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Cultura

Las historias de amor de Sevilla

¿Qué es el amor? La ciencia lo explica

La ciudad hispalense ha sido escenario de un gran número de romances más o menos idílicos. Hoy en Sevilla Actualidad conmemoramos el Día de los Enamorados haciendo un repaso por las historias de amor que más han marcado la ciudad.

Como bien nos vienen recordando, hoy 14 de febrero es San Valentín, una jornada en el que hay más latidos de los necesarios y un exceso de polen para los más alérgicos, pero también es una jornada para cambiar titulares oscuros y arrojar algo de luz en las portadas del día a día.

Sevilla está llena de historias de amor, anónimas, populares o leyendas que vagan en la incertidumbre de lo veraz. Lo cierto es que no es de extrañar que las estampas que Isbilya deja en la retina de aquel que se para a apreciarla incita, como mínimo, a un encaprichamiento por su esencia.

A continuación, las historias de amor más famosas (y no especialmente felices) que se vivieron en Sevilla.

Alfonso XII y María de las Mercedes

La historia del costurero de la reina cuenta con un triste desenlace. El Rey Alfonso XII visitaba Sevilla con frecuencia y se alojaba en el Alcázar dónde desarrollaba su trabajo como gobernante. Todos los días, el rey interrumpía su jornada para dar una clase de equitación que, puntualmente, pasaba por el Prado de San Sebastián. Allí, en el costurero de la reina se hallaba María de las Mercedes, el motivo por el que siempre Alfonso XII “se escapaba” unos minutos de su paseo a caballo.

Cuando al fin contraen matrimonio, la pareja se desplaza a Madrid de luna de miel pero María de las Mercedes cae enferma y, finalmente, fallece. Se dice que el último lugar que ella quiso contemplar antes de morir fue el costurero de la reina.

Al-Mutamid y Rumaikiyya

Cuenta la leyenda que el rey Al-Mutamid, el rey poeta, se enamoró de Rumaikiyya mientras él improvisaba unos versos durante su paseo, y ella los completó. Al Mutamid se quedó sorprendido y sintió un auténtico flechazo por ella, una esclava de un hacedor de tejas de Triana. Su verdadero nombre era Itimad.

Rumaikyya fue regalada al rey por su dueño y, al llegar a palacio, ella se enamoró de él. Ambos compartían el gusto por la poesía y las letras y Al Mutamid no tomó a ninguna otra esposa, aun permitiéndoselo su religión.

Doña María Coronel y el Rey Pedro I

Tras enviudar por la decapitación de Don Juan de la Cerda, Doña María Coronel fue pretendida por el Rey Don Pedro I ‘El Cruel’. Cansada de la insistencia del rey, María se marchó a vivir a casa de sus padres. Pero la insistencia del rey era obsesiva, un día quiso asaltar la casa para llevarse a la viuda al Alcázar.

Doña María volvió a huir y se cobijó en el convento de Santa Clara, días después, el rey volvió a descubrir su paradero y regresó a por ella. Tal fue la desesperación de la joven que decidió echarse aceite hirviendo por encima para dejar de atraer al rey. Tras esto, Don Pedro I se sintió culpable y decidió ordenar que la cuidaran y le concedió los terrenos que anteriormente le había arrebatado a su marido para construir el convento de Santa Inés.

Sobre el autor

Candela Vázquez

Candela Vázquez

Licenciada en Periodismo por la US. Sus primeros pasos fueron como reportera y locutora para los informativos locales. En prensa escrita sus informaciones se han seguido en Estadio Deportivo y en ElDeporteFemenino.com. Y ha pasado por el gabinete de comunicación de la Coordinadora Andaluza de ONG para el desarrollo.

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