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El Graderío de la Catedral

Chiquilladas, o no

De entre tantas noticias que acontecieron esta semana, hoy me quedo con la de que el gobierno se plantea multar a los padres cuyos hijos menores sufran varios comas etílicos, y no me quedo con ella por lo escandaloso, porque para todo lo que llevamos pasado con este gobierno y lo que nos queda la veo hasta normal, lo llamativo para mí han sido los comentarios que la noticia ha desatado.

Por lo escuchado y visto en algunas tertulias de actualidad veo que el nivel está más bajito de lo que yo pensaba, ya que muchos de estos opinadores natos parecían escandalizarse ante este hecho, atribuyendo que el coma etílico es poco menos que una chiquillada. Imagino que todos estos que me aventajan en ingresos en cuanto al oficio de opinar se refiere, desconocen cosas tan básicas como que el consumo de alcohol y drogas de menores con consentimiento paterno tiene sus repercusiones legales desde hace bastante tiempo. De hecho, dentro de las causas que la ley contempla para declarar la situación de menores en desamparo se expone claramente que una de ellas será: “La drogadicción o el alcoholismo habitual del menor con el consentimiento de los padres o guardadores.”

Y ojo que esto no lo escribe una abstemia pero sinceramente, repetidos comas etílicos en un menor me parece una situación suficientemente grave como para que a los padres no les preocupe. Además, cuando en los últimos tiempos he salido por las zonas de botellona, que no es muy frecuentemente pues la edad va pesando, no ha faltado en ninguna de estas noches la visita mínimo de una ambulancia llevándose a algún menor mientras los amigos lloraban y se reían, todo a la vez.

Si yo, que salgo poco ya por ambientes juveniles he podido presenciar esto, me imagino lo que pasará todos esos fines de semana que estoy de bares o simplemente me quedo en casa. No creo que sea una barbaridad alejar esta tendencia de la creencia de que “es una chiquillada”, y no hay que considerarse un padre menos democrático por establecer determinadas normas. No puede obviarse que el menor es el primer perjudicado en todo esto, aunque por cuestión de edad, madurez o factores psicosociales no sea consciente del daño que puede estarse haciendo.

El PP nos ha sorprendido con medidas absurdas, injustas, descontextualizadas, franquistas e incluso irrisorias pero permítanme que saque esta de todos esos sacos porque el tema me parece lo suficientemente grave y está soportado en aspectos legales que deberían tenerse más en cuenta. Otra cosa es que sepan conducirla bien… veremos en que queda la cosa.

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Sobre el autor

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Mercedes Serrato

Técnica Superior en Integración Social, Graduada en Trabajo Social, Especialista Universitaria en Mediación, Máster Oficial en Género e Igualdad. Actualmente Doctoranda en CC. Sociales; investigadora irremediable, considera la escritura como una gimnasia obligatoria a la vez que placentera.

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