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El blog de la redacción

Miedo, cofradías y caza de brujas

Han pasado más de tres días desde que se produjeran las avalanchas de la Madrugá que han consternado a la sociedad sevillana, española e incluso internacional. Medios de varios países han publicado en sus ediciones las imágenes y los vídeos de mareas de personas corriendo huyendo durante la madrugada del Viernes Santo en Sevilla. E incluso ya se ha detenido a presuntos instigadores de las avalanchas. Pero, después de esto, existe aún un clima generalizado de que se sabe bastante poco de lo que ocurrió.

Este domingo, en Sevilla Actualidad hemos publicado bajo el titular ‘4:10h: La ola que rompió la Madrugá’una explicación que consideramos plausible a la luz de todos los datos que se conocen hasta ahora. Una explicación que no es ni mucho menos la explicación oficial ni definitiva, ni pretende serlo. Se trata de una explicación contrastada y argumentada de lo ocurrido en la que, hemos realizado un ejercicio de abstracción de todo el ruido mediático generado y la hemos tejido conectando testimonios en primera persona de nuestros redactores y colaboradores.

¿Por qué la hemos publicado?

Consideramos que uno de los primeros mandamientos del periodismo es informar y contextualizar, aplacando la necesidad de información con datos y razonamientos argumentados desde una perspectiva amplia. Por eso, nuestro primer ejercicio ha sido conectar los datos y los testimonios de parte de nuestro equipo, para tener una visión integral de lo ocurrido.

En los dos días posteriores a los incidentes de las avalanchas, la sociedad y los periodistas, hemos pedido a las administraciones datos, explicaciones y responsables, casi en este mismo orden. Y así, hemos ido construyendo un discurso en el que aparecieron ocho detenidos, siete de ellos, sospechosos de contribuir al pánico colectivo de esta noche en Sevilla.

Estos presuntos responsables –de los que varios medios llegaron a publicar su imagen e identidad en un ejercicio donde la presunción de inocencia brilla por su ausencia- llegaron en el momento preciso: cuando la sociedad pedía culpables. Y, de este modo, fueron los villanos perfectos de una película que empezó a filmarse previamente.

Las redes sociales, que contribuyeron a conocer cómo se produjeron los hechos de la Madrugá, son las mismas que nutrieron una teoría que es la idónea para la masa, pero que no se sostiene, a día de hoy, con los hechos que se conocen: la idea de un grupo perfectamente organizado que planificó atentar contra la Madrugá, las hermandades y la Semana Santa.

¿Por qué no creemos que fuera planificado?

En nuestra redacción, la primera versión que circuló fue precisamente la de un complot organizado. Por eso, quisimos hacer un ejercicio de abstracción: ‘desintoxicarnos’ de las redes sociales, y consultar una a una, fuentes directas para tener una visión amplia de lo ocurrido esa noche.

Posteriormente, con los testimonios en la mano, nos fuimos a los datos que se conocían y fue entonces cuando toda la explicación se hilvanó prácticamente sola y sin esfuerzo. ¿Quiere decir que sea definitiva? No. ¿Quiere decir que es la versión oficial? No. ¿Quiere decir que se descarte la idea de que fuera un acto organizado? No. Pero eso compete a la investigación policial y judicial. Y, en Sevilla Actualidad, somos periodistas, no policías ni jueces.

Nuestra misión es explicar y contextualizar la realidad con datos y argumentos veraces y contrastados y dar a conocer a la ciudadanía una realidad que, no obstante, subyace detrás de toda la caza de brujas que se ha iniciado.

¿Qué queremos conseguir con nuestra explicación?

Antes de publicar nuestra información, hemos cumplido con todos los protocolos de diligencia periodística que se exigen en una redacción. Y todos los responsables de la redacción, hemos revisado el texto y aprobado su enfoque y tratamiento pese a que conocíamos que podría generar polémica.

