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El Graderío de la Catedral

Tarimas y estrellas

Cuando leí aquello de que el problema educativo estaba en que ya no se trataba de “usted” a los profesores, además de reírme un rato, me di cuenta de que la cosa está peor de lo que pensaba, tenemos un problema y nadie va a ser capaz de aportar una solución. No se puede confundir el tocino con la velocidad, y puede que aquí se haya confundido más de un concepto. No voy a decir que el sistema educativo es una maravilla, ni que los alumnos son unos pobres inocentes, pero aquí ni nadie es tan bueno, ni nadie es tan malo.

Mercedes Serrato. He ido a colegios en que los temas de educación y disciplina eran bastante importantes, de hecho, solo trataba de “tú” a aquellos profesores que pedían el tuteo; y lo primero que se me viene a la mente era que una de las profesoras, a  la que por su edad siempre hablamos de usted.
 
Era la menos respetada de todo el colegio, ¿por qué?, Porque en muchas ocasiones el respeto del profesor se lo gana el profesor; y no hablo de recuperar la regla de madera, que ya tal y como están las cosas es lo siguiente que se querrá recuperar, sino de que cuando a alguien le gusta su trabajo, cuando siente pasión por enseñar y trasmitir lo que sabe, se produce una especie de ‘feedback’ entre profesor y alumno que crea esa atmósfera de respeto mutuo.
 
Lo que ocurre es que la cosa está caldeada, y decir que hay mucho licenciado que tras un curso de capacitación bastante facilito decidió dar clase, porque como decía un fantástico profesor mío “en las oposiciones no aprueba quien más sabe, sino quien más capacidad de estudio tiene”, queda feo, pero resulta que este sujeto, que nunca tuvo ninguna vocación de  enseñante, se planta delante de una clase de adolescentes desbocados, y lo que es peor según Esperanza Aguirre, sin tarima; ya tenemos dos elementos, la tarima y el usted.
 
No es raro ese programa que Antena 3 tiene en la parrilla si tenemos en cuenta todo esto…Luego están los padres, que en ocasiones se excusan en que trabajan mucho cuando se atisba que parte del problema está en que no tienen comunicación con sus hijos. El tiempo no es cantidad, es calidad, por más que se trabaje, aprovechar el tiempo con un hijo siempre será una inversión en su formación como persona. Luego está el otro extremo, ese padre o madre convencido de que el fruto de su sangre es un angelito, y por ello está dispuesto a partirle la cara al profesor inhumano que osó castigar a su hijo por indisciplina o echarlo de la clase porque hacía imposible el desarrollo de esta…

Y quizás el trasfondo de todo está en la polisemia de las palabras porque en realidad en el colegio no se recibe educación, la educación se trae aprendida de casa, en el colegio se recibe formación, formación académica, en valores, en conceptos morales y en muchos otros aspectos, pero es necesario que en casa haya una base.

Por eso decía aquello de que el problema es peor de lo que parece, tenemos todo este batiburrillo de elementos y conflictos y casi no se sabe por dónde empezaría la solución; salvo mi estimada Esperanza Aguirre, que parece tenerlo todo bajo control, al fin y al cabo, ella propuso una clasificación por estrellas en los colegios de su comunidad, a modo de hoteles, valorando su rendimiento, prestaciones y servicios, pues imagino que la insigne presidenta autonómica será de la opinión de que siempre hubo clases, y no hablo de aulas…

Sobre el autor

Christopher Rivas

Christopher Rivas

Licenciado en Periodismo y Máster en Sociedad, Administración y Política, puso en marcha el 'Proyecto Deguadaíra', germen de Sevilla Actualidad. Ha pasado por El Correo de Andalucía, Radio Sevilla-Cadena SER, o Canal Sur. Es miembro de la Asociación de la Prensa de Sevilla.

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