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El Graderío de la Catedral

Alquitranadamente delicioso

“Cuando piensen en un juicio olvídense por completo de esos teatrillos que ven en las películas de sobremesa.” Eso nos dijo un profesor de Derecho en primero de carrera para que fuéramos distinguiendo la realidad jurídica española de lo que la televisión nos vende.

Hace poco leí que en una vista un sujeto, que nunca había oído hablar a ese profesor mío, dijo que se acogía a la Quinta Enmienda… Me parece sublime eso, asumir lo “made in USA” como algo cotidiano…

Por eso no sé porqué, pensé en los de las barras y estrellas cuando me enteré que unas familias habían solicitado los servicios de un bufete de abogados sevillano para interponer una demanda responsabilizando a las autoridades sanitarias de la nocividad del tabaco… claro, nosotros si copiamos algo no va a ser lo bueno, faltaría más…

La cuestión que a mí me preocupa es como se puede ejercer esa irresponsabilidad y llevarla tan al extremo; y entiéndanme, cuando mi abuelo a mediados de los años veinte abandonó el campo para hacerse militar el tabaco iba incluido en el lote junto con la ropa y los ranchos de rigor… Mi abuelo fumaba sin filtro, como los hombres de aquellos tiempos y obviamente no pensaba que pudiera ser tan mala su costumbre. En todo momento hablo de un hombre nacido en 1910.

Vivimos en los tiempos de la sobreinformación, sabemos lo que es el alcohol, las drogas, las enfermedades de transmisión sexual, como te quedas embarazada y como no, sabemos tantas cosas que ni sé como podemos aguantar tanta información. Con estos mimbres es que me parece increíble que se pueda buscar un responsable de los daños que ocasiona el tabaquismo si no es la persona fumadora, que de paso, perjudica bastante a los que tiene a su alrededor.

Si me he enterado bien, la acusación se basa en que en las cajetillas de tabaco no aparece toda la información del contenido, es decir, el tabaco contiene más elementos de los que figuran en su envase, por ejemplo, amoniaco. O sea, tenemos un producto que contiene alquitrán y nos parece bien, pero si tiene amoniaco ya la cosa cambia… yo que quieren que les diga, no sé si prefiero beberme un vasito de amoniaco o ponerme a chupar la carretera…

Pero bueno, obviamente piense lo que yo piense la cosa seguirá adelante y entonces ya veremos que pasa. Yo no paro de acordarme de todas las demandas absurdas que a veces plantean los compatriotas de Obama y que en ocasiones acaban sentando jurisprudencia de forma que en una sierra mecánica figura en las instrucciones de uso que no intentes detenerla con los genitales porque alguien lo hizo e imaginen como terminó la cosa…. Pero claro, ese erudito ganó un juicio porque ¡ah! No advertía en ningún sitio que pudiera ser peligroso intentar parar aquello con determinada parte del cuerpo…

Aquí acabarán poniendo en las cajetillas de tabaco algo tipo: Ya sabes lo que hay, si quieres algo sano tíralo y coge una manzana.

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Sobre el autor

Mercedes Serrato

Técnica Superior en Integración Social, Graduada en Trabajo Social, Especialista Universitaria en Mediación, Máster Oficial en Género e Igualdad. Actualmente Doctoranda en CC. Sociales; investigadora irremediable, considera la escritura como una gimnasia obligatoria a la vez que placentera.

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