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El Graderío de la Catedral

Al fin, elecciones

Voto útil, voto de castigo, voto… Todos revolotean en mi mente salvo uno, el de mi amigo Sergio, porque él el domingo se va a una barbacoa, y yo, algo taimada, lo saco a la luz, aunque dudo que lo convenza de nada, como a tantos otros.

Por fin todo acabará, o todo empezará, será lo que tenga que ser, pero yo, como siempre que hay una cita electoral, habré contribuido con el voto, algo que es derecho y obligación de todos los ciudadanos. además, esto tendrá una gratificación personal para la menda, y es que al fin y al cabo, gane quien gane, podré dejar de ver y oír al tendero del anuncio del PP que tanto hace crispar mis nervios.

Desde que voté por primera vez aquel doloroso año de 2004 en que creí posible que un cambio se conseguía con la voluntad de todos y las absurdas teorías conspiratorias a un lado, nunca he dejado de ir a votar. Incluso fui de esa selecta minoría que fue a   a rechazar con el “No” la Constitución Europea, invento del que por cierto nadie parece acordarse ya.  Imagino que tiene que ser cómodo quedarse ese día en casa, o hacer simplemente cualquier cosa en vez de perder un cuarto de hora en ir al colegio electoral. Imagino que este pensamiento está extendido por la frágil memoria de nuestro pueblo, un pueblo en que muchos hombres y mujeres murieron sin cumplir  un  sueño tan legítimo como el de usar la urna. Supongo que  tan absortos en nosotros, nuestra crisis, nuestro paro y nuestro ombligo, no podemos mirar alrededor, a esos países donde elegir resulta un término tan disparatado como pensar libremente lo que a uno le parezca.

Hay quien dice que no votar es una opción respetable. Yo soy una radical. Claro que es una opción, es un pliegue de la democracia, pero hay gran tendencia a olvidar que en cierto modo votar es una obligación. El desencanto que todos tenemos con la situación actual y los que nos mal-gobiernan entiendo que es a tener en cuenta, pero no creo que sea excusa suficiente.  Además, esto va por Sergio el primero, si no votas no puedes quejarte; y con lo que a mi amigo le gusta quejarse sería terrible que esto se cumpliera.

Por último, sin más perorata electoral por mi parte, dejo aquí un enlace que me pasó otro amigo y que me ha parecido de lo más interesante. Independientemente de hacer lo que cada uno crea conveniente, este post te explica bastante bien el proceso de votaciones y todas las opciones que este ofrece, y digo opciones, no partidos, eso queda a la elección de cada uno, porque eso es lo bonito de todo esto, elegir.

http://lalibretaenblanco.wordpress.com/2011/03/04/abstenciones-votos-blancos-y-votos-nulos-nolesvotes/

www.SevillaActualidad.com

Sobre el autor

Mercedes Serrato

Técnica Superior en Integración Social, Graduada en Trabajo Social, Especialista Universitaria en Mediación, Máster Oficial en Género e Igualdad. Actualmente Doctoranda en CC. Sociales; investigadora irremediable, considera la escritura como una gimnasia obligatoria a la vez que placentera.

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