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Los competidores improvisan rimas para demostrar ingenio / Undermetre
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Rap en el parque: batallas de gallos en los rincones de la provincia

«¿Serán las cosas de la edad? Antes todo el día tirado, ahora es todo trabajar. Yo me gano el pan, me levanto a las seis y media. Tengo dinero, pero no tiempo… ¡esa es la verdad!».

Estrofas y rimas como esta pueden escucharse cada dos semanas en el Parque Centro de Alcalá de Guadaíra durante los torneos de música rap, también conocidos como batallas de gallos. El fragmento citado pertenece a José Antonio Torreño, cuyo ‘aka’ o nombre artístico es Sose. Con más de 20 conciertos a sus espaldas, Sose es un rapero alcalareño que intenta defender esta cultura a la que, a veces, «invisibilizan los medios» por su carácter agresivo y directo. Tras labrarse un nombre en el parque y muchas horas en el estudio, Sose tiene varios conciertos acordados para los próximos meses y en junio sacará su primer disco. «Es una actividad muy nutritiva para la mente y da cabida a las críticas sociales, al humor y a la diversión», explica.

Sin embargo, en la ciudad son pocas las actividades vinculadas a esta rama musical con carácter underground, o como ellos lo llaman, «de barrio». Sose recuerda que apenas se realizó una con el Ayuntamiento como organizador, el llamado Alcalá Urban Jam, que englobó hip-hop, rap y otros artes urbanos. «Aunque el apoyo es insuficiente desde instituciones municipales», Alcalá ya cuenta con una organización como UnderMetre, un grupo organizado por jóvenes que se encarga de promocionar a los raperos del municipio y de organizar difentes eventos, por ejemplo, en el Parque Centro.

Las batallas de gallos

Ingenio y agilidad mental. Estas dos cualidades son las imprescindibles para participar en estas batallas entre raperos. En las competiciones se enfrentan dos gallos que crean rimas a alta velocidad y hacen críticas ingeniosas al rival para demostrar que son superiores a él. Aunque a veces se insultan o usan la ironía, todas las batallas se cierran con un deportivo choque de manos entre contrincantes. «Últimamente la música a nivel de calle está muy de moda, eso ha empujado a mucha gente a venir a echar un vistazo a las batallas», resalta Javier Terrón, de UnderMetre.

Este grupo organiza batallas desde 2016, a las que cualquiera puede asistir de forma gratuita. Todo empezó reuniendo a «unas veinte personas» en la estación de metro abandonada, pero el crecimiento ha llegado a albergar a casi 200 personas en las gradas del Parque Centro.

En cuanto al vencedor, lo decide un jurado que valora su ingenio y capacidad de respuesta e improvisación. Tras pasar diferentes eliminatorias, el gallo campeón gana el bote de dinero recaudado con las inscripciones de participantes. «Hay premios de 50 euros, aunque hay competiciones en Sevilla en las que el premio ronda los 160», añaden. A pesar de ser una actividad sin ánimo de lucro, en ocasiones han realizado eventos solidarios, como el llevado a cabo hace un tiempo con protectoras de animales.

Alcalá, cantera de raperos

David Núñez y Fran Rodríguez, conocido como Freeman Rodríguez, son los artistas alcalareños que han logrado mayor éxito en esta cultura. Núñez ha trabajado con artistas como los de SFDK, uno de los grupos más destacados en el país, mientras que Freeman Rodríguez también cuenta con experiencia de varios conciertos con su disco Vahalla.

Estos artistas han sido los primeros con especial brillo que ha dado Alcalá. Sin embargo, la cantera actual viene pisando fuerte. Sose destaca a jóvenes talentos que comenzaron en batallas como Orteez, Julio, Dozer y Geze, Shoarg y Makeda. Estos se han iniciado en el mundo de la improvisación y están dando el salto a los estudios de grabación. «En Alcalá no es complicado preparar canciones, hay varios estudios, como el afiliado a UnderMetre, Santuario o De Tranki Studio. Los precios oscilan entre los 5 y los 25 euros por hora de grabación», resume el cantante.

Un grupo aún estigmatizado

Desde el colectivo reconocen que los estereotipos sobre el rap perviven. Ejemplo de ello es la todavía existente vinculación de esta cultura con las drogas y los insultos. Sose comenta que en sus canciones evita recurrir a insultos. «La gente puede perder el interés de la letra si oye tacos», alega. «Yo mismo he actuado en sitios donde el público se mostró reacio al principio, aunque al acabar recibí aplausos y felicitaciones».

Componer es sinónimo de desahogarse y poder realizar críticas. «Es como una terapia. Mi intención es ayudar a la gente a que pueda identificarse con lo que cuento. También intento abordar el bullying o el machismo».

Los aficionados al rap achacan esta percepción negativa a la falta de referentes en medios de comunicación y en el panorama musical español. «En los medios apenas se ve por ejemplo a Arkano», comenta Sose. Arkano es un rapero alicantino que trata de erradicar la homofobia y el machismo dentro del mundo de las batallas. Desde UnderMetre se han sumado a actitudes como la de este rapero y destacan «el respeto y la hermandad» entre la cultura como sus valores. «Quienes nos vean como algo nocivo es porque desconocen lo que realmente somos».

El rap en Alcalá está en plena ebullición. Cada vez son más los jóvenes que asisten a estos eventos, ya sea por entretenimiento o porque quieren dedicarse a la música y sumarse a la lista de artistas locales que despuntan a nivel andaluz y nacional.

Sobre el autor

Ángel González Ramos

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