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Manifestación de COAG en Sevilla por los bajos precios del aceite de oliva / Déborah Pérez
Andalucía

La movilización por los bajos precios del aceite de oliva se traslada a Madrid

La Unión de Agricultores y Ganaderos (COAG) de Andalucía denuncia que el valor de los precios en origen del aceite de oliva sigue por debajo de los costes de producción y amenaza con continuar las movilizaciones en Madrid. El sector «genera 18,7 millones de jornales anuales» y de él «viven más de 200.000 familias», indican.

Desde COAG indican que se mantiene una práctica abusiva (de «precios predatorios o dumping»), que «repercute negativamente en uno de los principales tejidos productivos de nuestra región», y recuerdan que «las administraciones pueden poner en práctica medidas que contribuyan a corregir las distorsiones del mercado y a mejorar la situación de los precios en origen». «Si no se consiguen las medidas estructurales que el sector necesita, esta organización agraria continuará con las movilizaciones».

«Asfixia económica»

Según los datos del Observatorio de Precios y Mercados, los precios en el mes de julio se sitúan un 17% por debajo respecto a julio de la pasada campaña y un 28% menos que en el mismo mes de la campaña anterior, cuando estaban entre los 3,11 €/kg el AOVE (aceite de oliva virgen extra) y los 3,03 €/kg el AOL (aceite de oliva lampante).

En este sentido, denuncian, «los precios actuales del aceite de oliva son los más bajos de todos los países competidores como Italia (AOVE a 4,54 €/kg, un 104% más alto que en España), Grecia (AOVE a 2,49 €/kg, un 12% más) o Túnez (AOVE a 2,36 €/kg, un 6% más), un problema que incrementa la asfixia económica de los olivareros andaluces».

«La paradoja es que, a pesar de la gran producción española de esta campaña (con los datos provisionales de junio se esperan 1.786.200 toneladas), a nivel mundial se ha reducido la producción, mientras el consumo se mantiene estable, por lo que toda esta producción se agotará. España y Marruecos son los dos únicos países que superarán las producciones alcanzadas en la pasada campaña, mientras que Italia, Grecia o Túnez se situarán en niveles productivos muy inferiores, llegando en algunos casos a una producción un 50% menor respecto a la pasada campaña», han indicado desde la asociación.

Además, según informa AICA, hay un buen ritmo en las operaciones hasta el mes de mayo, con incremento de las salidas y de la comercialización (tanto en el mercado interior como en exportaciones). De hecho, «entre octubre de 2018 y abril de 2019, Andalucía ha exportado el 75% del total del valor del aceite nacional, alcanzando los 1.298 M€, un 2% más que en el mismo periodo de la campaña pasada». «Sin embargo, el volumen de aceite exportado se ha incrementado en este periodo un 27%, hasta alcanzar en Andalucía las 427.900 toneladas, una cifra que se sitúa en un 16% por encima de la media de las cuatro últimas campañas desde octubre a abril. Es decir, exportamos mucho más aceite, pero a menor cotización, a costa de bajar precios en origen a nuestros agricultores», explican desde COAG.

Medidas concretas

Esta situación tampoco se explica teniendo en cuenta las estimaciones para la próxima campaña, ya que no es previsible un exceso de oferta que favorezca esta reducción de las cotizaciones. Antes al contrario, las parcelas de secano comienzan a mostrar claros síntomas de merma de cosecha por la prolongada sequía y la subida de temperaturas de los últimos días.

«Esta situación de precios irracional y de desequilibrio en la cadena de valor provoca una presión insoportable a un sector productivo cuyo tejido económico y social es esencial para Andalucía. Por eso, desde COAG reclamamos que se plantee como una cuestión de Estado, en la que el Ministro de Agricultura debe posicionarse y ponerse al frente de las reivindicaciones del sector (más allá de alcanzar la tan necesaria autorregulación del mercado a través de la Interprofesional del Aceite de Oliva)  y emprender una batería de medidas estructurales», tales como:

  • El control de la especulación, la dotación de recursos humanos y materiales para inspecciones dirigidas a comprobar el origen y la certificación de la categoría del aceite de oliva y su pureza, evitando el fraude a través de las mezclas y contrastando la veracidad del etiquetado en relación con el producto que contiene el envase. Debe perseguir la venta a pérdidas con mayor beligerancia y propiciar que Competencia abra de oficio una investigación del mercado del aceite de oliva.
  • Exigir que se establezcan fuertes penalizaciones al fraude, aumentando las sanciones y convirtiéndolas en ejemplares para evitar la reincidencia. Igualmente, deben aumentarse los controles de tráfico de perfeccionamiento activo que ofrecen dudas considerables en la actual situación de mercado.
  • Incluir al olivar tradicional en las ayudas asociadas de la PAC y promocionar el aceite de calidad, vinculado a este modelo productivo.
  • Controlar la fiscalidad de la industria y las envasadoras.
  • Exigir el cumplimiento del Real Decreto 895/2013, de 15 de noviembre, por el que se establecen determinadas medidas de comercialización en el sector de los aceites de oliva y del aceite de orujo de oliva, sobre utilización de envases que no permitan el relleno.
  • Trasladar a la UE la necesidad de actualización de los umbrales de referencia que permiten el desencadenamiento automático del almacenamiento privado.
  • Que se revisen los módulos del IRPF a las actividades agrarias relativas al sector del aceite que han sufrido pérdidas.

Sin estas medidas, «el sector no cesará en sus reivindicaciones e irá a Madrid a exigir sus demandas como ya hizo en Jaén y en Sevilla».

Un sector en riesgo

Esta coyuntura de precios pone en riesgo el futuro del olivar tradicional, «»un sector sostenible económica, territorial y medioambientalmente, del que dependen, sólo en Andalucía, más de 300 municipios, que genera 18,7 millones de jornales anuales y del que viven más de 200.000 familias».

De este sector depende además un tejido agroindustrial asociado, que aglutina en nuestra región a más de 850 almazaras, distribuidas por el medio rural andaluz. «Por si esto fuera poco, el aceite es un producto de gran calidad, el eje de la dieta mediterránea, que contribuye a la gestión del territorio evitando el despoblamiento y combatiendo el cambio climático. Es un sector enraizado en nuestra cultura milenaria y una pieza importante para el turismo».

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