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Cartas al Director

Carta abierta a la ONCE

Los trabajadores del colegio de la ONCE levantan su encierro

Soy Ramón M. Gómez y mi familia ha estado ligada a la propia ONCE desde su fundación. Quiero contar la historia de dos personas con discapacidad, que confirman la necesidad de los colegios específicos de la ONCE.

La primera de ellas es mi historia personal. Yo tengo un 85% de discapacidad visual. Estudié la EGB en el antiguo Colegio San Luis Gonzaga (ahora CRE Luis Braille), donde tuve una educación excelente con unos grandes profesores y que fue la base en la que se cimentó mi formación.

Luego estudié en el Instituto San Isidoro y en la Universidad de Sevilla. Me costó mucho adaptarme al principio, pero con esfuerzo y con esa base que ya traía del Colegio, pude conseguir mi Licenciatura en Informática con buenas notas y sin perder ningún año. Durante este periodo, la ONCE me consiguió algunas ayudas visuales, pero nada más.

Ahora trabajo de informático en la Universidad de Sevilla, dirijo un pequeño grupo de personas, doy cursos de formación en la Universidad, participo en proyectos interuniversitarios, etc. Me gusta mi trabajo y me va bastante bien.

La otra parte de la historia es la mi tía Pepita. Ella tenía una plurideficiencia, además de poca visión, contaba con una enfermedad psíquica. En su juventud, no existían aún los colegios de la ONCE, así que ella estuvo “arrinconada” en su casa, viviendo junto con mis abuelos.

Pepita pudo aprender a hablar y también algunas canciones, pero no mantenía una conversación fluida. Otra de las pocas acciones básicas que realizaba sola era comer, pero no controlaba su ansia. Ella terminó sus días en el Hospital Psiquiátrico de Málaga y la ONCE ayudó a pagar su estancia.

Si mi tía hubiese podido disponer de un centro especializado, seguramente habría mejorado en muchas actitudes cotidianas, habría podido ser algo más independiente y no hubiese supuesto una carga tan grande para mi abuela.

Estas y otras razones, vividas en primera persona, me han hecho comprender que los colegios específicos son indispensables para la Educación de ciertas personas. No vivimos en un mundo ideal, pero podemos mejorarlo, y la Dirección de la ONCE debería comprenderlo.

La ONCE está para servir a sus afiliados, a todos sus afiliados.

El C.R.E. Luis Braille de Sevilla y su colegio siguen siendo necesarios.

¡No al cierre del colegio!

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Ramón M. Gómez

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