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África de cerca

Aprendiendo a luchar: carta desde Maputo…

RedComÁfrica.Desde hace unos días venía circulando entre los habitantes de la ciudad de Maputo, un sms con un mensaje llamando a la movilización por la subida del coste de vida, haciendo alusión a la reciente subida de precios de algunos bienes y servicios básicos como el pan, el arroz, el agua o la electricidad.

Algunos creímos que no volverían a repetirse los graves disturbios que ocurrieron en la ciudad de Maputo hace dos años, con motivo de la subida del precio de la gasolina… pero estábamos equivocados.

De nuevo, como hace dos años, a primera hora de esta mañana y casi simultáneamente, varios puntos estratégicos de acceso a la ciudad de Maputo como Xiquelene, Huelene, Magoanine, Missão Roque, Benfica, Jardim o Aeroporto, fueron bloqueados por parte de la población, creando una barrera que impedía el tráfico de vehículos entre el centro y la periferia de la ciudad de Maputo.

A partir de estos puntos, los incidentes se fueron extendiendo a otras zonas, excepto al centro de la ciudad, donde reinaba la calma: tiendas cerradas, poca gente caminando en las calles, y apenas vehículos circulando.

Esta calma radical del centro, contrastaba con los graves incidentes que ocurrían en las zonas periféricas con barricadas formadas por vehículos quemados, así como contenedores y neumáticos ardiendo, piedras, troncos de árboles, y todo tipo de mobiliario urbano, que era colocado en la carretera para impedir el tráfico de vehículos.

Con el aeropuerto bloqueado, el tráfico aéreo quedó interrumpido… el avión que llegó por la mañana procedente de Lisboa dejaba a los pasajeros sin posibilidad de salir del aeropuerto, debido a los incidentes. Otros vuelos procedentes de Sudáfrica también fueron cancelados.

Grupos de oportunistas aprovechaban la confusión en las calles para asaltar tiendas. A estos se les unía la población al ver la oportunidad de llevarse alguna cosa también para casa. Varios almacenes y tiendas (alrededor de 30 según los datos de la propia policía) han sido vandalizados.   

Llama la atención la gran cantidad de menores, niños y niñas, jóvenes, que contagiados por el alboroto pululaban por las calles, al encontrarse las escuelas cerradas, uniéndose a la masa allá donde esta se dirigía y haciendo lo que la mayoría.

Las cifras oficiales de la policía en el día de hoy 1 de Septiembre, es de 4 muertos (2 niños),  más de 100 detenidos, 3 autobuses públicos y 7 vehículos quemados y decenas de heridos de bala. La prensa internacional habla de 10 muertos.

La policía, insuficiente en número, no preparada para este tipo de situaciones y sin recursos adecuados (vehículos equipados, gas lacrimógeno, escudos, cascos, balas de goma, etc.), ha recurrido mayoritariamente a la munición de fuego para dispersar a personas que se encontraban saqueando tiendas, o concentrados masivamente en calles y otros puntos estratégicos de la ciudad.

El Presidente de la República, hizo una aparición en la televisión pública a última hora de la tarde apelando a la calma, apuntando a la crisis financiera internacional como la principal causa,  y señalando que la solución a la situación de pobreza que viven los ciudadanos y del aumento de los precios, es aumentar la producción y la productividad, señalando que los Planes del Gobierno están siendo bien implementados y están dando resultados positivos.

Este discurso no ha gustado a la población

Es público y notorio que la mayoría de la población de la ciudad de Maputo vive al borde de sus posibilidades, por tanto, es campo abonado para el estallido de situaciones de violencia como los que estamos viviendo estos días.  La mayor parte de la población está en contra de los brotes de violencia que se han producido, pero comparte los objetivos de las movilizaciones.

Algunas reflexiones…

La situación que hemos vivido hoy en la ciudad de Maputo, es muy interesante desde el punto de vista sociopolítico, y es una situación a la que se va a tener que enfrentar en el futuro tanto el Gobierno, como  la propia sociedad mozambiqueña, en el marco de la resolución de los conflictos socioeconómicos que sin duda continuarán en el futuro.

No hablamos de una manifestación popular organizada con una cabeza visible y reivindicaciones claras que puedan ser negociadas y discutidas por parte de representantes de la sociedad civil en un proceso de diálogo con el Gobierno.

Por el contrario, los incidentes que se han producido en la ciudad de Maputo los ha provocado un movimiento popular sin una cabeza visible (aparentemente es un brote violento de parte de la población), que surge vía sms y que no tiene propuestas de negociación claras, por lo que la continuidad o no de esta situación es absolutamente incierta.

Tal vez tenemos que esperar la llegada de otro sms diciendo que la huelga está desconvocada…

Es importante destacar que tanto el Gobierno como los que se suponen que deberían ser los representantes legítimos de los ciudadanos (sindicatos, organizaciones de consumidores, etc.) están fuera del esquema escogido por la población para canalizar su descontento en relación al deterioro de su situación socioeconómica en los últimos años.

Sería necesario un análisis más profundo sobre el por qué de esta separación entre las estructuras que deberían representar a los ciudadanos y defender sus derechos y los propios ciudadanos (según el modelo de democracia occidental), aunque podemos indicar algunos factores como la falta de tradición democrática, alineamiento de sindicatos con las posturas del gobierno (falta de representatividad) y falta de legitimidad (alrededor del 90 por ciento de la población se dedica a la economía informal o está desempleada).

Sin duda, estas situaciones violentas que han ocurrido son la forma de canalizar la frustración que vive la población ante las constantes subidas de los precios de productos básicos como el arroz o el pan, la gasolina, la energía o el agua, y la prepotencia y ostentación que el Gobierno transmite a diario, limitando y coartando la libertad de expresión.

El descontento de la población es manifiesto, y a pesar de la autocrítica casi unánime sobre las acciones violentas ocurridas, la mayoría comparte los objetivos políticos de la movilización.

Desde luego, son formas de lucha que el pueblo mozambiqueño tendrá que analizar para poder encontrar las formas que les permitan alcanzar los objetivos sociales, económicos y políticos que pretenden.

Nos encontramos por tanto, en un proceso de aprendizaje “aprendiendo a luchar”, ante una realidad política con la consolidación de una democracia “a la occidental” cuyos representantes están cada vez más lejos de los intereses de los ciudadanos, y económica con la capitalización y privatización de la economía de un país eminentemente agrícola, y extraordinariamente vulnerable y dependiente de la ayuda exterior.

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