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Alcalá de Guadaíra

Dos imputados por la muerte de la familia intoxicada por fosfina en Alcalá

La investigación analiza cómo el fosfuro de aluminio causó la triple muerte en Alcalá

La familia intoxicada de Alcalá vivía una difícil situación económica

La Policía ha imputado a dos personas en relación a la muerte de tres miembros de la misma familia alcalareña el pasado diciembre. Los imputados son los responsables de una empresa de gestión de residuos y de una chatarrería de donde presuntamente procedían los tapones que reaccionaron con la humedad. La juez los ha citado a declarar el próximo 21 de julio.

Agentes de la Policía Nacional han imputado a dos personas en relación al caso de la triple muerte ocurrida en Alcalá de Guadaíra el pasado mes de diciembre intoxicados por inhalar fosfina, según han confirmado a Sevilla Actualidad fuentes policiales.

Los imputados son los responsables de una empresa de gestión de residuos y de una chatarrería a los que se les acusa de homicidio imprudente por no destruir los tapones que provocaron la reacción letal en la familia de Enrique Caño, su mujer y su hija de 14 años.

Diario de Sevilla avanza en su edición de este jueves que son tres los imputados -aunque la Policía confirma sólo dos de ellos- por el caso y que proceden de una empresa de gestión de residuos tóxicos con sede en Dos Hermanas y de una chatarrería de este mismo municipio que le compraba presuntamente los tapones a la primera, según la investigación que ha llevado a cabo el grupo de la Policía Judicial de la comisaría de Alcalá de Guadaíra. A las dos personas las responsabiliza la Policía de tres delitos de homicidio imprudente.

Asimismo, el Juzgado de Primera Instancia e Instrucción número 2 de Alcalá ha confirmado que se han abierto nuevas diligencias por un presunto delito contra el medio ambiente en concurso con tres delitos de homicidio imprudente. La magistrada ha imputado a dos personas jurídicas –dos empresas- y dos trabajadores de las mismas al considerar que pudo existir delito en el tratamiento de dichos tapones de plaguicidas que causaron la muerte de las tres personas.

El Juzgado continúa investigando estos hechos, por los que seguirá practicando distintas diligencias en las próximas semanas. Mientras tanto, ya les ha citado a declarar el próximo 21 de julio.

Más de mil tapones

Cabe recordar que la Policía Nacional halló más de mil tapones de plástico almacenados en una bañera del domicilio. Estos desechos tenían que haber sido destruidos por la empresa de gestión de basuras de Dos Hermanas, sin embargo, según estas informaciones, la Policía cree que en vez de encargarse de la destrucción de los tapones -o de contratar a otra empresa autorizada para ello, como hicieron en otras ocasiones-, los responsables de esta planta de reciclaje se los habrían entregado a una chatarrería de Dos Hermanas.

Los chatarreros habrían incluso pagado un dinero a cambio de los tapones, asegurando a la primera empresa que se encargarían de la eliminación de los mismos con garantías. Todos los tapones llevaban una etiqueta que alertaba de la peligrosidad de las sustancias que contenían los envases.

La investigación policial habría determinado que en la chatarrería se les retiraron estas etiquetas y no se destruyeron los tapones, sino que con ellos se pagaba a personas que iban a vender chatarra. Una de estas personas que recibió los tapones en pago a cambio de mercancía podría haber sido Enrique Caño, el cabeza de familia, que se encontraba en paro y trataba de obtener unos ingresos extras revendiendo luego estas piezas de plástico. Esto explicaría la elevada cantidad de unidades encontradas.

Una reacción letal

El Instituto Nacional de Toxicología, en un informe que entregó al Juzgado nº2 de Alcalá, concluyó que la triple muerte de los miembros de una familia de Alcalá de Gaudaíra el pasado 14 de diciembre se produjo de manera accidental debido al fosfuro de aluminio, un plaguicida que en contacto con el agua o la humedad se convierte en un gas mortal llamado fosfina.

La familia almacenaba en una bañera tapones de envase de un plaguicida en el que se encontraba el fosfuro de aluminio y que al contacto con el agua se convirtió en fosfina, gas que finalmente acabaría con la vida de tres miembros de la familia.

La fosfina provocó un fallo multiorgánico y, por la sintomatología y rápido fallecimiento, los investigadores descartaron la toxiinfección alimentaria. Los fallecidos son Enrique Caño, de 61 años, su esposa Concepción Bautista, de 50, y su hija de 14 años. La menor de las hijas de 13 años sobrevivió y todo apunta a que aquella noche cenó fuera de casa y al regresar ya habría desaparecido los efectos mortales de la fosfina.

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