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Oficios al borde de la extinción

Un oficio o saber tradicional representa uno de los principales rasgos de la identidad del territorio que lo alberga. Poco a poco, esta valiosa herencia transmitida de generación en generación ha quedado expuesta a la acción de la globalización y de la economía de mercado, y por añadidura a un peligro real de extinción que afecta a muchas de estas ocupaciones tradicionales o artesanales de la provincia de Sevilla.

A pesar de ello, Andalucía es la región española en la que más establecimientos artesanos abren sus puertas a diario. Concretamente, y según señala el estudio FARCA (Fondo Andaluz de Recuperación del Conocimiento Artesano), en el año 2005 existían algo más de 2.500 talleres, con una producción de casi 240 millones de euros (una cuarta parte del total de España) y más de 100.000 empleados. A estos datos debe sumarse los aportados por la Administración General del Estado, en los que se afirma que en Andalucía algo más de 10.600 empresas se dedican a la artesanía  (un 17,3% del total de España), una cifra solo superada por Cataluña (19,2%).

Conocer para proteger

En el año 2005, la Consejería de Turismo, Comercio y Deporte de la Junta de Andalucía abordaba la puesta en marcha del Fondo Andaluz de Recuperación del Conocimiento Artesano, el ya mencionado FARCA, un estudio que afirma que en la región desarrollan su actividad un total de 142 oficios artesanos, de los que 33 se encuentran en peligro de desaparición. Arte pastoril, calderería, bordado en oro, cerámica, curtiduría, enea, espartería, guarnicionería, luthería, tejeduría, tonelería o zahonería, se encuentran inmersos en un presente y un futuro inciertos que podrían llevarles a una desaparición definitiva en pocos años.

Fruto de la esta realidad, la Junta de Andalucía ha intensificado en los últimos años la labor de protección de este importante sector económico andaluz, a través de iniciativas políticas como el Plan Integral para el Fomento de la Artesanía en Andalucía , un decreto que ha cumplido en el periodo 2014-2017 su segunda etapa de aplicación. En el mismo, se confirma el crecimiento que ha experimentado la artesanía en las dos últimas décadas a través de tres sectores clave: la madera, la cerámica y la piel y el cuero. Pero a pesar de este dato positivo, este plan también evidencia que más allá de áreas de actividad existe una amalgama de gran cantidad de actividades tradicionales muy localizadas, que afrontan con serias dudas su supervivencia a medio o largo plazo.

Entre estas dudas se encuentra el escaso sentido de colectividad de estos profesionales, ya que apenas uno de cada tres artesanos pertenece a alguna asociación.  Una posición de debilidad de unos oficios tradicionales que deben afrontar, entre otros retos, las nuevas exigencias legales en la regulación de la actividad artesanal, la globalización de la competencia, los cambios en el perfil del consumidor o el nuevo modelo de promoción y comercialización ‘on line’.

Y es que hay ciertos aspectos de esta realidad que aún siguen sin preocupar al colectivo de profesionales de estos oficios. Según señala el Estudio de Mercado sobre Artesanía, la incidencia de la competencia nacional e internacional es “insignificante” en este sector, ya que el “artesano se muestra indiferente a los efectos del ecommerce, al que no considera una amenaza, puesto que su ámbito geográfico de venta es limitado y por eso no nota la competencia externa”. O dicho de otro modo, el 50% de los artesanos encuestados a través de este estudio no son capaces de localizar en el mapa su competencia internacional, a pesar de estar padeciendo sus efectos.

Bajo este prisma de actuación, los productos generados a través de esta actividad tradicional siguen distribuyéndose a través de una comercialización básica que dificulta su expansión a otros nichos de mercado. Según apunta el estudio anteriormente citado, los canales mayoritariamente empleados por estos profesionales son directos, en el propio taller, dejando en una situación muy precaria las ventas realizadas por vías indirectas, como podría ser su propio portal web o ferias del sector.

Sin duda, ésta es una de las principales debilidades de este colectivo de oficios tradicionales, que deberá abordar con éxito en los próximos años el reto de adaptarse a la evolución de la demanda y el crecimiento de la competencia, frente a la que se exige un mayor nivel de especialización y diferenciación.

El caso sevillano

Según refleja la base de datos del Patrimonio Cultural Inmaterial de Andalucía en la provincia de Sevilla se encuentran actualmente catalogados un total de 75 oficios y saberes tradicionales. Todos ellos se ubican en el entorno rural, lo que demuestra la casi desaparición de este tipo de actividad en la capital hispalense. La Sierra Norte sevillana es la comarca con mayor aglomeración de estos oficios, seguida de la Campiña Morón-Marchena.

Además, en la provincia de Sevilla se producen las mayores concentraciones de artesanos dedicados al textil (93% del total) y a la joyería (82%). Además, la provincia se reparte, junto a Cádiz, el mayor número de talleres dedicados a la piel y el cuero; el 50% de los especializados en forja o el 59% de los de madera.

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Jorge Fernández

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  • Otro de los oficios en peligro de extinción, somos los pergaministas (No reconocido como artesano por la Junta de Andalucía), pero quedamos pocos a pesar de la larga tradicición de pergaminos miniados existentes desde hace siglos.

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