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Merecidas ‘Vacaciones en Paz’

Esta mañana miles de niños españoles se han despojado de la ropa de cama, han puesto el pie en el suelo donde les esperaban unas zapatillas y han ido a la cocina donde su madre les tiene preparado el desayuno. Algunos de estos chicos se han encontrado con la sorpresa de que en la cama anexa a la suya otro pequeño de piel un poco más oscura y pelo rizado ha realizado la misma operación, sin embargo, su asombro por las circunstancias, por todos los detalles, la extrañeza que le crea la confortabilidad y el olor a tostadas hace mella en la tranquila realidad a la que está acostumbrado.

Diego López. Desde hace casi dos décadas, Andalucía acoge cada año a cientos de saharauis en un programa llamado ‘Vacaciones en Paz’, con esta iniciativa se pretende que los menores del Sahara Occidental disfruten de unas merecidas vacaciones lejos de las necesidades y penurias que les rodean en su tierra de origen. Se alejan temporalmente de su familia, para ocupar un lugar en otro hogar español del que ya se sienten uno más.  

La provincia de Sevilla acoge todos los años en diferentes localidades a estos niños y las instituciones parecen que cada vez se vuelcan más en las campañas de sensibilización llevadas a cabo por la Asociación Andaluza Amigos del Pueblo Saharaui, cuya lucha no es otra que la de difundir las circunstancias políticas y sociales de esa región africana y ayudar en materia humanitaria a través de continuas recogidas de alimento y otras materias primas de primera necesidad.

En esta edición la comunidad andaluza ha acogido a un total de 2.237 niños de los cuales 653 pasan los días en la provincia de Sevilla, de esta forma dejan durante dos meses de vivir las duras condiciones en los campamentos de refugiados en los que están establecidos en el desierto de Argelia.  

Durante la estancia han sido varias las instituciones que los han recibido. Así  pues, el Ayuntamiento de Sevilla y en su representación el Alcalde, Alfredo Sánchez Monteseirín hizo lo correspondiente con los niños y las familias de acogida de la capital hispalense. Muchos han sido los que se han decidido a acoger a los pequeños saharauis, aunque desde la asociación, a través de los medios de comunicación, se llamó a las familias andaluzas con el objetivo de que se convirtieran en familia de acogida. Tuvieron respuesta positiva pero algunos saharauis no han podido venir por la negativa de sus padres ante el temor del contagio de la ya famosa Gripe A.  

Pero no sólo el Ayuntamiento ha tenido el detalle de recibir en sus claustros a estos menores que representan el futuro de un pueblo que ha sido vapuleado a lo largo de su historia. También la Diputación provincial y el Cardenal Arzobispo de Sevilla, Carlos Amigo Vallejo han acogido durante una jornada la presencia de estos visitantes del otro lado del estrecho. Es la primera vez que el Palacio Arzobispal acogía esta iniciativa, Amigo Vallejo se mostró satisfecho con la labor de las familias españolas y apostó por la solidaridad de los pueblos.  

En Diputación los saharauis y sus ‘nuevas’ familias fueron recibidos por el diputado provincial Francisco Morales Zurita quién mostró su apoyo  a la causa política y social que se vive en el Sahara Occidental.

Para finalizar con las visitas institucionales el propio Defensor del Pueblo Andaluz, José Chamizo de la Rubia recibió el pasado jueves a los menores y aprovechó para saludarlos y dar animo a los representantes de la asociación y  a los organizadores de la campaña ‘Vacaciones en Paz’ por la labor tan encomiable que realizan año tras año y por las garantías que durante dos meses se les ofertan a estos menores, ya que no es sólo la acogida, sino que son sometidos a pruebas médicas y a reconocimientos facultativos con la pretensión de subsanar cualquier problema o enfermedad que pudieran tener. En el caso de que el diagnóstico fuera positivo ante cualquier síntoma de enfermedad se le aplicaría el tratamiento correspondiente para su curación.

Desconectar de la realidad en el Sáhara

Pero estas vacaciones no se apellidan en ‘paz’ por casualidad. La crítica situación que se vive en el día a día de las tierras saharauis hace que tristemente estos menores tengan que huir para desconectar de una dura realidad a la que desgraciadamente están casi acostumbrados. La historia no les ha sido favorable desde que España obtuvo su protectorado y más tarde la estableció como provincia para finalmente dejarla en manos de Marruecos y Mauritania, aunque este último desocupó la zona quedando esta bajo el dominio del gobierno marroquí.  

