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Francisco I visitó Los Palacios

Hace tan sólo unos años, cuando nadie esperaba que Ratzinger dejara vacante la jefatura del Estado Vaticano, el Papa Francisco I paseó por las calles de Los Palacios y Villafranca, disfrutó de sus excelencias culinarias “anca Currón y Currela” y conoció el trato cálido que los palaciegos brindan a los forasteros.

De la mano de los Begines, una familia de Los Palacios, el por entonces cardenal y más tarde Sumo Pontífice Francisco I pisó este enclave de la Marisma del Guadalquivir, en una visita exprés que realizó en AVE desde Madrid con un anfitrión excepcional, Baelo Begines, policía nacional de profesión al que se le encomendó la seguridad de la embajada del Vaticano en Madrid.

En las pocas horas que duró la estancia, a Francisco I le dio tiempo de conocer a la familia de Baelo, los Begines, comer un arroz con pato “anca Currón” y una sopa de tomates de Los Palacios “anca Currela” cocinada por Mariola. Francisco I se empapó de la cultura palaciega y de sus costumbres arraigadas en la manchonería y el terruño que tanto añoraba Baelo en la distancia.

A veces el paso del tiempo y los hechos convierten unas líneas de ficción en una desconcertante realidad que abruma, incluso, a quienes un día pensaron en “Francesco” como apelativo para uno de los protagonistas de su novela.

Es el caso de los palaciegos Francisco José Cid y Juan Manuel Begines, quienes convirtieron al cardenal Enzo Ammanuel Ochiobello, coprotragonista junto a Baelo Begines de su ópera prima ‘Begines manchonero y policía’, en el Papa Francesco I mucho antes de que la última fumata blanca de la historia anunciara a Jorge Mario Bergoglio como el nuevo Pontífice.

Su personaje, Enzo Ammanuel Ochiobello, no es bonaerense sino de la misma Toscana italiana, no tiene la tez blanca sino más negra que un tizón herencia de sus ancestros africanos, en cambio, y para sorpresa de sus creadores guarda infinitas  similitudes con la personalidad de Bergoglio, por ser un cura llano con aires progresistas y renovadores.

“La novela está ahí, hace ya varios años que se editó, en lo que no acertamos fue en el color de la piel, pero del negrito del África al bonaerense tampoco dista mucho, los dos se salían del cliché europeo”, afirman los autores, quienes reconocen que “todo es una casualidad, pero cargada de deseo porque se pudiera hacer realidad”.

Tanto Francesco I, “el negrito”, como Francisco I, el argentino, uno en la ficción y otro en la realidad han sido revulsivos para una Iglesia guiada por dogmas anquilosados. Enzo Ammanuel, antes de ordenarse sacerdote, fue padre de una bellísima morena, Isabella, que a la postre resultaría esposa de Baelo, historia ésta que rompe los rígidos esquemas de una Iglesia conservadora y estancada.

Ahora el Papa Francisco I, el de verdad, desde su posición pontificia aborda temas tabús para la comunidad cristiana como las relaciones homosexuales o el papel de la mujer dentro de la Iglesia, lo que supone un paralelismo ficción-realidad que eleva a ambos a la categoría de heréticos.  

Para los autores muchas de las cosas que ahora dice Bergoglio ya las decía Ammanuel, “cuando habla de lo cotidiano y afirma que no le gusta vivir sólo, que necesita a la gente cerca de él” y por eso vive en la residencia de Santa Marta, “igual que nuestro personaje porque el Vaticano es frío y no quería congelarse, por eso se fue a vivir su hija y el palaciego con él.”

A Francisco José Cid y Juan Manuel Begines la emoción les embargó cuando se anunció en la plaza de San Pedro que Francisco I sería el próximo Papa, “como si se hubieran cumplido nuestros sueños. Un cuento hecho realidad”, aseguran.

Ahora, pasado ya unos meses desde que la realidad convirtiera su novela casi en un libro de profecías, con más acierto que Nostradamus, los autores intentan hacer llegar una ejemplar de obra al mismísimo Francisco I a través de un amigo, que aunque no es palaciego hace las veces de embajador de la Villa en el Vaticano.  

Se trata de un joven sacerdote, Juan Pablo Domínguez, que ahora amplia sus estudios teológicos en aquel Estado, tan dado a celebrar milagros que los autores no pierden la esperanza de que algún día Jorge Mario Bergoglio lea como su homónimo en la ficción zarandeo los pilares de la Iglesia con el simple gesto de ser humano. 

‘Begines Manchonero y Policía’ se puede descargar de forma gratuita en www.manchoneria.es o solicitar el ejemplar en el apartado ‘contacto’ de la misma web.

www.SevillaActualidad.com

Sobre el autor

Francisco Amador

Francisco Amador

Licenciado en Periodismo. Actualmente en Sevilla Actualidad y La Voz de Alcalá. Antes en Localia TV y El Correo de Andalucía.

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