin de cuentas, es como un atajo de lo que va a ocurrir sin que lo puedas evitar. 

En un país que denosta tanto la Filosofía como el nuestro, es muy corriente que estas cosas acaben fácilmente asumidas, e incluso legitimadas por la mayoría. Si no te haces preguntas, tampoco necesitarás más respuestas, y mucho menos, explicaciones del tipo: Estabas viendo el sorteo del año pasado.

Los colectivos de personas mayores que han pedido la retirada del anuncio no han tenido suerte, como era de esperar, pero me extraña que sean sólo estas agrupaciones las que manifiestan su descontento con semejante publicidad.  Para colmo de males, la familia de la señora confusa se va a tener que gastar un dinero curioso en estos maltrechos años de austeridad, el colmo de la incoherencia.

Así que tenemos una de las campañas navideñas más importantes del país, en que no se engaña a las personas mayores, sino que es una historia cargada de postverdad, porque a moderneces no nos gana nadie, ni siquiera los del Diccionario Oxford.

 

Sobre el autor

Mercedes Serrato

Mercedes Serrato

Técnica Superior en Integración Social, Graduada en Trabajo Social, Especialista Universitaria en Mediación, Máster Oficial en Género e Igualdad. Actualmente Doctoranda en CC. Sociales; investigadora irremediable, considera la escritura como una gimnasia obligatoria a la vez que placentera.

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