Injusticia popular
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El Graderío de la Catedral

Injusticia popular

La relación que los ciudadanos tienen con el Sistema Judicial es demasiado controvertida para mi gusto. Es muy distante en ocasiones, fruto del desconocimiento, y no acabo de decidir si es culpa de la gente más interesada en saber la vida y milagros de Belén Esteban que en conocer sus derechos y deberes, o de ciertos miembros del propio sistema que no ayudan al acercamiento.

Mercedes Serrato. Sea como fuere, se nos llena la boca con facilidad hablando de lo justo y lo injusto. Imagino que al igual que todo españolito lleva dentro un seleccionador nacional de fútbol, también lleva un togado en su interior, y esto en muchas ocasiones da malos resultados.

Ya he comentado en este espacio que mediáticamente considero que se desmadró  el caso Marta del Castillo. Todos lo sabemos todo, quienes son los culpables, los motivos, los detalles… Y eso que no es fácil, ya que el asesino confeso, que ya ni sé si lo es, ha cambiado tanto su versión que   personalmente, ya no sé qué creer.

Pero ahora sumamos una nueva dimensión a todo esto, el jurado popular.  Esta práctica más propia de los sajones consiste en que el jurado esté constituido por nueve ciudadanos s mayores de edad, que en pleno uso de sus facultades juzguen determinados hechos de manera ecuánime y objetiva.

Me encantaría saber de dónde van a sacar a nueve personas de esta ciudad que pese a la contaminación mediática, sean capaces de juzgar estrictamente este caso.  Como referencia, podríamos tomar el caso de Rocío Vaninkof, que años más tarde fue reabierto y su sentencia modificada. Por supuesto, el ser humano, por esta misma condición, no está libre de equivocarse, pero a pesar de eso, se debe procurar que el margen de error sea el menor posible.

Por otra parte, la familia, la cual entiendo que vive en la pesadilla más grande que podamos imaginar, se muestra feliz y contenta por esta decisión, acción que pidiendo disculpas de antemano, diré que me parece más que reprobable.

Todos hablamos de la ley con ligereza, y somos los primeros en indignarnos o quejarnos cuando algo no nos gusta, pero en casos como este sólo he escuchado a juristas pronunciarse en contra. A ninguna persona de a pié le preocupa que el juicio sea justo, valga la redundancia; no es necesario mientras caiga sobre los acusados todo el peso de la ira social que se está engendrando.

Yo lo siento, y quizás simplemente como demócrata me desmarco y lo digo, me parece un desacierto, aunque el jurado no sea absolutamente determinante en este tipo de juicios, me parece que si no encuentran a nueve personas libres de prejuicios (que lo veo complicado), se cometerá una injusticia popular con la que nadie se llenará la boca mientras toma el café y ojea la prensa.

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Sobre el autor

Christopher Rivas

Christopher Rivas

Licenciado en Periodismo y Máster en Sociedad, Administración y Política, puso en marcha el 'Proyecto Deguadaíra', germen de Sevilla Actualidad. Ha pasado por El Correo de Andalucía, Radio Sevilla-Cadena SER, o Canal Sur. Es miembro de la Asociación de la Prensa de Sevilla.

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