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La Semana Santa de Marchena conserva originales matices de los cortejos del S. XIX
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Matices de otros tiempos

La pasión marchenera ha sido definida como una de las más románticas porque conserva muchos elementos del S. XIX ya perdidos en otros lugares. Está declarada de Interés Turístico Nacional. La hermandad es algo que socializa, une y vertebra por encima del tiempo y de modas y es la entidad en que el marchenero se siente más profundamente enraizado cultural y socialmente.

 

Sevilla Actualidad. La Semana Santa en Marchena no ha cambiado mucho desde la visita de Washington Irving y otros viajeros románticos del XIX. Ése es su secreto, su autenticidad. En otras ciudades se han perdido obras de arte, y costumbres que aquí se conservan. Cuatro centurias romanas, tres palios de plata, las piñas barrocas del Dulce Nombre o Veracruz, o reminiscencias medievales, como la escenificación de la Pasión del Viernes Santo, en el mandato o el Pregón del Angel de la Humildad, Miércoles Santo.

Enseres y obras de arte, patrimonio inmaterial y artístico, conservado con mimo y cariño, tradición y una forma de ser que Marchena se resiste a perder. Tanto que hasta esta semana es la única que tiene sus propios sonidos: las saetas antiguas, estilos propios de Marchena, cuartas, quintas, carceleras, todo resumido y difundido aa las nuevas generaciones cofrades por la primera Escuela de Saetas de España que acaba de cumplir 25 años.

Del domingo al miércoles

En este Viernes de Dolores los marcheneros disfrutan en su recorrido por las iglesias y viendo todos los pasos montados o los que aún reciben sus últimos retoques. Se asombrarán de las colas del besapié de Jesus en San Miguel, y podrán conmocionarse por el pregón de las Siete Palabras del Cristo San Pedro, o el tralado al paso del Cristo de la Veracruz.

No existe Domingo de Ramos, sin ilusión, ropa, primavera y tarde soleada recién estrenada. El Señor de la Paz -la popular borriquita-, y la Virgen de la Palma abren el cortejo de la alegría desde San Agustín, una alegría que se hace bullicio en Plaza Vieja y se enmarca por la historia en el Arco de la Rosa.

 

Los viacrucis recorren las calles del entorno de Santa Isabel, el Lunes Santo, con el Cristo de la Providencia y todos los barrios con el Cristo de los Peligros el Martes Santo.

Cada Miércoles Santo, Jesús es traicionado y apresado en el ex convento franciscano de Santa Clara: «Prendido quedó Jesús, ante Caifás lo llevaron, rasgadas sus vestiduras, escupido y maltratado», Pregón del Angel y prendimiento romano dan paso a uno de los rostros más angelicales, el de la Virgen de los Dolores. Saetas marcheneras al paso de la hermandad por San Francisco.

Intensa ‘madrugá’

La hermandad del Dulce Nombre, conocida popularmente como la de los niños, llena el Jueves Santo y sorprende de nuevo al visitante. La alegoría de la Pasión un niño Jesús que carga con su cruz, es único en sus características, que además también es escoltado por su propia centuria recientemente recuperada y su banda, la decana de Marchena, Agrupación Musical Dulce Nombre, que traslada a toda Andalucia sones marcheneros de pasión. El elegante palio de la Piedad se convierte en un milagro a su estrecho paso por calle Gudiel.

Un aire de austeridad franciscana y al tiempo de elegante esplendor de plata en cruces y palio recorre la cofradia de Veracruz en la calle de principio a fin, por el barrio antiguo, entre almenas, torreones bajo la tenue luna llena de Jueves Santo.

Un ruido sordo de constelación girando sobre sí misma acompaña a Jesús Nazareno desde su salida. Primero, entre saetas, y a la luz de las estrellas hasta el Mandato, escenificación de pasión en la antigua y ducal Plaza Arriba con la lectura de la sentencia de Pilatos, la Verónica y el Pregón del Angel. Luego bajo el grito de vencejos por las murallas, junto a su centuria a pié y a caballo llenando las calles y finalmente encaminándose al ocaso de nuevo en su templo.

Finalmente la oscuridad lo inunda todo la noche de Viernes Santo y todo se vuelve negro y silencioso con el Cristo de San Pedro en la calle. Sus nazarenos son los únicos que cantan saetas al único Cristo con dosel y el palio de las Angustias, cierra el cortejo del luto.

La Soledad, talla del XVI que realiza este año su procesión desde Santo Domingo debido a las obras en la Iglesia de Santa María, resucita por unas horas la tradición ducal marchenera con la representación institucional y su acompañamiento al Cristo Yacente el Sábado Santo.

El Domingo de Resurrección Marchena es una capilla de puertas abiertas a la luz del Señor, momento de la visita final a todos los pasos expuestos en el interior de las iglesias, y de anhelo por lo que esta por llegar.

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Sobre el autor

Juan Carlos Romero

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