¿Queríamos polemizar? No, en absoluto. Nuestra misión es informar, pero cuando la información choca con una voz dominante, nace el enfrentamiento. Y esa voz dominante (presente en el boca a boca, en las redes sociales, en muchas redacciones…) es la de que existe un grupo organizado causante de los tumultos de la Madrugá. Sin embargo, nadie o casi nadie de las personas que defienden esta circunstancia y que han sido preguntadas, han sabido esgrimir nombres, causas o argumentos de ese presunto grupo en la sombra.

Hasta el momento, los datos no ofrecen conexión alguna sobre los detenidos. Ni pertenencia a ningún grupo. Ni causa (más allá que la de alborotar y contribuir a la histeria colectiva) para pensar en un ataque organizado. Nada hasta el momento.

Lo que sí pone de relieve esta explicación publicada desde Sevilla Actualidad es la frágil salud de uno de los eventos más multitudinarios y emblemáticos de la ciudad. Y, más allá de la búsqueda de responsables, donde sí creemos conveniente poner el foco es en la facilidad que existe actualmente para torpedear una celebración que ha permitido a Sevilla rozar el 100% de ocupación hotelera.

No es la primera vez que un análisis pone de relieve que en Semana Santa a Sevilla le sobra gente. Y la realidad, año tras año, confirma esta afirmación. Máxime en un día en el que en los pocos metros que separan el paso de las hermandades de la Madrugá, se acumulan decenas de miles de personas.

¿Existen soluciones a estos hechos?

Las soluciones a este problema pueden ser muchas y variadas. Pero, o afectan a la economía o tienen carácter impopular, así que son complejas de aplicar por parte de las administraciones responsables. En algunas ciudades europeas como Londres, se está avivando el debate para implantar una tasa turística –que ya existe en algunas ciudades de Cataluña o en las Islas Baleares- que repercuta en un incremento de servicios al turista que se puede traducir en mayor seguridad. En Sevilla, la tasa turística no es un tema tabú, de hecho el actual equipo de Gobierno lo tiene sobre la mesa y habrá que ver cuál es su evolución.

Otra opción, que ya se inició tímidamente, pasa por restringir los accesos y aforos en algunos de los puntos clave de los recorridos de las hermandades. La colocación de vallas en un primer paso pero se muestra insuficiente para contener la inmensa cantidad de personas concentrada en estos puntos. Sin embargo, pasar a establecer aforos limitados en emplazamientos concretos, supondría iniciar la línea del ‘derecho de admisión’, una circunstancia extremadamente impopular para las administraciones.

El delegado de Seguridad, Juan Carlos Cabrera, insistía en la necesidad de reforzar la línea ya avanzada: más seguridad y más controles para evitar el consumo de alcohol. Son opciones que ya se trabajan pero que aún no se muestran eficaces para contener estos episodios.

Sea cual sea la línea de trabajo que se inicie, lo cierto es que lo vivido en esta Madrugá 2017 debería marcar un antes y un después. El contexto internacional de miedo y el incremento de la amenaza terrorista es un veneno que se está inoculando en nuestro interior y que florece y contribuye a generar episodios como estos.

Sin embargo, las administraciones no pueden (ni deberían) esperar a que el clima social se tranquilice. Es necesario conocer, analizar y establecer medidas necesarias para evitar que una de las festividades más importantes de la ciudad y la provincia (a nivel patrimonial, cultural y, sobre todo, económica) pierda su valor. Es necesario velar porque la Semana Santa se pueda seguir viviendo y disfrutando por sevillanos y visitantes aunque eso implique replantear el modelo de Semana Santa que conocemos.

Sobre el autor

Alejandro Balbuena

Nació en Sevilla y pronto supo que lo suyo sería la comunicación. Es licenciado en Periodismo en la Universidad de Sevilla y Máster en Marketing Digital por la Universidad de Málaga. Especialista en Comunicación Estratégica y Publicidad, es miembro de la Asociación de la Prensa de Sevilla.

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