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Alcalá de Guadaíra

La ex edil del PSOE reprochó a Limones «su inacción» en ACM

Las sospechas sobre la empresa Alcalá Comunicación Municipal no son nuevas y ya provocaron a comienzos de año los primeros enfrentamientos entre el Grupo municipal Socialista y la edil dimisionaria, Laura Ballesteros.

En el Pleno ordinario celebrado en enero, la ya concejal no adscrita en el Ayuntamiento de Alcalá reprochó al PSOE su inacción respecto a la empresa pública “sabiendo cosas” que la propia Ballesteros confesó haber contado, según ésta. «Yo ya avisé de lo que podía pasar y por eso molestaba como delegada de Hacienda», llegó a asegurar en el pleno.

Durante el rifirrafe dialéctico, Ballesteros también respondió a la portavoz municipal, Miriam Burgos, quien atribuyó su salida del PSOE «por intereses personales», a lo que Ballesteros le respondió haciendo una pregunta a la propia Burgos, al concejal de Urbanismo y secretario local del PSOE de Alcalá, Rafael Chacón, y al alcalde: «¿Yo me vine aquí por intereses personales o porque no saqué las vergüenzas de ustedes?», lo que derivó en un cruce de acusaciones fuera de micrófono por parte de algunos ediles del PSOE hacia Ballesteros.

En el marco de la misma respuesta a Burgos, Chacón y Limones, Ballesteros afeó entonces a los tres que «sabiendo cosas que yo les he contado de ACM, se han vuelto a abrochar las orejas y ahora se ríen”.

Gobierno ‘en jaque’

Tras 18 años de Limones al frente del Consistorio, la salida de Laura Ballesteros provocó el pasado mes de junio la pérdida de la mayoría absoluta del PSOE. La propia Susana Díaz fracasó al intentar convencer a la edil socialista en Alcalá a altas horas de la noche en su domicilio.

Laura Ballesteros se dio de baja del Grupo Socialista en el Consistorio dejando a Antonio Gutiérrez Limones con un Gobierno en minoría, un presupuesto sin aprobar y un Pleno de posturas muy distanciadas entre el Gobierno y los grupos de la oposición.

Pero para comprender lo sucedido, hay que remontarse año y medio atrás. Desde entonces la concejal socialista Laura Ballesteros venía expresando en el seno del PSOE su malestar ante la falta de transparencia en la gestión, que veía materializada en una “falta de información que limitaba su labor y capacidad en la toma de decisiones”, según expresó ella misma en mayo.

Han sido muchos meses, desde entonces, en los que Ballesteros ha mostrado sus preocupaciones por el discurrir del Gobierno local en diversos ámbitos. De hecho las relaciones entre Limones y Ballesteros estaban ya completamente rotas. Hacía meses que ni siquiera se dirigían la palabra. La realidad es que de sus 14 años como edil con responsabilidades de Gobierno, Ballesteros sólo ha estado liberada el último mandato. Hasta entonces desarrolló su labor política con media liberación durante los últimos dos años del mandato 2007-2011.

En junio de 2013, Ballesteros no contaba con liberación y compatibilizaba su responsabilidad política en el Gobierno con su trabajo como orientación laboral, su profesión. Sin embargo, Ballesteros ya negó entonces en varias ocasiones que la motivación económica precipitase su decisión.

La hasta entonces edil socialista lo explicó en asuntos relacionados, no sólo con la transparencia o la participación, sino también con la mejor fiscalización de las empresas municipales como reconoció en un encuentro con periodistas de Alcalá, al que acudió Sevilla Actualidad.

El desencuentro dentro del PSOE de Alcalá se hizo patente en el pleno de abril de 2013, cuando la ausencia de dos de sus concejales -Laura Ballesteros y el delegado de Turismo, José Manuel Rodríguez- provocó que el alcalde recurriera por primera vez en todos sus años de mandato al voto de calidad para aprobar los puntos del día. Estas ausencias -que Ballesteros justificó por motivos médicos- motivaron que el PSOE iniciara un expediente informativo, sin consecuencias disciplinarias, pero que evidenciaron la distancia entre la dirección del partido y un grupo de ediles críticos, encabezados por la ex concejal socialista.

Freno de la dirección provincial del PSOE

Tras el anuncio por parte de Ballesteros de su intención de abandonar el grupo socialista y conservar su acta en el pleno –extremo que contempla la legislación-, fue la mediación de la dirección provincial socialista la que logró in extremis un acuerdo entre Ballesteros y el grupo municipal socialista en el que pidió “cambios” en el grupo y en el gobierno.

De hecho, antes de anunciarse por primera vez la intención de Ballesteros de salir del PSOE, Gutiérrez Limones mantuvo encuentros con los portavoces de IU, Alberto Miranda, del PA, Lola Aquino, y del PP, Mª Carmen Rodríguez Hornillo. Fueron en el marco del Plan de Empleo en el que trabajan los grupos, pero el propio Miranda reconoció públicamente que la intención del primer edil fue “tantear” la predisposición de un pacto entre su formación y el PSOE.

Un mes después, Ballesteros finalmente acabó cumpliendo su promesa ante la falta de cambios. De hecho, durante un mes sólo llegó a mantener un encuentro en el que expuso sus peticiones, extremo que según explicó la concejala no se tradujeron en nada, lo que acabó empujándola a decidirse por continuar como edil, aunque no adscrita a grupo político alguno, como única vía para forzar desde fuera lo que había creído imposible poder cambiar desde el seno de la agrupación socialista, según reconoció entonces.

Tras presentar su salida del grupo ante el registro, la maquinaria socialista se activó. Hasta tal punto que la misma Susana Díaz -que aún no era presidenta de la Junta de Andalucía-, junto a miembros de la dirección provincial, se personaron rozando la medianoche en la vivienda de la edil socialista. Ballesteros no los recibió y tuvieron que reunirse con su marido, el también ex concejal del PSOE, Carlos Pino. Sin embargo, de poco sirvió. Volvieron a Sevilla con un no como respuesta.

A las declaraciones de la secretaria provincial del PSOE de Sevilla, Susana Díaz, se sumaron las del PSOE de Alcalá, que le reclamaba el acta, acusándola además de no “entender sus idas y vueltas”. También la llegó a acusar de “tránsfuga”. Hasta el propio alcalde habló, en un comunicado, abogando porque “prevalezcan los compromisos adquiridos ante la ciudadanía”.

Tras este episodio, otros dos ediles socialistas más, José Manuel Rodríguez, de Turismo, y Ana Belén González, de Educación, renunciaron a sus actas de concejales y sus competencias por desacuerdos con el PSOE. También se produjo la dimisión del entonces director de comunicación del Ayuntamiento, así como de varios cargos de confianza y miembros de la dirección del PSOE de Alcalá.

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Sobre el autor

Alejandro Balbuena

Nació en Sevilla y pronto supo que lo suyo sería la comunicación. Es licenciado en Periodismo en la Universidad de Sevilla y Máster en Marketing Digital por la Universidad de Málaga. Especialista en Comunicación Estratégica y Publicidad, es miembro de la Asociación de la Prensa de Sevilla.

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