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El Graderío de la Catedral

Morir de postureo

Jordi Évole nos la jugó a lo Welles, porque aunque nos riamos hubo un momento inicial en que todos picamos… ¿cómo pudimos caer? Porque ese falso documental era un despliegue de postureo y ante eso perdemos el norte.

El postureo es algo que siempre ha estado ahí pero que ahora se nombra; sus modalidades son tan infinitas como pamplinas tiene este país. La entrega de armas por parte de ETA, tan de estudio, con su Guernica y todo, era un ejemplo brutal del postureo etarra, más aún cuando ahora van y dicen los verificadores que se las llevaron cuando acabó la grabación… Vamos, que lo mismo eran de plástico y todo…

Esa Infanta Cristina discutiendo con el juez Castro sobre sus clases de baile: “Sí señoría, yo sabía bailarlo todo que soy princesa pero lo mismo el sosaina de mi marido necesitaba clases, yo no sé…” Puro postureo, al fin y al cabo ¿qué es la Monarquía sino uno de los postureos más antiguos?

A mi madre le llega una cadena Whatsapp del mismísimo Mark Zukerberg, ese megamillonario escribiéndole a mi madre, qué postureo… y le dice que ha estado el hombre contando las cuentas disponibles que le quedan, solo quinientas y pocas, que cosas, acaba de comprar la app y ya se ha puesto a valorar opciones.

¿Por qué la gente se cree que no le van a quitar su cuenta de Whatsapp reenviando eso? Porque es asumir de buena gana el inmenso postureo de que el nuevo dueño en persona te escribe a tí en el desempeño de sus funciones… ahí es nada. Si la gente se creyó que el rey salvó el país hace treinta y tres años ¿cómo no se iban a creer que el amigo Mark les escribía?

En la obra teatral de Alberto San Juan que aún se deja ver, además de desplegarse mucho postureo inconformista, entre otras verdades incómodas se comenta que el discurso del rey después del asalto al Congreso no era el discurso, sino los discursos. Asegura, con un par de referencias para refutarlo, que Juan Carlos grabó dos discursos, uno, el que se emitió en plan “Tranquilos, ya pasó…” y otro más en la línea “Bienvenida dictadura…” y así tenía sus reales espaldas cubiertas ocurriera lo que ocurriera.

Pocas cosas deja al azar uno que ha nacido en el exilio y probablemente le habría salido bien la jugada en cualquier caso, el resultado habría sido bien parecido, lo dicho, mantener un postureo centenario como son los borbones en España…

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Sobre el autor

Mercedes Serrato

Mercedes Serrato

Técnica Superior en Integración Social, Graduada en Trabajo Social, Especialista Universitaria en Mediación, Máster Oficial en Género e Igualdad. Actualmente Doctoranda en CC. Sociales; investigadora irremediable, considera la escritura como una gimnasia obligatoria a la vez que placentera.

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