La independencia del Sahara fue planteada a España en 1967 por parte de la ONU, pero las circunstancias adversas que se vivían en el territorio entre Mauritania, Argelia y Marruecos lo hicieron imposible. Después desde el país alauí miles de personas marcharon pacíficamente rumbo al Sahara Occidental, esta marcha fue planificada por el rey Hassan II y se la denominó ‘Marcha Verde’. Ya en el año 1975 se firmaron los Acuerdos de Madrid los cuales venían a ratificar que España cedería a Marruecos y Mauritania las tierras del Sahara. Ambos países después tuvieron que enfrentarse al Frente Polisario, un grupo de saharauis que pedían la independencia de sus tierras y que además estaban apoyados por Argelia. En 1979 Mauritania renunció a la parte de territorio que le correspondía, que se anexionó Marruecos de forma unilateral y, además, reconoció al Frente Polisario.

Todas estas circunstancias políticas han hecho que la República Árabe Saharaui Democrática tenga una identidad tan ‘débil’ e inmune ante las adversidades del mercado internacional, las grandes empresas y los estados con gobiernos estables. Esta república está reconocida, sin embargo, por 45 estados y ha establecido embajadas en 12 de ellos. La limitación de su territorio reconocida internacionalmente corresponde con las tierras que ocupó España en su protectorado del Sahara Occidental entre los años 1885 y 1976.

Esta es una de las grandes razones por las que nuestro país ha de ser consecuente con las circunstancias saharauis, ya que parte de su situación es consecuencia de lo que en su día significaron esas tierras para España. Es por ello que los integrantes de la Asociación Amigos del Pueblo Saharaui intentan con una labor admirable paliar en la medida de lo posible estas adversidades. Cada año mueven a cientos de andaluces con el único fin de poner punto y final a las penurias sufridas en los campos de refugiados que los habitantes del Sahara Occidental tienen en tierras de Argelia.  

Kilos de ilusión. A través de las diferentes campañas se realizan recogidas de alimentos y organizan caravanas para exportar hasta las tierras saharauis los kilos de ‘ilusión’ que se han logrado conseguir en todo el territorio español. Las Naciones Unidas también aportan su grano de arena, pero se ha reducido a un 40% las ayudas internacionales al Sahara Occidental eso hace que las reservas de alimentos cada vez sean más escasas.  

Pero no es sólo los alimentos lo que más preocupa a estos habitantes del desierto, pues las inclemencias meteorológicas y las situaciones políticas y sociales les son bastante desfavorables. Sobreviven en un desierto cuyas temperaturas superan los 50º durante el verano y rozan los 0º cuando el ocaso se acerca por el horizonte en las tardes invernales, la escased de agua y las permanentes tormentas que se originan desestabilizan la normalidad de las haimas y las casas de adobe que con tanto esfuerzo construyen con los pocos materiales que poseen. Pero no es quizás el tiempo, ni el sol, ni el agua lo más grave de esta situación. Es inadmisible que todavía existan campos de minas que destrocen la vida de muchas de estas familias, minas que virtualizan un verdadero problema, el de la desconfianza, el del odio humano y el de la propia deshumanización y hermandad con los similares.  

Son un total de cinco campamentos los que se han establecido en Argelia los cuales siguen teniendo los nombres de las ciudades que se encuentran en el Sahara Occidental. Así nos encontramos con el campamento Aujun, capital de la República Árabe Saharaui Democrática, Dajla, Smara, Auserd y el 27 de Febrero; día en el que se proclamó la república del Sahara.  

El pueblo saharaui debe mantener sus costumbres y tradiciones para sobrevivir ante todas las vicisitudes a las que son sometidos. Así pues, tienen muy arraigados sus lazos culturales y lo muestran a todos los que quieran conocerlos ya que tienen fama de hospitalarios y así lo ratifican los componentes de las asociaciones que prestan su ayuda en el lugar, dicen sentirse como en casa. Entre esas tradiciones se encuentra la ronda de los tes. Consiste en que a lo largo del día se toman tres rondas de esta infusión y cada una de ellas representa un  estamento vital o sentimental así como lo son la vida, el amor y la muerte. Poseen también una literatura oral y una lengua propia el hasanía que como último fin quieren su desaparición.

