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El hermano mayor de la Hermandad de Escardiel, Juan Lobo, en una imagen de archivo / Sevilla Actualidad
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Juan Lobo: «En las hermandades tenemos que dar ejemplo»

El hermano mayor de la Hermandad de Escardiel de Castilblanco de los Arroyos, Juan Lobo, analiza en entrevista para Sevilla Actualidad el papel de las hermandades en el seno de la Iglesia, y las relaciones de estas corporaciones y sus titulares con los festejos populares de Sevilla y sus pueblos.

Casado y con dos hijos, Juan Lobo vive en Dos Hermanas, aunque sus antepasados echaron raíces en Castilblanco de los Arroyos donde hoy coordina como hermano mayor la labor de la junta de gobierno de la Hermandad de Escardiel. La advocación mariana de Escardiel ha ido en paralelo a la historia de este municipio de la Sierra Norte de la provincia a lo largo de los siglos, y así desde los tiempos de la reconquista de los Reyes Católicos. La imagen de la Virgen es de las llamadas fernandinas, se venera en su ermita a cinco kilómetros del pueblo, se ideó sedente y está tallada en madera de encina. Cuentan que sería en torno a 1.247 cuando, al paso de las tropas por la vía de la Plata para conquistar Sevilla, se armó un campamento y, de este campamento se mandaría a erigir una ermita en este espacio de trasiego de caminantes para rendir culto a la Virgen. El nombre se lo dió la tierra, Escardiel, y desde entonces a ella se debe en este paraje serrano.

«La formación cristiana es una de las partes que más falla hoy en nuestras hermandades»

La familia de Juan Lobo es heredera también de esa tradición que ha ligado a Castilblanco con el peregrinar de las personas. Su familia viene de ‘los Oriente’, que regentaban una posada en la hoy llamada calle Virgen de Escardiel, junto al Camino de Cantillana. El pueblo conserva la mirada de caminantes diversos todo el año porque todavía hoy se mantienen dos romerías: en honor al patrón, San Benito, el último fin de semana de agosto, y en honor a la Virgen de Escardiel, cada segundo fin de semana del mes de septiembre. Aunque el peregrino que más se prodiga en su callejero es quizá el más desconocido: el que sigue los pasos del apóstol Santiago, haciendo el Camino de Santiago por la Vía de la Plata desde Sevilla a la Catedral de Compostela.

El papel de la Iglesia, así, está intimamente ligado a la evolución de nuestros pueblos y de sus gentes, y marca aún hoy el calendario con una serie de cultos y de festejos, como las ferias o las romerías, que en no pocas ocasiones despiertan también el recelo de los poderes establecidos. Este cuestionamiento a las formas populares de celebrar no es nuevo ni se circunscribe a la historia de los pueblos pequeños, y Juan Lobo sabe de ello tras analizar varios siglos en los archivos documentales para recuperar historias perdidas, anécdotas, y hasta un tan inédito como desconocido hasta la fecha crucificado de Francisco Antonio Ruiz Gijón; el Cristo de los Vaqueros.

– ¿Qué mensaje se lanza desde una hermandad en este tiempo de crisis?
Tenemos que tratar de seguir la doctrina de Jesús, y como Iglesia, hacer lo que decía él: redistribuir y equilibrar, intentar igualarnos y estar con los más débiles, que son a los que tenemos que ayudar. El papa Francisco lo recalca: la parte accesoria de la Iglesia tenemos que quitarla para centrarnos en el mensaje evangélico que es de pobreza y de estar con el que sufre.

– ¿Qué función tiene una hermandad dentro de la Iglesia, qué puede aportar a la ciudadanía y al conjunto de la sociedad?
Bajo mi punto de vista está muy clara la función de las hermandades, fray Carlos Amigo Vallejo las plasmó cuando hizo las normas diocesanas. Los tres pilares básicos de una hermandad son la formación, la caridad y el culto a sus titulares. La formación es una de las partes que más falla y de las grandes olvidadas en las hermandades. Y con esto me refiero a la formación cristiana, como parte de la Iglesia: tenemos que dar ejemplo nosotros, los primeros, de vivir como los evangelios o lo más cercano a lo que nos enseñó Jesús. La caridad es complicada en cuanto a la intendencia: organizar las cosas para poder atender mejor las necesidades y al llamado de caridad… hacerlo de una manera más profesionalizada. Y por último el fomento del culto a nuestros titulares, en nuestro caso a la Virgen, es también una parte importante. Lo demás es accesorio, sí, pero no tampoco lo es tanto. Tenemos unos valores históricos, patrimoniales y culturales que para mí es fundamental conservar y engrandecer siempre que sea posible.

«La hermandad de Escardiel nace del pueblo, y ha sufrido bastante por parte de los poderes establecidos»

– ¿Cuál es el papel del hermano mayor en el engranaje de una hermandad?
Yo digo siempre que soy el que menos trabaja. El hermano mayor marca las líneas y al ser responsable último sufre cuando algo falla o cuando en un momento dado no se puede atender alguna cuestión. Lo principal es tener un buen equipo, tratar de estar en contacto con la Iglesia, con las entidades sociales, y estar con el pueblo para saber qué se respira. Tener un talante abierto a la crítica y a la autocrítica es básico, también, si no será un desastre.

