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El Graderío de la Catedral

El hombre que no quería saber

En uno de esos momentos catastróficos que a veces provoca el zapeo caí yo el jueves pasado cuando me encontré delante de la pantalla de mi televisión mientras en ésta podía verse el programa local de Paco Robles. Siempre me digo que debo ver estas cosas para comprobar qué se dice en esos foros, pero mi aguante es menor que mi deseo y no suelo durar más de cinco minutos.

Por desgracia para mi salud cardiaca, me di de bruces metafóricamente con don Paco diciendo algo tan desafortunado como absurdo e incierto. En uno de esos momentos en los que el señor Robles defiende a Zoido como un caballo con anteojeras, dijo que quien dice que la caridad no es buena porque no es igual a la solidaridad porque la caridad es dar lo que sobra es un demagogo.

Por una mera cuestión de estética en la dialéctica de la confrontación, a mí me encantaría utilizar esa forma tan española del “Y tú más” y decirle a Robles que demagogo él, pero eso sería impreciso, aunque cierto.

Porque este señor es algo peor, es un ignorante, y uno de los del peor tipo. Uno de esos que pese a tener posibilidades de no serlo les gusta regodearse en el desconocimiento, porque ¿quién quiere una opinión con base y argumento pudiendo decir lo primero que se le pase por la cabeza? Él lo dice así, por las buenas, con la convicción del engreído o el fanático, o con una mezcla de ambas, seguro de haber sentado cátedra, orgulloso de ser un hombre de bien.

Imagino que en esto último erradica la raíz de la estúpida afirmación de Paco, al fin y al cabo, caridad suena muy cristiano, muy de persona de orden. También Robles podría leer a Juan Luís Vives, a Mary Richmond, a Demetrio Casado, a Vicent Navarro… a tanta gente estudiosa de las Ciencias Sociales que han trabajado e investigado por y para sentar las bases de las Políticas Sociales y del Trabajo Social, gente que en lugar de hablar por hablar aprovechando la pequeña repercusión mediática y algunos seguidores fanáticos se han dedicado a mirar más allá y darle muchas vueltas al bien común.

Lo de Robles es tan carca que hasta la Iglesia, dotada de buen criterio en este caso, ha adoptado el término Acción Social, seguramente porque en esta institución es donde más presente tienen el hecho de que la caridad no era solo dar lo que sobraba, sino que era dar algo a cambio de la salvación eterna. Probablemente Paco no renuncia a su parcelita en el Cielo y prefiere el término caridad por esto, ya que acción social promueve la acción voluntaria y desinteresada, la que se moviliza por la propia conciencia del individuo, que no espera contraprestación alguna.

Pero lo he dicho muchas veces. Tenemos la ciudad que nos merecemos, con sus luces, sus sombras, sus personajes, sus personajillos y opiniones para todos los gustos y colores. Lo malo es cuando las opiniones tratan de ser sentencias. Ahí es cuando la cosa empieza a perder gracia, porque imagino que muchos seguidores del señor Robles no meditaron ni dos segundos esta afirmación, se quedaron con lo que su ídolo dijo y nada más necesitan. Lo peor es que sólo vi cinco minutos de programa. El día que le eche valor y lo vea entero voy a tenerle que pedir el espacio de opinión a mis compañeros para poder exorcizarme.

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Sobre el autor

Mercedes Serrato

Mercedes Serrato

Técnica Superior en Integración Social, Graduada en Trabajo Social, Especialista Universitaria en Mediación, Máster Oficial en Género e Igualdad. Actualmente Doctoranda en CC. Sociales; investigadora irremediable, considera la escritura como una gimnasia obligatoria a la vez que placentera.

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