Política española con el Sáhara. España siente todavía que tiene alojada una ‘espina’ con la temática política del Sahara, no obstante, su situación ha sido provocada por una serie de ‘malas’ gestiones históricas que han abocado a estas personas a vagar por el mayor desierto del mundo. Un muro de casi dos millares de kilómetros separa desde el norte hasta el sur el territorio saharaui. Está continuamente vigilado por más de 150.000 soldados alauitas y es donde se concentran la mayoría de las minas antipersonas.

A consecuencia de todo esto, son diferentes las manifestaciones que tienen  lugar en las distintas ciudades españolas, como la que se llevó a cabo el pasado 11 de este mes en Sevilla, donde más de un millar de individuos gritaron por un Sahara libre. Criticaban, también, la represión que Marruecos ejerce en la zona y pedían la libertad de los más de 30 presos políticos que se encuentran en el país vecino a consecuencia de su lucha por la causa.  

Otro de los aspectos que todos deben conocer es la economía que mantiene al pueblo del Sahara, ya que es representativa de cómo las personas pueden llegar a subsistir entre muchos recursos naturales mal explotados y como otros se aprovechan de la lamentable situación que sufren. Así pues, es la pesca y la ganadería las actividades económicas más desarrolladas. Es así el sector primario el que ocupa la mayor parte de los beneficios financieros de la zona. Poseen además grande reservas de petróleo y de diferentes metales cuyos yacimientos son explotados por empresas extranjeras en su totalidad y operan en la zona ocupada ilegalmente por Marruecos. En las minas de azufre el gobierno marroquí mantiene una política de silencio que viene a sustituir las verdaderas actividades que allí se realizan ante la pasividad de la comunidad internacional.

El calor de España

Descritas todas estas circunstancias es fácil deducir por qué cientos de pequeños saharauis pasan su verano fuera de sus tierras, lejos de sus familias pero a la vez lejos también de la precariedad en la viven y transcurre su día a día. Es fácil imaginar también por qué se asombran al ver como detrás de un artilugio metálico que se gira existe un manantial, son necesidades tan básicas y a la vez tan importantes que sólo nos damos cuenta de su valía cuando otros nos lo hacen ver y tristemente tienen que ser menores que no viven a tanta distancia de nuestro país.

Tanto Monteseirín, como Chamizo, Amigo Vallejo o Morales Zurita han mostrado una cara amable al recibir a los pequeños saharauis en sus cómodos y placenteros despachos, pero la realidad no termina ahí, ya que deben ser consecuentes y ayudar. Estos chicos representan el futuro de un pueblo y se les debe formar para que sean personas instruidas y preparadas que tengan las capacidades suficientes para salir adelante en su tierra y hacer que lo suyo sea gobernado por ellos. Así las ‘Vacaciones en Paz’ se convertirían por placer, eso significaría que las necesidades estarían cubiertas y no tendrían venir para ‘despejarse’ de tanto mal, sino para visitar a sus ‘hermanos’ como cualquier familia que se reúne en las fiestas de navidad.  

Los pequeños despertarían en su casa e independientemente del color de su piel, la religión que practique, la lengua que hable o los juegos con los que se divierte, el olor a tostadas sería lo normal, no amanecerían pensando si este sería el día en el que una mina les desalojase de la vida o si su madre enferma tiene problemas para su curación. Construir un mundo feliz es difícil, por eso y sólo por eso se debe intentar. Pues nada que se demuestre con sólo mirar a nuestro alrededor es imposible y hacer que un niño sonría rodeado de felicidad y comodidad es una meta muy gratificante que alcanzar. Solidaridad y libertad, tolerancia y hermandad son conceptos que estas personas admiran y agradecen pero ¿no sería todo mejor si cualquier ser humano pudiese disfrutar de las comodidades que nos ofrece la Tierra y nuestros propios avances? Creo que deberíamos ser mucho más justos, no nos haría mejores personas pero si demostraría que a pesar de todo somos seres inteligentes.

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Sobre el autor

Antonio Campos

Antonio Campos

Licenciado en Periodismo por la Universidad de Sevilla, empezó en la comunicación local y actualmente trabaja para Canal Sur TV. Máster en Gestión Estratégica e Innovación en Comunicación, es miembro de la Asociación de la Prensa de Cádiz y del Colegio de Periodistas de Andalucía.

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