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mercedes serrato 0906516
El Graderío de la Catedral

Lo da el barrio

Envejecer con dignidad viene a ser algo así como un complicado arte que rara vez se puede presenciar; y no hablo del lado frívolo del asunto, arrugas, canas y demás… Ni siquiera hablo de personas, hablo de instituciones, que es casi peor.

El envejecimiento del PSOE oscila entre la decrepitud propia de quien quiere vivir en el pasado y el ridículo superlativo de quien no sabe vivir en el presente.

Para salvar los muebles, o lo que queda de ellos, la estrategia está siendo de todo menos eficaz. Pedro Sánchez, Susana Díaz, a ratos Eduardo Madina; sin contar con las viejas glorias que de vez en cuando parece que se sacan de sus cajas, como yo imagino que hace José Luís Moreno en la intimidad de su hogar con Macario, para revivir noches de gloria con el eco de ese inmortal: «¡Ay que contentoetoy!»

Pedro Sánchez quiso ser el galán, la nueva cara de la política que encandile y venda regeneración. La idea era buena, el problema en mi opinión, es que para llevarla a cabo hacía falta más personalidad.

Las némesis dentro del partido pueden entrañar más peligro que las y los rivales de la oposición. Susana Díaz algún día será estudiada en la carrera de Ciencias Políticas de forma exhaustiva; no merece menos.

Si en su día alegué que parte de su éxito se basaba en «el voto Mari», a día de hoy no puedo más que reafirmarme en mi idea, pese a todas las trasgresiones feministas que hago contraviniendo esa norma no escrita que aconseja no hacer guerra a otras mujeres. Claro que en mi defensa diré que sólo señalo, asépticamente, más con asombro que con crítica.

Asombrada me quedé viendo cómo la presidenta autonómica, la semana pasada, en La Sexta Noche, manejaba el cotarro a placer, hablando de lo que le daba la gana, evitando lo que quería, ganándose la complacencia de la derecha que tanto miedo me da…

Casi muero cuando alcanzó el paroxismo de su propio modelo «susanesco» al iniciar una respuesta, ni soy capaz de recordar la pregunta, con un: «Yo soy presidenta, y soy madre…»

Mi cerebro es un conector cruel, y de forma involuntaria, a mi mente vino esa imagen de «la viuda de España» con el mítico: «Ante todo… soy madre». No era tanto por la declaración, como por el tono, la intencionalidad… Claro, que comparando a las dos, podría pensarse que hay cosas que las da la tierra, y las da el barrio…

Acusar a IU y PODEMOS de «matrimonio de conveniencia» cuando ella fue fundamental en el pacto andaluz con IU y ahora se ha inventado un enrevesado enlace con el partido naranja, es como para reírse. Pero poca gente se ríe, porque ella lo suelta con la seriedad de esas madres que te dicen la frase en un tono determinado, ese que te indica que lo siguiente va a ser quitarse la zapatilla.

Con todo esto, no sé si Sánchez Castejón podrá parar a la señora Díaz, o si tiene que verse algunos vídeos de la Pantoja, pero algo debería hacer.

 

Sobre el autor

Mercedes Serrato

Técnica Superior en Integración Social, Graduada en Trabajo Social, Especialista Universitaria en Mediación, Máster Oficial en Género e Igualdad. Actualmente Doctoranda en CC. Sociales; investigadora irremediable, considera la escritura como una gimnasia obligatoria a la vez que placentera.

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