–  ¿Qué se debe exigir a un hermano mayor?
Todo. De sus hermanos, todo. Incluso de los devotos, en este caso de la Virgen de Escardiel, y de su pueblo. Otra cosa es que esté al alcance de él hacerlo, yo siempre estoy dispuesto. Muchas veces me dicen que son gente que no son hermanos y se acercan sólo en las fiestas y critican, y a mí es que me parece muy bien porque al fin y al cabo la Virgen de Escardiel nace del pueblo y se debe a él. No habrá hermandad ni en Castilblanco ni en otro pueblo más popular que la de la Virgen de Escardiel, por eso la gente tiene que opinar, sean hermanos o no lo sean.

– A veces esa popularidad no ha sido bien entendida, incluso desde la propia Iglesia, cuando desde siglos anteriores se cuestionan las formas de celebración de la romería…
Ha sido siempre un tema conflictivo porque hay una cosa muy clara en la historia de la advocación de la Virgen de Escardiel, y es que su hermandad es nacida del pueblo y eso le imprime un carácter muy particular desde siempre. En su devenir histórico ha sufrido bastante por parte de los poderes establecidos, fueran eclesiásticos o no lo fueran. Tenía una independencia importante, entre otras cosas porque su sede canónica estaba en su ermita, que era de su propiedad, y escapaba así a los controles de todos.

Creo que la hermandad no debe perder jamás ese sentido popular porque si la Virgen de Escardiel, y su ermita, ha sobrevivido es porque es del pueblo, si no lo fuera la hermandad estaría hoy extinguida. Otra cosa es que también tenga que insertarse en las reglas del juego y mantener el equilibrio, pero sin perder su carácter popular; si lo hiciera desaparecería, eso lo tengo clarísimo.

– ¿Puede ser una imagen, en este caso la Virgen de Escardiel, un alimento a las personas que buscan respuestas en la Iglesia?
Creo que es el último socorro. Siempre recalco que es “la madre de los pobres” porque históricamente ha sido la madre de las capas populares, y a esa imagen se agarran de Escardiel. Quizá no la ven en la doctrina más profunda de la Virgen, pero tengo claro que hay mucha gente que sólo se acerca a la Iglesia en esos días, que no se acerca en ningún otro momento a nada que tenga que ver con la parroquia …con lo cuál ya tiene también una labor importante, al atraer a las personas a la Iglesia.

«Las hermandades tenemos que profundizar en la caridad, en estar con el que lo pasa mal, tanto como lo hacemos en el culto a nuestros titulares»

– ¿Están las hermandades más centradas en la exaltación de unas imágenes que en estar próximas a las personas necesitadas en estos momentos?
No creo que las hermandades estén más volcadas en la exaltación de unas imágenes, aunque sí que falta coordinación para estar más próximos a la gente que sufre y que lo pasa mal. Hay que tener claro que, aunque cada uno tiene que fomentar sus cultos y su formación, tenemos que servir a las personas que lo pasan mal. Hay que profundizar desde nuestras hermandades en esta cuestión tanto como lo hacemos en nuestros titulares y en las respectivas festividades.

– ¿Qué espera aportar desde su Junta de Gobierno a una dilatada historia de la Hermandad de Escardiel?
Me preocupo poco de la romería y de la fiesta en sí porque tal y como está están hoy perfectas, y pretendo apostar más por la hermandad de todo el año. La hermandad como un revulsivo social con las puertas abiertas a hacer otras muchas cosas; desde un coro, a un taller de bordados o una escuela de tamborileros… hacer hermandad de a diario.

– Hablamos de una hermandad con una historia rica en peripecias a lo largo de los siglos que todavía hoy no es muy reconocida en nuestra provincia ¿Qué aspectos destacaría de la advocación de Escardiel?
Es de las advocaciones fernandinas quizá la más desconocida. Tenemos algunas advocaciones importantísimas en Sevilla como la Virgen de Valme, la Virgen de los Reyes o la Virgen de Setefilla, y la de Escardiel entre todas ellas es la gran desconocida. En ello ha influido que en los últimos tiempos al estar la ermita donde está y no tener fácil acceso ha contribuido a su desconocimiento.

Desde su propio nombre, de Escardiel, empiezan un sinfín de peculiaridades. Tiene una historia riquísima desde su origen en la reconquista de Sevilla. La cuestión de las posesiones de la ermita y las tierras circundantes, las desamortizaciones de las posesiones de la antigua hermandad, o la invasión de las tropas napoleónicas durante la Guerra de la Independencia con el robo de su patrimonio …así como la vinculación de la hermandad de Escardiel con Ruiz Gijón, que luego se convertiría en un autor de primera fila, que le hace primero su paso y después el Crucificado de los Vaqueros.

Es una hermandad que se ha ido adaptando continuamente a las circunstancias, con la Virgen de Escardiel estando en la ermita y acudiendo todos los años a la Parroquia para su fiesta, o más tarde cada cinco años como se conserva actualmente. En definitiva se nutre de la historia del pueblo. Castilblanco y Escardiel van en paralelo.

– ¿Qué diferencia a la advocación de Escardiel de otras en la Sierra Norte de Sevilla?
Tienen mucho en común. Lo más característico de la Virgen de Escardiel en ese sentido es que se ha mantenido en su ermita. Hemos conseguido mantener la imagen en su ermita y que sean sus devotos los que vamos a verla, y esto creo que se ha perdido en otras advocaciones de la Sierra Norte lo que en parte va en detrimento de la devoción pero prostituye menos la historia de la hermandad. Ha sido una lucha impresionante la que mantuvo la hermandad por la propiedad del santuario y se ha logrado conservar manteniendo allí a la Virgen.

«La Parroquia y el Ayuntamiento encargan la imagen de la Virgen de Gracia en 1580 y es designada Patrona antes de llegar a Castilblanco»

– ¿Por qué en el caso de Escardiel no es la Patrona del municipio como sí lo son por ejemplo la Virgen del Espino en El Pedroso o la Virgen del Monte en Cazalla?
No se sabe con certeza, pero sí está documentado en los protocolos notariales que en 1580 el Ayuntamiento y la Parroquia del Divino Salvador encargan una Virgen que antes de hacerse y de venir ya era designada Patrona, que es la Virgen de Gracia.

La explicación más acertada, que me explicó un catedrático de historia al que estuvimos consultando, es que la hermandad de Escardiel para evadir el control de la parroquia de Castilblanco hizo controlar su propia ermita a la congregación de los franciscanos de Los Ángeles, los franciscanos angelinos, que eran sus ermitaños entre los siglos XV, XVI y XVII. Este control de los franciscanos hacía que la riqueza que generaba por limosnas y herencias esta devoción no revirtiera en la Parroquia o en el pueblo, sino en la congregación franciscana. Parece ser, según explicaba este historiador, que por ahí venían las disensiones con los poderes locales. El propio carácter popular de la hermandad, controlada por las capas más populares del pueblo, propició que no lo fuese. Certeza en cuanto a documentación no hay de esto.

Se sabe que con la Virgen de Escardiel plenamente consolidada en su ermita, en 1580 el Ayuntamiento y la Parroquia se coordinan para traer una imagen que se encarga ya como patrona de Castilblanco.

– En su haber está el haber dado con las escrituras del primer crucificado de Francisco Antonio Ruiz Gijón ¿Cómo da con este documento de una talla que además estaba desaparecida tanto de la ermita de Escardiel como del propio pueblo de Castilblanco?
Vino a causa de que buscábamos documentación para el pleito que mantuvo la hermandad por la servidumbre de paso de la ermita. La documentación de los protocolos y las escribanías de Castilblanco, que había dos hasta 1860, estaba toda sin tocar. Decidimos hacer un trabajo de recuperación de documentos desde 1540, que está el primer protocolo notarial del pueblo, hasta 1867. Buscando todos los protocolos que había de la hermandad durante el siglo XVII apareció el contrato tanto del paso de la Virgen como del Crucificado de Ruiz Gijón que lo teníamos incluso fuera de la ermita, y fue una sorpresa expectacular.

Una vez que se da con la imagen del Crucificado iniciamos el expediente con el Arzobispado de Sevilla para su devolución al propietario, que era la hermandad de Escardiel, se trae a Castilblanco con las escrituras notariales, y nos enteramos por un contacto que los hermanos Cruz Solís acudían a hacer una de las revisiones habituales a la imagen de El Cachorro de Triana. La hermandad decidió llevar al cristo a la basílica coincidiendo con esta visita de los Cruz Solís y desde que lo vieron aún sin ver las escrituras por las medidas y, a pesar de que estaba pintado sobre lo original, que el crucificado era de Ruiz Gijón sin lugar a dudas.

El Instituto Andaluz de Patrimonio Histórico hizo una gran labor. Tuvimos la suerte de dar con Cinta Rubio y con Lorenzo Pérez del Campo y la restauración fue excelente. Aprovechando que no se trata de una imagen procesional logró conservarse manteniendo las características originales hasta dejarla tal y como se hizo.

– ¿Qué planes tiene la hermandad para este 2014?
Soy poco partidario de los eventos extraordinarios, porque no hay nada más extraordinario que hacer hermandad a lo largo de todo el año. Por tanto creo que en 2014 vamos a profundizar en la labor social que estamos haciendo, tanto de caridad como de formación, y a tratar de crear escuela para dinamizar la vida del pueblo. Tenemos un proyecto para dar clases particulares a los niños de familias con menos recursos, o poner en marcha una escuela de palmas rizada ahora que se acerca la Semana Santa. Más allá de eso en lo patrimonial continuaremos con la carreta a través de las donaciones de los hermanos, y con la pintura del presbiterio de la ermita.

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Sobre el autor

Juan Carlos Romero

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